Ciberdopaje: le quitan el título de campeón de bici estática por manipular el software

Cameron Jeffers, durante la disputa del campeonato de Gran Bretaña de ciclismo virtual. Foto: YouTube - Zwift.
Cameron Jeffers, durante la disputa del campeonato de Gran Bretaña de ciclismo virtual. Foto: YouTube - Zwift.

Los humanos somos seres tremendamente creativos, aunque muchas veces quizás no estemos orientando ese potencial de la manera más adecuada. Aunque parezca la típica frase de camiseta para quinceañeros, cuando queremos hacer el bien somos muy buenos, pero a la hora de hacer el mal somos aún mejores. Aplicado al deporte esto significa que poco a poco vamos refinando la manera de hacer trampas para conseguir superar a nuestros rivales. De ahí que se inventara y perfeccionara el dopaje, aportando al cuerpo sustancias más o menos peligrosas para la salud que consiguen incrementar nuestras cualidades físicas, y que luego se pasara al “dopaje tecnológico”, haciendo modificaciones no siempre demasiado lícitas a las herramientas con las que practicamos nuestra actividad para mejorar el rendimiento.

Lo que no habíamos visto hasta ahora es una técnica que, a falta de un nombre mejor, podemos llamar “ciberdopaje” o “dopaje digital”. Tan peculiar innovación nos llega desde el Reino Unido y tiene como triste protagonista a Cameron Jeffers. A este ciclista le acaban de retirar el titulo de campeón nacional... en bicicleta estática.

El torneo se llama British Cycling eRacing Championship, es decir, campeonato británico de e-carreras ciclistas, y se participa a través de la plataforma Zwift. Se trata de un programa informático que, simplificando mucho, obtiene los datos de potencia que le envía una bicicleta anclada a un rodillo y simula una ruta real; cualquiera que tenga en su domicilio el material necesario y conexión a internet (y que pague la cuota mensual) puede usarlo y correr contra otras personas de cualquier lugar del mundo en escenarios virtuales.

Los recorridos son similares para todos los participantes, de manera que pueden organizarse competiciones. Así, este nuevo deporte va ganando poco a poco bastante popularidad; cada vez hay más carreras organizadas e incluso ya están empezando a surgir los primeros profesionales. De hecho, el campeonato británico lo cubrió el canal de televisión BT Sport (enfocando alternativamente a los ciclistas en su bici estática y a los mundos digitales por donde pedaleaban).

Y Cameron ganó. La competición fue en marzo y se pudo ver al chico dándole duro y superando a sus rivales, aparentemente sin trampa ni cartón. Pero medio año después los organizadores han descubierto que sí que había truco, así que la federación británica de ciclismo le ha desposeído del galardón, le ha impuesto una multa de 250 libras (unos 290 euros) y le ha descalificado durante seis meses, en una sanción que, curiosamente, se aplica también al ciclismo “real” en asfalto o caminos de tierra.

¿Pero cómo es posible haber hecho trampa justo cuando estaba todo el mundo mirándole? La manera, todo hay que decirlo, es bastante rebuscada. Y parte de la premisa de que, al igual que en el ciclismo “real”, las piernas del deportista son muy importantes, pero también lo es la calidad del equipamiento que se lleve. No es lo mismo rodar con una bici básica de apenas unos cientos de euros que se puede adquirir en cualquier centro comercial, que hacerlo con otra de alta gama, con su cuadro de carbono ultraligero y aerodinámico, sus cambios electrónicos y el equipamiento de más calidad que se pueda imaginar.

Los desarrolladores de Zwift tuvieron esto en cuenta y generaron distintos tipos de bicis virtuales que hacen que la potencia que transmite el ciclista se procese de una u otra manera. Hay modelos similares a los del mundo real (porque los fabricantes se han encargado de estar ahí, ya que lo ven como una buena herramienta de promoción), y hay otros exclusivos con características muy particulares. Uno de ellos, el que llevaba Cameron, es la Concept Z1, un modelo inventado, basado (dicen) en las motos de la película Tron, y que se considera el mejor y más rápido de los disponibles en el juego.

Pero claro, esta bici tan especial no se la dan a cualquiera. Para conseguirla hay que demostrar ser un ciclista experimentado y de élite. Y eso se logra pedaleando mucho. Muchísimo. Tanto como acumular 50.000 metros verticales de subida, lo que equivale a casi seis escaladas al monte Everest. En línea recta significa hacer 500 kilómetros de subida continua al 10% de pendiente (solo por comparar, la pendiente media del Angliru es del 10,13%). Es de suponer que semejante hazaña no se logra en un día, ni en dos, sino que es un proceso de muchos meses de esfuerzo intenso.

Sin embargo, Jeffers decidió tirar por la vía rápida. Manipuló el sistema ANT+, el protocolo de transmisión de datos que envía el registro de pedaleo del rodillo y la bici al ordenador. De esta manera, hizo creer al software que había practicado mucho más de lo que había hecho en realidad, lo que le permitió conseguir mucho antes la ansiada Concept con la que participó en el campeonato. No se sabe si habría ganado sin ella, usando una bici “convencional”, porque hay que reconocer que es buen ciclista y que tiene piernas, de hecho hay debate al respecto... pero lo cierto es que usó de manera ilícita la mejor máquina de la plataforma.

Jeffers, un youtuber muy popular con decenas de miles de seguidores en su canal, ha tenido la honradez de reconocer que su comportamiento no fue correcto y que merece el castigo. Cuenta que una persona, a la que no ha querido identificar, le ofreció la posibilidad de trucar el registro y no pudo resistirse a la tentación. Relata además que fue este individuo quien hizo la operación (ya que él asegura no tener los conocimientos necesarios), pero aun así asume toda la responsabilidad.

También ha aprovechado para recordar que, aunque la trampa que hizo él es la que han pillado, hay otras muchas maneras de falsear los resultados. Rodillos que no están calibrados adecuadamente, o gente que falsea en su perfil su peso real diciendo que es más delgada (y por tanto, al generar más potencia, sube puertos más rápido), son algunos de los ejemplos que ha puesto. Y se queja de que la propia organización del torneo no siguió sus propias normas en temas como los horarios de las carreras.

Cameron, que no podrá intentar llevarse el título de 2020 por la sanción, considera que el ciclismo virtual debe regularse mejor. Y no le falta razón, aunque es comprensible, al tratarse de una actividad bastante nueva en la que poco a poco se van descubriendo vacíos legales y aspectos que corregir para garantizar la limpieza. Poco a poco se irá progresando hasta que veamos a los eSports con la misma naturalidad con la que hoy nos asomamos a cualquier otra competición deportiva.

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