¿Tiene sentido congelar embriones como hizo Sofía Vergara?

Mónica De Haro
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La actriz de Modern Family, que tuvo cáncer de tiroides a los 28 años, congeló sus embriones para poder ser madre más adelante. Tras romper con su pareja se ha visto envuelta en una batalla legal por su custodia. (Getty Images)

El caso de Sofía Vergara, la actriz colombiana que recurrió a esta práctica mientras estaba casada con su expareja, el empresario Nick Loeb, para poder ser padres por vientre de alquiler, ha generado mucha polémica porque tras la ruptura se inició una batalla legal porque él quería usar su material genético congelado.

La expareja, que estuvo junta durante cuatro años antes de su separación en 2014, se había sometido a un tratamiento de FIV juntos, y los preembriones son el resultado de eso. Ahora la justicia ha dictaminado que él no podrá usarlos hasta que ella lo consienta explícitamente y por escrito.

Más allá de esta polémica, lo interesante es que la decisión de Vergara sentó precedente y ha servido de inspiración a muchas mujeres que tienen dificultades para quedarse embarazadas y se plantean ser madres después del cáncer; Vergara sufrió un cáncer de tiroides con 28 años.

(Foto: clínica MARGen de Granada)
Uno de los argumentos a favor de la congelación de todos los embriones está relacionado con el hecho que la estimulación ovárica perturba la capacidad del útero para acoger los embriones y fomentar su desarrollo.(Foto: clínica MARGen de Granada)

Actualmente la congelación de embriones es una tendencia al alza en cuanto a reproducción asistida. De hecho, la práctica de vitrificar embriones de fecundación in vitro ((un proceso que permite congelar material biológico de forma mucho más rápida y segura) para implantarlos más adelante se ha acelerado debido al coronavirus.

Y es que algunas mujeres se han visto obligadas a tomar la decisión de congelar embriones por miedo al coronavirus, por el confinamiento o a la interrupción de algunos tratamientos, y esto "no merma las posibilidades de éxito cuando usen ese material y se implante el embrión en diferido", cuentan desde la Clínica Dexeus Mujer, haciendo referencia a un estudio publicado en The British Medical Journal y realizado con 460 mujeres en diversos hospitales y centros de reproducción asistida, públicos y privados, de Dinamarca, Suecia y España.

Desde 1983, tras el primer embarazo alcanzado después de la transferencia de embriones humanos congelados al útero de la madre, la práctica de la congelación de embriones es rutinaria en los tratamientos de fecundación in vitro (FIV). Como regla general, se utiliza para conservar los embriones excedentes, después de transferir el número deseado de embriones en el estado fresco. El fin último es preservar la maternidad.

Sin embargo, en los últimos 10 años muchos especialistas recomiendan congelar todos los embriones que resultan de la FIV y realizar la transferencia cuando las condiciones de la paciente sean óptimas.

Inicialmente los embriones congelados se plantean como estrategia para reducir el riesgo de desarrollar el síndrome de hiperestimulación ovárica en mujeres con una alta respuesta o con ovarios poliquísticos (el síndrome que más infertilidad provoca) y ante la posibilidad de que los niveles elevados de algunas hormonas–como el estradiol o la progesterona– que se registran tras los tratamientos de estimulación ovárica reduzcan la receptividad del útero de cara a la implantación del embrión.

Y es que en muchas mujeres con una fuerte respuesta a la estimulación ovárica corren un alto riesgo para la salud en caso de quedar embarazadas en el mismo intento. Este riesgo se puede evitar renunciando a la transferencia inmediata de los embriones resultantes de la estimulación y posponiendo esta intervención para más tarde, cuando la transferencia se puede realizar sin estimulación ovárica, utilizando embriones previamente congelados.

Un artículo publicado en la revista Journal of Gynecology and Women’ Health por científicos de la clínica MARGen de Granada repasa los argumentos a favor y en contra de la congelación de todos los embriones, desde el punto de vista de la seguridad para la madre y de la probabilidad de alcanzar un embarazo con la transferencia de embriones frescos o con los embriones congelados.

Cómo funciona la congelación de embriones

En los ciclos de FIV, cuando se disponen varios embriones de buena calidad es necesaria la congelación (criopreservación) de estos embriones supernumerarios, que se guardan para futuros intentos. Los criterios que deben cumplir los embriones para ser congelados son muy exigentes ya que los procesos de congelación y descongelación pueden ser agresivos para los mismos.

Este proceso no modifica ni altera la calidad de los embriones criopreservados. La técnica de vitrificación ha aumentado exponencialmente el número de embriones viables con respecto a los transferidos “en fresco”, ya que esta técnica de congelación es muy poco agresiva para los embriones (comparada con las técnicas antiguas de congelación lenta), lo que permite tener tasas de supervivencia y embarazo muy altas.

La criopreservación de embriones o de gametos es una técnica muy recomendada para:

  • Pacientes que hayan realizado algún tratamiento de reproducción asistida de alta complejidad y dispongan de embriones que no puedan transferir en fresco ya que exceden la cantidad establecida (actualmente la legislación española permite transferir hasta un máximo de 3 embriones).

  • También en aquellos que independientemente de la cantidad de embriones obtenidos, deciden no realizar una transferencia en fresco ya sea por elección propia o por razones médicas.

  • Cuando uno de los miembros de la pareja sufre una enfermedad que le impedirá obtener gametos más adelante (por ejemplo, si deben someterse a un tratamiento con quimioterapia) para realizar otro ciclo de reproducción asistida completo en un futuro

Las pacientes que tienen embriones vitrificados, son contactadas cada dos años para confirmar que desean seguir conservando sus embriones congelados para realizar un nuevo intento. Los embriones les pertenecen a ellas y la misión de la clínicas o hospitales que ofrecen este servicios es asegurar su custodia.

Pero también hay otras circunstancias vitales es las que se aconseja la congelación de embriones, y no tienen nada que ver con el estado de salud de la futura madre. Algunas mujeres posponen la decisión de ser madres por trabajo o porque aún no han encontrado a la pareja ideal. Entonces, ¿por qué no congelar su material genético para poder cumplir su sueño en un futuro? La edad ideal para hacerlo es en la veintena, como hizo Rita Ora. Desde Clínicas Eva se explica que es justo a estas edades de mayor fertilidad de la mujer cuando debe procederse a congelar el material reproductivo.

Cuanto más joven sea la mujer cuando se someta a la vitrificación, mayores posibilidades tendrá de poder quedarse embarazada en el futuro. ¿Los motivos? Principalmente dos:

  1. Que cuanto menos años, más óvulos.

  2. Que los óvulos están más sanos, con menos posibilidades de presentar alteraciones cromosómicas y por tanto enfermedades en el futuro bebé.

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