Cirrosis hepática: claves para prevenir el cáncer en el aparato digestivo

Según datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de hígado fue el cuarto tumor responsable del mayor número de fallecimientos por cáncer a nivel mundial en 2018 (8,2 por ciento).

En España se diagnostican al año 6.499 casos nuevos de cáncer de hígado o carcinoma hepatocelular. La mayor causa de hepatocarcinoma o cáncer de hígado en el mundo es la cirrosis hepática.

Los estudios actuales concluyen de forma clara e inequívoca que el alcohol es un problema de salud mundial de gran magnitud. (Foto: Getty)
Los estudios actuales concluyen de forma clara e inequívoca que el alcohol es un problema de salud mundial de gran magnitud. (Foto: Getty)
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Vacunarse de la hepatitis B, detectar y tratar la hepatitis C, limitar el consumo de alcohol y llevar un estilo de vida saludable son las principales medidas preventivas ante el cáncer de hígado.

El hígado es uno de los órganos más afectados por el consumo de alcohol al metabolizar el 90 por ciento que absorbe el organismo.

“El alcohol produce en el hígado lo que llamamos hepatopatía alcohólica, que es un espectro de lesiones que se agrupan en tres síndromes fundamentalmente y que además son evolutivos en gravedad y dificultad de tratamiento: la esteatosis hepática alcohólica o hígado graso por alcohol en fase inicial, y la hepatitis alcohólica y la cirrosis hepática alcohólica, que son etapas más graves de la misma enfermedad”, explica el doctor José Miguel Rosales Zábal, especialista del aparato digestivo y portavoz de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD). Además, la cirrosis hepática puede facilitar el desarrollo de cáncer de hígado.

Los efectos nocivos del alcohol en el hígado provocan tres síndromes evolutivos: hígado graso, hepatitis alcohólica y cirrosis hepática alcohólica. (Foto: Getty)
Los efectos nocivos del alcohol en el hígado provocan tres síndromes evolutivos: hígado graso, hepatitis alcohólica y cirrosis hepática alcohólica. (Foto: Getty)

Con el fin de concienciar de los efectos nocivos del consumo de alcohol en el cáncer de hígado y potenciar las medidas preventivas contra el mismo, la la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) y Laboratorios Vilardell han puesto en marcha la campaña ‘Cuídatex5’ con el objetivo de ampliar el conocimiento y concienciarnos sobre la importancia en la prevención en los 5 tipos de cáncer en el aparato digestivo: estómago, páncreas, hígado, colon y esófago, que se engloban dentro del cáncer gastrointestinal.

“Se trata del sexto cáncer más común de manera global y afecta más a los varones (en un 75 por ciento de los casos), siendo en su mayoría diagnosticados cuando el paciente tiene más de 45 años·, explica la doctora Mileidis San Juan Acosta, especialista en Aparato Digestivo.

Otro aspecto relevante a destacar por la FEAD, es desmentir algunas falsas creencias sobre el consumo del alcohol. El Dr. Rosales Zábal advierte en este sentido que no hay una cantidad “buena” de consumo y explica un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista The Lancet, muestra que el alcohol es responsable de un aumento del riesgo de mortalidad por cualquier causa, y específicamente de los cánceres, que incrementan el riesgo con los niveles crecientes de consumo, y comprobando que el nivel de consumo de alcohol que minimiza la pérdida de salud es cero”.

En la mayoría de los casos, la enfermedad se detecta en fases tardías porque <em>“los síntomas son inespecíficos y pueden pasar desapercibidos en el momento del diagnóstico. No obstante, suele ser habitual el cansancio, la pérdida de peso o el dolor abdominal ”,</em> apunta la Dra. (Foto: Getty)
En la mayoría de los casos, la enfermedad se detecta en fases tardías porque “los síntomas son inespecíficos y pueden pasar desapercibidos en el momento del diagnóstico. No obstante, suele ser habitual el cansancio, la pérdida de peso o el dolor abdominal ”, apunta la Dra. (Foto: Getty)

Daño hepático producido por el alcohol

El 90 por ciento del alcohol que absorbe el organismo se metaboliza en el hígado a través de unas células llamadas hepatocitos en las que el alcohol se “oxida” transformándose en acetaldehído, una sustancia que es considerada la principal responsable de los efectos nocivos del alcohol. El acetaldehído es capaz de estimular el sistema inmune y activar sustancias inflamatorias que dañan las células del hígado, degenerándolas y produciendo su destrucción.

Además puede provocar fibrosis, es decir, la sustitución de tejido sano del hígado por un tejido “cicatricial” que no puede cumplir con las funciones de un hígado sano. El acetaldehído también estimula los procesos que generan cáncer. La oxidación del alcohol en el hígado favorece una serie de mecanismos que aumentan el depósito de grasa y la aparición de hígado graso.

La susceptibilidad individual no se conoce con exactitud, pero hay varios factores que influyen en aumentar el riesgo de desarrollar hepatopatía alcohólica: la edad (es más frecuente entre los 40 y 50 años), el sexo (las mujeres son más susceptibles), la raza (es más común en americanos, africanos e hispanos), el consumo de tabaco, la obesidad, el tipo de bebida y la forma de consumirla, factores genéticos, o el consumo de alcohol con medicamentos que puedan potenciar su efecto dañino y que son tan habituales como el paracetamol.

Causas

Tener una cirrosis hepática previa es la causa principal de sufrir hepatocarcinoma y en Europa la causa de cirrosis más frecuente hasta la actualidad es el virus de la hepatitis C. Además, otras de las causas importantes son:

  • las hepatitis virales (hepatitis B y C)

  • el abuso de alcohol

  • el síndrome metabólico (hígado graso no alcohólico – ENHA o NASH)

Y también existen otras causas mucho menos frecuentes como: hepatitis autoinmune, enfermedad de Wilson, enfermedades colestáticas hepáticas, déficit de alfa 1 antitripsina o hemocromatosis.

Los ojos amarillentos son signos de problemas con el hígado, infección viral u otra enfermedad. (Foto: Getty)
Los ojos amarillentos son signos de problemas con el hígado, infección viral u otra enfermedad. (Foto: Getty)

“Queremos concienciar de las pautas preventivas ante el cáncer de hígado que se diagnostica anualmente a 6.500 personas en España y a 850.000 en todo el mundo. Además, su incidencia actualmente se encuentra en aumento, fundamentalmente debido a un incremento del hígado graso no alcohólico (NASH o ENHA)”, explica la doctora Susana Llerena Santiago, especialista en Aparato Digestivo y experta de la FEAD.

5 medidas preventivas

Uno de los objetivos de la campaña “Cuídatex5” es visibilizar las 5 medidas clave para la prevención de los cánceres del Aparato Digestivo que promueve Código Europeo contra el cáncer,:

1.- Vacunarse de la hepatitis B. Dado que la infección crónica por el virus de la hepatitis B (VHB) explica la mayoría de los cánceres hepáticos y que existe una vacuna eficaz frente al virus de la hepatitis B sería recomendable realizar una vacunación universal.

La vacunación universal ha tenido un impacto sobre la reducción de la aparición de carcinoma hepatocelular. A pesar de ello, actualmente existen unos 400 millones de adultos a nivel mundial infectados.

2.- Detectar y tratar la hepatitis C. Son factores de riesgo para la infección: el consumo de drogas por vía endovenosa, el haber recibido transfusiones antes del año 1992, los hemofílicos que recibieron hemoderivados antes de 1987, hijos de madres con virus de la hepatitis C, personas que hayan mantenido contactos sexuales de riesgo o la exposición ocupacional, personas con piercings o tatuajes.

En los últimos años han aparecido fármacos con alta eficacia para la curación de la hepatitis C que, si se administran en etapas iniciales de la enfermedad hepática, pueden evitar el desarrollo de cirrosis y carcinoma hepatocelular en el futuro.

“Es fundamental la realización del cribado ecográfico semestral en pacientes con cirrosis previa, ya que es la principal arma diagnóstica. A pesar del cribado en pacientes con cirrosis, una gran parte de los casos continúan diagnosticándose en etapas avanzadas de la enfermedad”, apunta la Dra. Llerena.

3.- Limitar el consumo de alcohol. El abuso de alcohol debe evitarse en la población general y sobre todo en pacientes con una enfermedad hepática subyacente. El consumo de riesgo ha sido definido como un consumo casi diario superior a 40gr de etanol al día (más de 4 unidades de bebida estándar en varones) y superior a 24 gr de etanol al día (más de 2 unidades de bebida estándar en mujeres).

Estos datos son equivalentes a un consumo semanal superior a 21 unidades de bebida estándar para varones y a 14 unidades de bebida estándar para mujeres. Un consumo por encima del determinado dobla el riesgo de padecer enfermedades hepáticas (el 60% presentará alteraciones hepáticas al cabo de 10 años), y otro tipo de enfermedades y cánceres relacionados.

4.- Modificar el estilo de vida: vigilar el peso, hacer ejercicio, llevar una dieta saludable, controlar los factores de riesgo cardiovascular (obesidad, diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia) son fundamentales para prevenir el aumento de casos de hepatocarcinoma que se relacionan con la enfermedad hepática por depósito graso no alcohólica y...

5.- Dejar de fumar, el tabaquismo es un factor de riesgo para el desarrollo de un hepatocarcinoma. Al dejar de fumar, el aumento en el riesgo del cáncer inducido por fumar desaparece. La ventaja es evidente en el plazo de 5 años y es más marcado con el paso del tiempo.

Por último, los expertos advierten que “el consumo de alcohol en jóvenes es igual de perjudicial o más que en adultos y frenar el consumo en la edad adulta no repara ni mejora los daños ya provocados”, argumenta el Dr. Rosales Zábal “como tampoco cabe pensar que beber sólo en fin de semana el daño es menor, puesto que además se ha demostrado que el consumo de fin de semana implica ingestas de mayor cantidad de alcohol en menos tiempo con un mayor riesgo de desarrollar daño hepático y en otros órganos”.

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