China aumenta su enorme plan científico pero no todo son buenas noticias

Javier Peláez
·4 min de lectura
China se convertirá en 2025 en el país que más invierte en I+D del mundo
China se convertirá en 2025 en el país que más invierte en I+D del mundo

Europa dominó la revolución industrial de los siglos XVIII y XIX, el enfrentamiento entre los dos grandes bloques, soviético y estadounidense, ocupó gran parte del siglo XX, y ahora, en pleno siglo XXI, ha llegado el momento del surgimiento asiático. Los avances y desarrollos tecnológicos de potencias como Japón, Corea del Sur, India, Tailandia y, por supuesto la omnipresente China, se han extendido y comienzan a marcar una clara tendencia para las próximas décadas. A su enorme peso demográfico, China ha añadido en los últimos años una serie de factores decisivos que han logrado convertir un país comunista y eminentemente agrícola, en una superpotencia económica a un ritmo asombroso.

Uno de esos elementos claves ha sido la inversión en ciencia. El gigante asiático ha levantado la cabeza apostando de manera firme en Investigación + Desarrollo, y pretende aumentar esa apuesta durante los próximos años. China ya tenía un ambicioso objetivo de un 6% de crecimiento en inversión científica sobre su PIB y lo acaba de incrementar. Hace tan solo unos días, el primer ministro Li Keqiang ha presentado en la sesión nacional del Congreso el borrador del 14º Plan Quinquenal en el que incluye aumentos anuales del 7%, e incluso superiores, en el gasto previsto de I+D durante los próximos cinco años.

Para entender bien qué significan estos incrementos previstos hasta 2025, hay que recordar que China ha estado aumentando su inversión científica consecutivamente durante los últimos años, por lo que estos puntos porcentuales de más se aplican a incrementos anteriores. En 2019, por ejemplo, la inversión china en I + D aumentó un 12,5% con respecto al año 2018, por lo que este 7% adicional, colocará a China en 2025 como el país que más invierte en ciencia. El incremento será aún más visible (hasta un 10%) en investigación básica que apoyará y financiará los estudios más fundamentales.

China es el principal emisor de CO2 del mundo y en su nuevo plan no se reflejan sus promesas medioambientales | Gráfico EOM, datos Globan Carbon Atlas (2017)
China es el principal emisor de CO2 del mundo y en su nuevo plan no se reflejan sus promesas medioambientales | Gráfico EOM, datos Globan Carbon Atlas (2017)

Solo tienen que mirar a su alrededor, pantallas, internet, aplicaciones y desarrollos en medicina, comunicaciones, ingeniería y otros cientos de ámbitos conectados con la investigación científica. Observar la realidad que nos rodea nos descubre un mundo científico y tecnológico. La crisis sanitaria desatada por el coronavirus ha evidenciado aún más que los frutos de la investigación científica colocarán a unos países por encima de otros. China lo sabe bien y sus constantes aumentos en el presupuesto de investigación son el ejemplo más claro de por dónde se moverá el mundo en los próximos años.

Sin embargo, en esta decidida apuesta por la ciencia y la tecnología hay un claro olvidado: el medio ambiente. En un reciente editorial la prestigiosa Science alaba los presupuestos científicos chinos pero les achaca un grave error al carecer de objetivos climáticos claros.

Hasta ahora, buena parte de este milagro económico se encontraba irremediablemente ligado a sus emisiones contaminantes, convirtiendo a China en el mayor productor mundial de dióxido de carbono, con el 28% de las emisiones globales. El pasado septiembre de 2020, las autoridades chinas sorprendían a todo el mundo con una buena noticia: su compromiso de reducir sus emisiones netas de carbono a cero, en cuarenta años. El presidente Xi Jinping prometía frente a la Asamblea General de las Naciones Unidas “alcanzan la neutralidad de carbono antes de 2060”… algo que no se ve reflejado por ningún lado en el plan que acaban de presentar.

El grupo Draworld Environment Research Center, expertos en políticas en Beijing, afirma en Science que los objetivos medioambientales de este plan son insuficientes para cumplir los objetivos de Xi. La gran dependencia de los combustibles fósiles sigue siendo un grave problema y los planes actuales para construir nuevas centrales eléctricas de carbón aún se mantienen, algo que no cuadra con las promesas públicas del presidente Xi en septiembre.

El nuevo Plan Quinquenal de China apenas hace mención a políticas medioambientales y el único dato que ofrece es un pequeño incremento en el uso de energía no fósil a aproximadamente el 20% del consumo total de energía lo que apenas supone una modesta mejora con respecto al 15% del plan de hace cinco años.

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Referencias científicas y más información:

Dennis Normile “China Announces Major Boost for R&D, but Plan Lacks Ambitious Climate Targets” Science, AAAS marzo 2021 | “Can China, the world’s biggest coal consumer, become carbon neutral by 2060?” Science, AAAS septiembre 2020