Cómo recuperarse de una arritmia como la que sufrió Lolita

Mónica De Haro
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La actriz se vio obligada a suspender una función en Águilas (Murcia) y fue trasladada al hospital. Presentaba síntomas de estar padeciendo <a href="https://www.fesemi.org/informacion-pacientes/conozca-mejor-su-enfermedad/sincope-y-lipotimia" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:un síncope o una lipotimia." class="link rapid-noclick-resp">un síncope o una lipotimia.</a> En realidad había padecido una especie de <a href="https://fundaciondelcorazon.com/informacion-para-pacientes/enfermedades-cardiovasculares/arritmias.html" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:arritmia," class="link rapid-noclick-resp">arritmia,</a> una situación cardiaca un poco anómala. (Foto: Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images)
La actriz se vio obligada a suspender una función en Águilas (Murcia) y fue trasladada al hospital. Presentaba síntomas de estar padeciendo un síncope o una lipotimia. En realidad había padecido una especie de arritmia, una situación cardiaca un poco anómala. (Foto: Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images)

A cualquiera nos puede suceder lo mismo que la pasó a Lolita Flores sobre el escenario. La actriz se vio obligada a suspender una función en Águilas (Murcia) y fue trasladada al hospital. Presentaba síntomas de estar padeciendo un síncope o una lipotimia. En realidad había padecido una especie de arritmia, una situación cardiaca un poco anómala.

De pronto sentimos que algo va mal, los latidos del corazón son distintos y podemos sentir palpitaciones, un mareo repentino, dolor torácico o pérdida de conocimiento. Son solo algunos de los síntomas en los que se presentan las arritmias, aunque también pueden pasar inadvertidas.

Las personas sanas pueden tener arritmias

La frecuencia cardíaca normal cuando se está en reposo, leyendo o realizando alguna actividad habitual como andar está entre 60 y 80 latidos por minuto. A partir de esas cifras, sobre todo cuando se superan las 100 pulsaciones por minuto, “cualquier alteración del ritmo cardíaco recibe el nombre genérico de arritmia a la que luego habrá que ponerle su apellido”, explica Nicasio Pérez Castellano, cardiólogo de la Unidad de Arritmias del Hospital Clínico de Madrid y presidente de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Debes averiguar si es algo puntual o de carácter permanente

Aunque existen dos grandes grupos de arritmias, las arritmias lentas o bradiarritmias y las arritmias rápidas o taquiarritmias, hay muchísimos subtipos atendiendo a sus características. Por ejemplo, también se consideran arritmias los latidos prematuros o extrasístoles. Por su repetición, se pueden dividir en crónicas (permanentes) o paroxísticas (ocasiones puntuales).

La más frecuente es la fibrilación auricular (FA), que se caracteriza porque el ritmo del corazón va irregular y se relaciona mucho con la edad, la hipertensión, diabetes. La consecuencia más temida y peligrosa de la FA la formación de coágulos (trombos) que pueden pasar al torrente sanguíneo y producir una trombosis que acabe en un infarto o ictus isquémico. Los principales factores de riesgo son la edad, hipertensión, tener una cardiopatía previa, diabetes, apnea del sueño y consumir alcohol.

Otras arritmias aparecen desde la misma infancia en gente con un corazón sano, “son taquicardias benignas pero molestas que se pueden curar en más del 90 por ciento de los casos”, apunta el doctor Ivo Roca cardiólogo especialista en. Son lo que algunos especialistas califican como “travesuras del corazón sano”. Estas pequeñas anomalías del ritmo cardíaco (básicamente extrasístoles aislados o taquicardias sinusales por ansiedad) pueden aparecer en algún momento de nuestra vida sin que nos demos cuenta.

Y hay otro grupo de arritmias que pueden causar muerte súbita, “la mayoría en relación a enfermedades graves del corazón y otras por enfermedades genéticas”, añade el Dr. Roca.

La prueba diagnóstica de referencia es el <a href="https://fundaciondelcorazon.com/informacion-para-pacientes/metodos-diagnosticos/electrocardiograma.html" rel="nofollow noopener" target="_blank" data-ylk="slk:electrocardiograma" class="link rapid-noclick-resp">electrocardiograma</a>, pero tiene la desventaja de que solo registra la actividad eléctrica cardiaca en el momento en que se está realizando y, por tanto, solo nos muestra si existen arritmias en ese momento. (Foto: Getty)
La prueba diagnóstica de referencia es el electrocardiograma, pero tiene la desventaja de que solo registra la actividad eléctrica cardiaca en el momento en que se está realizando y, por tanto, solo nos muestra si existen arritmias en ese momento. (Foto: Getty)

Identificar el tipo de trastorno es el primer paso

Conocer exactamente la arritmia que tienes te ayudará a enfrentarte a estas patologías. Para diagnosticar una arritmia cardíaca, el médico revisará tus síntomas e historial médico, y realizará un examen físico y pruebas como un electrocardiograma o colocarte un Holter, un monitor para registrar la actividad de tu corazón mientras realizas tu rutina.

Lo más importante sea cual sea, apunta el doctor José Luis Zamorano, jefe del Servicio Cardiología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid es “seguir una serie de pautas para proteger el corazón y el cerebro, sin olvidar nunca incluir la medicación, que en caso de necesitarla habrá que llevar siempre encima, incluso cuando se viaja”.

Realizar algunos ajustes en el estilo de vida, evitar tóxicos como el tabaco y el alcohol, y prestar especial atención a la alimentación y a la actividad física serían, según la SEC, las claves para prevenir una arritmia o recuperarse de un episodio. En concreto, estas serían las tres medidas principales:

Comer despacio y evitar las comidas difíciles de digerir o muy flatulentas

A priori, no hay una dieta específica para personas con arritmias. Pero la Fundación Española del Corazón aconseja seguir una alimentación cardiosaludable, variada y equilibrada evitando aquellos alimentos que contienen abundante grasa saturada, grasa trans y colesterol.

Este tipo de grasas contribuyen al aumento de los niveles de colesterol que, en altas cotas, ayudan a la aparición de enfermedades cardíacas y obstruyen las arterias provocando una alteración de la presión arterial por lo que no debo comer si tengo una arritmia cardíaca”, explican.

En concreto se recomienda evitar estos alimentos: lácteos enteros (sustituir por lácteos desnatados), mantequilla (sustituir por aceite de oliva virgen), carnes grasas (sustituir por carnes magras, con poca grasa, como el conejo o el pollo sin piel), embutidos, yema de huevo, fritos comerciales y la bollería industrial.

También es importante incluir en tu dieta alimentos ricos en magnesio como los frutos secos, los cereales y las legumbres, ya que su déficit puede ser un factor de riesgo para las arritmias.

Por otro lado, es importante no llenar el estómago del todo al comer y optar por métodos de cocinado con poca grasa como el horno, plancha, parrilla, microondas, asado, cocción al vapor... La ingesta de sal, el sedentarismo o el consumo de tabaco son otros factores que pueden propiciar una descompensación cardiovascular.

Controlar y reducir los niveles de estrés

La sobrecarga laboral o el estrés emocional derivados de situaciones familiares o relaciones de pareja complejas puede hacer mella en el corazón. Por eso se aconseja llevar a cabo alguna actividad que ayude a soltar tensiones como meditar o practicar relajación o yoga, ya que parecen tener un efecto positivo sobre las arritmias. Observar tu respiración, tomar conciencia de ella no solo calma sino que potencia la respiración natural con que responde el cuerpo para frenar la taquicardia.

Alternar deporte y descanso

Se debe mantener activo tanto el cerebro como el cuerpo, ya que uno de los factores de riesgo que favorece la aparición de cualquier tipo de accidente es el sedentarismo. Para ello, el mínimo de ejercicio que se recomienda a las personas que han sufrido una arritmia es caminar 40 minutos al día.

Además, las personas que padecen alguna descompensación cardiovascular pueden practicar natación (los cardiólogos recomiendan el estilo libre, braza o espalda) y realizar algún ejercicio aeróbico, ya que practicado con regularidad aumenta la amplitud de la frecuencia cardiaca normal, por lo que disminuye el riesgo de muerte súbita y el potencial de arritmias auriculares.

Si las obligaciones lo permiten, es recomendable reposar durante las horas centrales del día. Una breve siesta de 30 minutos es beneficiosa para recuperar energía y disminuir la presión arterial, uno de los factores que más influyen en la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Aparte de estas medias, en algunos casos las arritmias deben resolverse con medicación o tratamientos como un catéter, la colocación de un marcapasos, una cardioversión eléctrica (tras dormir al paciente, se administra un choque eléctrico mediante unas palas que se sitúan sobre el tórax) o mediante una ablación, que consiste en aplicar corrientes eléctricas que producen pequeñas quemaduras, anulando las zonas responsables de las arritmias.

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