"Me siento humillado": Cristóbal Soria hace explotar hasta las lágrimas a Rafa Guerrero en 'El chiringuito' y se lleva una lección

Borja González
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Momento de tensión entre Cristóbal Soria y Rafa Guerrero en 'El chiringuito de jugones', que acabó con el exjuez de línea entre lágrimas. (Fuente: Twitter/@elchiringuitotv)
Momento de tensión entre Cristóbal Soria y Rafa Guerrero en 'El chiringuito de jugones', que acabó con el exjuez de línea entre lágrimas. (Fuente: Twitter/@elchiringuitotv)

A raíz del penalti no señalado contra el Barcelona en el último minuto de partido frente al Levante por una mano de Umtiti en el área, en el ‘El chiringuito de jugones’ se vivió uno de los momentos de más tensión que se recuerdan entre tertulianos con Cristóbal Soria dañando la figura de árbitro asistente hasta tal punto que Rafa Guerrero acabó llorando y abandonando el plató.

La trifulca comienza con el análisis de la jugada en sí por el experto en arbitraje del programa, famoso en toda España precisamente por ser protagonista en numerosas ocasiones cuando aún ejercía de linier con sus decisiones, pero especialmente conocido por el “Rafa, no me jodas” que le dedicó Mejuto González en pleno encuentro de liga entre Zaragoza y Barcelona en 1996.

Rafa Guerrero comentó que la mano de Umtiti le pilla de cara al asistente y que su deber es mojarse y transmitirle lo que ha visto al árbitro principal.

Por su parte, Cristóbal Soria, llegando hasta el límite de poner en entredicho la ética profesional de los árbitros asistentes, insinuando básicamente que son una figura que no sirven apenas para tomar decisiones importantes, además de sugerir que se lavan las manos premeditadamente, como en el caso del penalti de la polémica en cuestión. Y que señalar penalti a Umtiti era “un protagonismo” que no le correspondía al asistente.

Rafa no podía creerse lo que estaba escuchando, ni Josep Pedrerol lo hacía ante la falta de escrúpulos de Soria. Pero lo que de verdad le dolió, como exlinier de la Liga, es la humillación que suponía el discurso del exdelegado de campo del Sevilla a su figura y a la de todos sus compañeros.

Entonces, no pudo controlar tanta rabia y estalló contra Soria, con un discurso digno de ser escuchando, apelando al lado humano de los árbitros, que acabó con el aplauso de todos sus compañeros y una emoción desbordada hasta tal punto que Rafa terminó entre lágrimas y teniendo que abandonar el plató.

¿Le servirá a Soria de aprendizaje para medir sus palabras en el futuro? Es, sin duda, por educación y el bien del fútbol, teniendo en cuenta la cantidad de audiencia que sigue a Pedrerol y los suyos, algo que este último debe exigir. La crítica arbitral siempre va a existir porque cada uno podemos tener una opinión, pero cuando se trata del trabajo de los demás hay que ser más selectivo con las palabras que se escogen.

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