Claudio 'Piojo' López, el último fichaje galáctico del América, cuando todo lo podían

·4 min de lectura
Claudio 'Piojo' López celebrando un gol.  REUTERS/Tomas Bravo
Claudio 'Piojo' López celebrando un gol. REUTERS/Tomas Bravo

Claudio 'Piojo' López al América. La noticia tenía todo la pinta de broma. Pero no lo era: el delantero argentino de ilustre estampa en el Valencia había decidido proseguir sus andanzas en el futbol mexicano. Tenía treinta años y estaba en plenitud. Alejado del prototipo de refuerzos que buscan una tierra dorada para asegurar su futuro económico, López aterrizó en México para prolongar el estado de forma que le valió ser mundialista en dos ocasiones con la albiceleste y consagrarse como figura en Mestalla.

Un visita familiar a México lo cambió todo para López. Después de una breve estadía en suelo azteca, López recibió la propuesta de jugar en el futbol mexicano. América puso manos a las obra y pagó unos 10 millones dólares a la Lazio, para hacerse de los servicios del atacante. A las órdenes de Óscar Ruggeri, legendario defensor de la Argentina campeona del mundo en 1986, el Piojo arribó a Coapa con la encomienda de marcar diferencia. Era una época diferente en el futbol mexicano: el América gozaba de omnipotencia económica. Cuando se hablaba de 'bombazos' en el mercado de fichajes, los ojos de todos volteaban hacia ellos. Y la razón les asistía: un par de años antes ficharon a Iván Zamorano, que fue vital para conseguir el título del Verano 2002.

López tenía que llenar ese hueco, el de la estrella internacional que fungía como estandarte de la hegemonía azulcrema. Y estuvo a la altura. Cada vez que el balón llegaba a sus dominios, quedaba claro que algo diferente podía pasar. Zurdo, rápido y con una contundencia atemorizante. Por algo Daniel Passarella lo hizo pareja de Gabriel Batistuta en Francia 98. Pero no todo fue tan sencillo. Ruggeri no encontró la tecla del equipo y fue destituido. La salida del Cabezón acomodó el tablero: Mario Carrillo llegó al banquillo del Azteca para confeccionar uno de los equipos más espectaculares que se hayan visto en la historia moderna del futbol mexicano.

"El mundo América es increíble. La convocatoria que tiene el equipo a cualquier que va es tal cual como lo dicen la gente y la prensa: es un equipo que amas u odias. No existe parámetro. Llegabas a un aeropuerto internacional y había afición. Jugar un partido de visita es como estar en la Ciudad de México. Te exigen en todos los partidos que vas a jugar porque todo mundo te quiere ganar", contó López en entrevista con ESPN.

López conformó un ataque insuperable junto a Cuauhtémoc Blanco y Kléber Boas. La inteligencia del mexicano, la precisión del brasileño y una velocidad insana del argentino. La ecuación era perfecta y los goles tenían una coreografía envidiaba por todos: contragolpe montado por Blanco, carrera del Piojo y definición impecable de Boas. En las calles mexicanas los niños se repartían a la traída de ídolos para escenificarlos: "yo soy el Piojo López", se escuchó cientos, miles, de veces en los barrios citadinos.

Claudio Javier López. REUTERS/Tomas Bravo  AW/CCK
Claudio Javier López. REUTERS/Tomas Bravo AW/CCK

En el Clausura 2005, el América sólo perdió un partido y se coronó campeón de manera imperial: vencieron 6-3 en la Final de Vuelta a Tecos (7-4 global). En ese partido, el Piojo marcó dos goles. Uno de ellos, el sexto de la tarde, fue una pintura: Guillermo Ochoa despejó en largo, López bajó y direccionó el balón con el pecho, para definir con un zurdazo letal ante Jesús Corona. Muy suyo. Como el gol que le marcó a Chivas en el Clásico de ese torneo: pase largo de Pavel Pardo, control, carrera y disparo al ángulo. Todo en el juego del pampero era electricidad y pegada, como si fuera un boxeador que sabe cuándo propinar el mazazo perfecto.

López se marchó del América en el 2006, pero su recuerdo se mantiene vigente entre la multitudinaria afición americanista que lo evoca con la nostalgia que se ganan los ídolos. Él lo fue y en tiempo récord. Ahora que Las Águilas han perdido lustre y poder, la memoria de jugadores como López golpea más fuerte en el cajón de la historia. Ya no hay fichajes así. Claudio Javier López fue el último futbolista galáctico que vistió de azulcrema.

VIDEO: “¡Háblale a Torruco!”: se cuela a hotel en Acapulco y se niega a salir alegando ser sobrina de funcionario