Conor McGregor, el hombre de negocios de la UFC al que todos quieren de vuelta

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Conor McGregor en el UFC 246 de 2020. (Mark J. Rebilas-USA TODAY Sports)
Conor McGregor en el UFC 246 de 2020. (Mark J. Rebilas-USA TODAY Sports)

El nombre de Conor McGregor representa dinero. Para la UFC, los rivales y en el esquema de su marca personal. El peleador irlandés de 33 años se ha mantenido fuera de la escena de las artes marciales mixtas en 2022, pero su presencia jamás pasa desapercibida. Ahora no es quien apunta con autoridad hacia el resto, los demás miran hacia él. No pueden desaprovechar la oportunidad de enfrentarlo.

Charles Oliveira, que recién perdió el Campeonato Mundial Ligero en la báscula y se posicionó como contendiente número uno al cetro vacante después de someter a Justin Gaethje, afirmó que lo desea en un frente a frente. Michael Chandler, otro de los grandes estetas de la categoría que noqueó a Tony Ferguson, también clamó por un duelo. El panorama de las 155 libras cambió, él no cierra ninguna puerta.

Tal es la trascendencia de The Notorious que únicamente vuelve al octágono para momentos especiales, en donde tiene asegurado el platillo estelar. A partir de finales de 2016 dejó de ser un elemento recurrente en las carteleras. Gozaba de un envidiable alcance mediático, su cara estaba en todas partes. Si cualquier aficionado pensaba en MMA, McGregor era siempre el rostro principal.

Se había erigido como doble campeón, en las divisiones pluma y ligero; antes de él, nadie pudo sostener dos títulos en simultáneo. Ya era un hito, sólo que anhelaba probar nuevos retos. Con el afán de elevar su estatus al siguiente nivel, arrancó una aventura en terrenos desconocidos. La habilidad en el micrófono lo acompañaba, tenía que adaptarse al ponerse los guantes. No era un secreto, seguía la pista de “Money”.

Lo intentó en el boxeo frente a Floyd Mayweather Jr. y sucumbió en la experiencia. No echó abajo los pronósticos, su desliz lucía como una predicción lógica. No tenía argumentos para derrocar a un ícono del pugilismo. Aunque obtuvo más de 100 millones de dólares por ingresar a los encordados. A veces se gana más a pesar de cargar con la derrota.

Decidió retornar al octágono en 2018. Desde entonces sólo ha afrontado cuatro contiendas. Sin embargo, aprendió a reconocer su valía e impacto en el deporte. Procuró el timing. Ese año no logró finiquitar a Khabib Nurmagomédov, el legendario exmonarca ruso que se retiró invicto con 29 triunfos. The Eagle concretó su rendición al atraparlo con un letal candado al cuello.

A la postre, el oriundo de Dublín regresó en 2020 para acabar con DonaldCowboyCerrone mediante un rodillazo a la cabeza y una combinación de golpes. En 2021, disputó dos encuentros. No consiguió repetir la dosis al completar su trilogía con Dustin Poirier. The Diamond le apagó las luces en su segunda reyerta. En la tercera, se rompió el tobillo izquierdo y cedió la batalla al estadounidense.

Tras el balance de 1-3, McGregor ya no luce como una amenaza. Al menos no como la que solía ser. Preserva el respeto en la industria por la hazaña que consumó. Nada más quedan recuerdos. Debido a sus resultados, no está dentro de los mejores libra por libra de la empresa. Además, cayó al noveno sitio en el ranking de peso ligero. Existen elementos más activos y efectivos que él.

Hoy es un hombre de negocios. No le bastó con posicionarse como el atleta de combate mejor pagado de 2021, por encima de Saúl Álvarez, sino que vendió los derechos de su whisky para aumentar la fortuna. Recibió 600 millones de dólares de la compañía Becle, la destiladora mexicana detrás de la marca José Cuervo. Eso sí, él sigue siendo la imagen de la bebida Proper No. Twelve. Es un ganar-ganar.

Conor McGregor está lejos de su prime sobre la lona, pero siempre vuelve. Al igual que Canelo en el boxeo, The Notorious es sinónimo de pay-day en la Ultimate Fighting Championship (UFC). Vende como nadie. Deberá hacer méritos si lo que busca es retar por el cinturón. Se consagró como showman; la diferencia es que ya no provoca, sino que escucha los retos con atención y analiza para seleccionar el mejor.

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