Chimy Ávila vuelve a disfrutar de la titularidad 467 días después

Agencia EFE
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Madrid, 1 may (EFE).- Un año, 3 meses y 10 días, o, lo que es lo mismo, 467 días han transcurrido desde la última vez que el argentino Ezequiel Chimy Ávila fue titular en un partido oficial. Dos lesiones de ligamento cruzado, una por rodilla, cortaron la gran progresión de un delantero que este sábado volvió a sonreír de inicio.

Con lo que no han podido es con su lucha. El ariete luchó cada balón sobre el césped del Alfredo di Stéfano como si le fuera la vida en ello. Demostró, de nuevo, creer en la presión que nadie más cree y rebosó una confianza inaudita en alguien que ha pasado por tal calvario.

Bittor Alkiza, segundo del técnico Jagoba Arrasate, habló en la previa del encuentro, en Movistar+, de la vuelta del Chimy a la titularidad: “Es el momento de que él se pruebe y que vea cuánto aguanta”, comentó. Y aguantó poco, pero justo en el extremo opuesto.

Primer balón que tocó en el minuto 8 de partido y primer disparo a portería. Recogió un balón de espaldas y se giró para pegarle con la zurda. Su disparo fue al centro de la portería y Thibaut Courtois lo atajó sin apenas despeinarse, pero al argentino le sirvió para entrar en calor.

Dos minutos más tarde intentó salvar un balón cuyo destino irrevocable era marcharse por la línea de banda. No llegó, pero el Chimy se sintió vivo. En su salsa. Casi a la media hora de partido repitió en una presión al portero belga después de levantarse del césped en un respingo.

Con el ‘9’ a la espalda, pero cayendo a todo el frente del ataque, sobre todo a una banda izquierda en la que demostró también su buen toque de balón sirviendo un buen balón a Manu Sánchez que tras un centro-chut casi se cuela en la portería de Thibaut Courtois.

Todo esto tan solo en una primera parte en la que ya casi alcanzaba el total de minutos disputados en el resto de la temporada (51’). Es más, pudo poner a su equipo por delante en el m.45 con un cabezazo ejecutado a la perfección al palo largo, tirándose al balón como hacían los delanteros de antaño, pero se anuló por fuera de juego.

El Chimy no estuvo tan participativo en la segunda mitad, pero pudo completar 63 minutos de juego que le sirven para mejorar su estado de forma, coger sensaciones, y, sobre todo, aumentar su sentimiento de futbolista.

El delantero argentino se marchó del terreno de juego con una sonrisa de oreja a oreja y aplaudido por sus compañeros de profesión y personas desde el palco como muestra de respeto a su perseverancia para volver tras las dos graves lesiones de rodilla.

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