Con la chapa no alcanza: a Riquelme le queda grande el rol de dirigente en Boca

Franco Formoso
·2 min de lectura

Peleas internas, un vicepresidente que pegó el portazo y la sensación de que todo el club pasa por sus manos: Riquelme aún no está preparado para ser dirigente en Boca. ¿Qué más pasará? Recién llevan un año y medio de gestión.

Le pasó a Daniel Alberto Passarella, siendo que ni siquiera le llegó a los talones a Riquelme en cuanto a idolatría por su etapa como futbolista. Pero el Kaiser chocó la Ferrari, y River se fue a la B. En este caso, el de Boca, no creo que ocurra lo mismo porque el promedio le sonríe. ¡Pero qué mal se están haciendo las cosas!

Más allá de que el equipo gane y salga campeón, estamos yendo al plano dirigencial. Y ahí coincidimos varios en que a Juan Román Riquelme aún le queda mucho por aprender para estar al frente de un club como Boca. No se trata de rodearse de ex futbolistas y hacer una especie de vestuario enemistado con los dirigentes... ¡Porque ellos también lo son!

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Se fue Mario Pergolini hace pocos días, no quiso polemizar y dijo que con Riquelme no se llevaba mal. Pero lo invitó a aprender a ser mejor dirigente por si acaso quiere ser el presidente en las próximas elecciones. Y es así: Román debe instruirse.

Se lo ha dicho el Cabezón Ruggeri varias veces en su rol de panelista en ESPN. Todos ven lo que quizá el mismo Riquelme observa, pero Román sigue jugando al fúbol en un lugar donde las funciones no pasan por manejar un vestuario. ¿Estará a tiempo de cambiar su forma de ser, dirigencialmente hablando?

Por lo pronto, Ameal se muestra cerca de Riquelme y le hace saber a Boca que todo está bien entre ambos. El asunto será hacerle entender que son parte de un equipo y que no precisamente deben salir a la cancha con los botines puestos.

Sus cargos están para otra cosa, no para hacer magia dentro de la cancha. Eso lo llevó a Juan Román donde está hoy, pero no debe perderse en los laureles.