El Clásico se cebó con Sergio Ramos

Según La SER y La Vanguardia, Hernández Hernández hizo de 'correo' para hacer llegar un regalo a un amigo del central madridista en Lanzarote.

Después de más de una década en el fútbol de élite, ha quedado más que sobradamente demostrado que Sergio Ramos está ‘tocado’ por la varita del fútbol. Además de su talento y su trabajo, es un jugador destinado a escribir grandes historias del deporte rey, a aparecer en las grandes citas, en los momentos más inesperados. En el Bernabéu se le canta ya en cada minuto cuatro de cada partido, sin ir más lejos. Aliado con Murphy y su ley, el capitán blanco tiene además la virtud de cambiar el curso de los hechos con los giros más insospechados: un penalti a lo Panenka después de un fallo grotesco desde los once metros; un gol que vale una Champions League en su temporada con más críticas; una colección de goles sobre la bocina cuando todo parece perdido. 

Eso sí, de igual manera que el de Camas se alía con Murphy para su éxito personal y colectivo, también tiene la ‘virtud’ de hacerlo para su desplome, irónicamente. Y este fue el caso del Clásico, donde fue expulsado, comprometiendo el objetivo de su equipo ante el Barcelona, pero también ante el Deportivo y en futuros partidos, dependiendo de la sanción que tenga que cumplir por ver una tarjeta roja. Justo cuando atravesaba uno de los momentos más dulces de los últimos años.

Y es cierto que la expulsión puede ser “excesiva”, pero no es menos cierto tampoco que Sergio Ramos “llega tarde”, como él mismo explicó en zona mixta tras el Clásico. Después de unos partidos a un nivel superlativo, incluso ante el mismo Barcelona, esa acción con Lionel Messi vino a dar un giro radical a su proyección pública. De opositar a héroe del Real Madrid en este final de temporada, a quedar señalado ahora por esa decisiva expulsión en el Santiago Bernabéu. 

Además, tuvo que ser ni más ni menos que ante el Barcelona y con un árbitro de por medio, cuando el de Camas llevaba enredado con sus declaraciones y las actuaciones arbitrales desde hacía un buen tiempo. Especialmente ‘picado’ con Gerard Piqué por este motivo, quien estaba a escasos metros del capitán del Real Madrid cuando éste enfilaba el túnel de vestuarios, una vez vista la tarjeta roja. La tensión le pudo en ese momento incluso, jugándose una sanción mayor con esos aplausos y gestos dedicados al propio Piqué ante los ojos de medio mundo. El cruce de declaraciones entre ambos siguió en zona mixta. Pero esta vez, al contrario de lo que venía sucediendo esta temporada, llegó con Ramos como el perdedor de la contienda. El efecto bumerán. La Ley de Murphy. O simplemente el Clásico, que se cebó con Sergio Ramos en el momento más sensible posible.

Al usar Yahoo aceptas que Yahoo y sus socios puedan utilizar cookies para personalización y otros fines