El color de tu ropa puede tener un impacto en la vida salvaje

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El color de tu ropa puede tener un impacto en la vida salvaje
El color de tu ropa puede tener un impacto en la vida salvaje

Cuando salimos al campo, o visitamos lugares remotos como turistas de naturaleza, casi todos escogemos ropa cómoda y adaptada al clima y las circunstancias. Pero, ¿y si nuestras elecciones tuviesen un efecto sobre la fauna salvaje con la que nos encontramos?

Un artículo reciente demuestra este hecho, con una característica muy concreta de nuestra ropa: el color. Y no lo hace basándose en ideas o intuiciones; los investigadores diseñaron cuidadosamente un experimento para demostrar que la fauna sigue unos parámetros distintos a los nuestros.

Empezaron por elegir con cuidado la especie a estudiar. Escogieron un pequeño lagarto conocido como anolis de agua (Anolis aquaticus), y lo hicieron porque así podían asegurarse de trabajar con una especie que tenía poco contacto con el ser humano. Es decir, que no tenía experiencias previas que modificasen su comportamiento.

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El siguiente paso fue escoger los colores con lo que presentarse en el hábitat del anolis. Seleccionaron tres: un naranja intenso, del mismo tono que muestran los anolis durante su época de reproducción; un verde del mismo tono que el bosque circundante que permitiese camuflarse; y un azul de un tono que no aparece en el ecosistema del anolis, un color neutro.

Una vez escogida la especie, los lugares y los colores, comenzaron el experimento. Lo que midieron para demostrar su hipótesis fueron los encuentros con anolis y el número de capturas. La explicación es sencilla: cuanto más familiares sean los anolis con los colores, menos rechazo les producirán y más posibilidades hay de observarlos, y de capturarlos – para luego soltarlos, claro.

Los resultados fueron los previstos, pero también sorprendentes. En los lugares a los que llegaron vestidos de azul les resultó mucho más difícil detectar y capturar lagartos. El color provocaba desconfianza en los animales. Lo previsto.

Pero entre el verde y el naranja, los anolis preferían el naranja. A pesar de que el verde permitía a los investigadores ocultarse entre la vegetación y pasar desapercibidos, consiguieron observar y capturar más lagartos cuando vestían el llamativo color naranja.

Con estos resultados, queda claro que el impacto que tenemos cuando visitamos la naturaleza es mayor del que podíamos pensar. Resulta complicado dar unas normas claras, principalmente porque dependerá mucho del ecosistema que visitemos. Pero es un factor nada desdeñable que deberíamos tener en cuenta.

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