Cómo el primer Clásico de la historia se jugó en un hipódromo

El Clásico. Es imposible citar estas dos palabras y que instantáneamente no se proyecte en el subconsciente colectivo alguna de las muchas imágenes que nos han deparado los duelos entre Real Madrid y Barcelona a lo largo de más de un siglo. El choque por excelencia del fútbol español se ha convertido en uno de los eventos deportivos más seguidos a nivel mundial, con una audiencia potencial de 400 millones de espectadores. Todo un fenómeno de masas que se  sigue con fervor desde todos los rincones del planeta.


Sin embargo, pocos aficionados podrían siquiera imaginar los orígenes modestos de esta contienda entre el conjunto madrileño y el catalán, convertida ahora en un espectáculo de dimensiones estratosféricas que forma parte de la cultura global del planeta…Hace casi 115 años, en los Altos de la Castellana, tuvo lugar el primer Clásico de la historia. Y no deja de ser paradójico que, a no demasiados metros de lo que en un futuro sería el estadio Santiago Bernabéu, en la zona de Nuevos Ministerios, el historial de enfrentamientos entre merengues y culés se inaugurase en un hipódromo.

En un Madrid en blanco y negro con los toros como único fenómeno de masas y con las carreras de caballos como gran acontecimiento social para la aristocracia y la burguesía pudiente, aquel partido de “Foot-ball” que tuvo lugar un martes, 13 de mayo de 1902, fue contemplado como un espectáculo poco menos que exótico encuadrado en un deporte minoritario importado de Inglaterra.

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La “culpa” de este primer Clásico de la historia la tuvo, al menos de manera indirecta, el rey Alfonso XIII. El partido correspondió una de las semifinales del “Concurso Madrid de Foot-ball”,  aunque el torneo fue conocido popularmente como Copa de la Coronación en honor al joven monarca, que estaba a punto de cumplir los 16 años e iniciar su mandato como  jefe del estado, ya sin la regencia de su madre, la reina María Cristina.

Cinco fueron los clubes que participaron en este torneo que es el germen del torneo de Copa en España. Madrid Football Club y New F.C. -sociedad que más tarde pasó a ser absorbida por el Madrid F.C.-, ambas representando a la capital, mientras que Español y Barcelona eran los abanderados de la CIudad Condal, siendo el Vizcaya, el combinado proveniente de tierras vascas y posterior campeón.


El Barcelona y el recién creado Madrid F.C., el cual apenas contaba con dos meses de vida y carecia de su condición de Real, una distinción que precisamente sería otorgada más tarde por el propio monarca Alfonso XIII, en 1920. se emparejaron en semifinales en un primer choque que se reflejó de este modo por la prensa de la época.

La edición nocturna del 'Heraldo de Madrid' destacó aquel 13 de mayo de 1902 que aunque el Madrid era menos experimentado supo plantar cara a su rival:

"A segunda hora lucharon el Barcelona y el Madrid, despertando verdadero interés este partido por el ahínco y deseos de quedar en buen lugar el de Madrid, que á pesar del brillante juego de sus contrarios logró hacerles en tanto, preciosamente llevado, y tres tantos que ganó el Barcelona, uno de ellos de mérito. Deben estar satisfechos los jugadores del Madrid Foolball, pues una derrota de la índole de la de esta mañana supone una victoria, atendiendo que midieron sus fuerzas con los campeones del Barcelona, luchadores antiguos, acostumbrados a esta clase de matchs, mientras que los del Madrid es la primera vez que han medido sus fuerzas con un tren de otra Sociedad.

"Auguramos un brillante porvenir á esta Sociedad, compuesta de entusiastas jóvenes que han Inspirado las mayores simparlas entre el numeroso y escogido público que ha acudido fi ésta primera sesión. Los jugadores del Club Madrid vestían blusa y pantalón blancos, un distintivo en el pecho y una cinta encarnada al brazo; el Vizcaya, blusa y pantalón blancos, y el Barcelona, blusa azul y encarnada. Mañana y pasado, de nueve á doce, se verificarán en al Hipódromo el segundo y tercer concursos".


El torneo llamó la atención en la ciudad, no en vano 'La correspondencia de España' escribía el 14 de mayo de 1902:

"CONCURSO DE FOOT-BALL Brillantísima ha resultado la primera prueba de este concurso, verificada esta mañana en el Hipódromo. Para tomar parte en el concurso se han inscrito cinco teams  pertenecientes s á las sociedades Madrid Fool-Ball club, News Foot-Ball Club, el Vizcaya, de Bilbao, y los titulados Barcelona y Español, ambos de la ciudad condal. El Madrid polo Club ha cedido generosamente un  de sus pistas del Hipódromo, para 1 concurso. Esta mañana, en toda la circunferencia de la pista se veía triple fila las sillas completamente  llenas de público, entre el que predominaban las señoras en número considerable. en el resto de la peluse veíanse también carruajes y caballos de todos los spottsmen más conocidos en Madrid".

El 'Imparcial' escribía también al día siguiente:

"Este partido, desde el principio estuvo muy reñido, defendiéndose muy bien los madrileños contra los de Barcelona, que desde el primer momento se observó les llevaban considerable ventaja en facultades físicas y en experiencia del juego".

El 'Liberal' relataba este primer Clásico de este modo:

"El segundo partido se los disputaron el Madrid Foot-Ball Club y el Foot-Ball Club, de Barcelona. Perdieron los madrileños, haciendo un tanto, mientras que alcanzaron tres sus contrarios. Jugaron muy bien los madrileños; pero con la desventaja de ser casi todos gente nueva en este vigoroso “sport”. Sin embargo, llamó la atención por su fuerza, agilidad y sangre fría Mr. Thomson, que forma parte del Club de Madrid".

Por el Madrid FC: Sevilla, Molera, M. Giralt, Góngora, Spottorno, Palacios, Johnson, J. Giralt, Neyra, A. Giralt y Celada.


El juez-árbitro del encuentro fue uno de los integrantes de la plantilla del Vizcaya: Luis Arana. 

Ambos equipos presentaron a la contienda numerosos suplentes, que en muchos casos superaban la treintena de futbolistas reservas.

El ambiente festivo bajo el que se vivió el partido y el aspecto novedoso que proporcionaba este deporte de reciente implantación en España, hizo que se registrara una afluencia de público más que respetable, con 2.000 espectadores en el perímetro del terreno de juego.

EL RESULTADO

 


Este primer duelo entre madridistas y barcelonistas estuvo marcado por la gran cantidad de jugadores extranjeros que participaron en el lado azulgrana, hasta seis, por un foráneo en la plantilla de su contrincante.

Precisamente, el británico Arthur Johnson fue el autor del gol de los blancos. Los tantos de los culés llevaron la firma del alemán Udo Steinberg, que también ejercía de periodista, y el suizo Hans Gamper.

Gamper no solo era el delantero y capitán de aquel equipo, también había sido el fundador del Barcelona y sería el octavo presidente de la entidad. Un papel que también ejerció, aunque de manera menos oficiosa, Julián Palacios en el Madrid. Dos máximos dirigentes que iban a dar forma, sin saberlo, a dos colosos del fútbol, no solo capaces de conquistar el fútbol español sino de extender su dominio al resto del planeta y que tuvieron en un hipódromo el primero de sus legendarios enfrentamientos.

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