Conor McGregor gana 130 millones por un whiskey que "sabe a caramelo caliente y jabón"

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Conor McGregor sujeta un vaso de whiskey.
Conor McGregor sujeta un vaso de su propio whiskey. Foto: Ethan Miller/Getty Images.

Conor McGregor es un señor que, a estas alturas de su vida, puede presumir de tener muchas cosas. Ante todo, tiene éxito profesional, indudablemente merecido, porque gracias a su esfuerzo, a su capacidad de sacrificio y a su talento se ha convertido en uno de los luchadores de artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés) más prestigiosos del mundo. Tiene también el reconocimiento social y el estatus de superestrella en su Irlanda natal, un país que siente veneración por los deportistas que destacan defendiendo el color verde que les identifica como nación. Y por supuesto, como consecuencia de lo anterior, tiene dinero. Mucho. Entre lo que ingresa por los combates, los contratos de patrocino y otros negocios, se estima que su capital asciende a unos 120 millones de dólares (unos 100 millones de euros).

Eso era hasta ahora. Porque su último movimiento le va a permitir superar con holgura esa cantidad. Las últimas noticias que llegan desde su tierra apuntan a que va a recibir en breve un ingreso extra de magnitud tan espectacular como los golpes que asesta a sus rivales en las peleas. Hablamos de 112 millones de libras, aproximadamente 130 millones de euros al cambio.

Lo sorprendente es que tal cantidad no va a proceder del deporte, sino de un sector que, en principio, no solo no tiene nada que ver con la actividad física, sino que normalmente la dificulta: el de las bebidas alcohólicas. Porque McGregor va a vender por esa cifra la marca de whiskey de la que es propietario. O más bien el porcentaje que le quedaba, porque había ido poco a poco deshaciéndose de participaciones y ahora permanecía en sus manos solo el 51 %.

El comprador será el mismo que ya tiene el 49 % restante: Becle, la compañía mexicana que está detrás del tequila José Cuervo y que es una de las más importantes del mundo en el sector de los licores de alta graduación. El movimiento estratégico para ellos parece sensato, puesto que tiene mucho potencial. En la propia Irlanda ya ha conseguido posicionarse entre las líderes del mercado del whiskey (con E) desde que se empezó a vender en septiembre de 2018; también está disponible en Estados Unidos (dominio tradicional del bourbon, su propia variedad de whiskey, también con E), y en breve pretende dar el salto al vecino Reino Unido, donde tendrá que afrontar la competencia del más conocido whisky escocés (este sí que va sin E).

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Los consumidores británicos podrán comprar botellas de Proper Twelve a un precio de lanzamiento de 22 libras (algo menos de 26 euros) cada una. El nombre hace referencia a Crumlin, el suburbio de Dublín donde McGregor nació y se crio, que pertenece al distrito postal número 12 de la capital irlandesa. Los catadores lo definen como "de carácter floral y afrutado, con aromas de almendra dulce y manzana verde asada, muy suave al paladar, con notas de vainilla, dulzor de miel y un toque picante de pan de jengibre".

Es muy destacable la gran campaña de marketing que hay detrás del producto. La figura de McGregor, posiblemente el nativo de la isla más popular actualmente en el todo el mundo, resulta fundamental para darlo a conocer. Si no, lo tendría extremadamente difícil, sobre todo fuera de su territorio, para luchar contra el dominador indiscutible del sector: Jameson. Pero el peleador cuenta con una legión de seguidores, incluyendo casi 40 millones solo en la red social Instagram, en la que con muchísima frecuencia enseña la bebida. Poco a poco ha logrado que el público asocie su Proper Twelve con su país, lo que, hablando de un lugar pequeño, con escasa población, pero con una influencia cultural notable (rara es, por ejemplo, la ciudad importante en la que no hay algún "pub irlandés"), hay que reconocer que tiene un mérito enorme.

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El licor todavía no está disponible en el mercado español, y McGregor aún no ha tenido el detalle de enviar una muestra a la redacción de Yahoo Deportes (oye, Conor, seguimos esperándote, cuando quieras...), así que no podemos dar referencias directas sobre su calidad. No nos queda más remedio que fiarnos de quien sí que lo ha probado. En este sentido, las opiniones que hemos encontrado son desconcertantes.

Porque, si bien las puntuaciones medias de los consumidores en sitios como Amazon son altas, hay muchos comentarios que no dejan al brebaje en buen lugar. "Sabe a caramelo caliente y a jabón", protesta uno. "Aburrido, soso y muy caro", dicen otros.

Nosotros no, pero otras publicaciones sí han recibido su botella para degustarlo. Y visto lo visto, no sabemos si nos conviene insistirle más a Conor para que nos mande un ejemplar. Para Bloomberg, está "aguado", es "obvio" que "lleva colorante artificial" y tiene "notas de aguarrás entrelazadas con el perfume de unos baños turcos abarrotados y mal conservados". GQ dice que beberlo es "como recibir una de las patadas" del propio McGregor. Business Insider afirma que es "tan malo como podrías esperar", que "decir que no baja bien es ser muy generoso" y que "huele a etanol y sabe solo un poco mejor".

Y eso que McGregor no escatimó a la hora de conseguir una bebida de la máxima calidad, o eso asegura. Él mismo muy aficionado al whiskey por herencia de su abuelo, contactó con el maestro David Elder, antiguo trabajador de la cervecera Guinness, y llegó un acuerdo para la producción con la destilería Old Bushmills, situada en Irlanda del Norte y considerada una de las más antiguas del mundo (y, nada casualmente, propiedad de Becle). El propio Conor, lejos de actuar solamente como inversor, se involucró personalmente, en un proceso de varios años, en la creación y selección de más de 100 mezclas de cereales hasta dar con la que, a su juicio, era la combinación perfecta.

Se ve que, pese a todos los esfuerzos y aunque él siga estando orgulloso de la creación, el resultado final no ha sido el mejor. Posiblemente McGregor no pase a la historia como el mejor fabricante de whiskey del mundo, pero tampoco le importará mucho, toda vez que ya hace tiempo que ostenta el apodo "Notorious". Al menos sí que ha obtenido muy destacables beneficios económicos, aunque los tendrá que repartir, ignoramos en qué proporción, con Audie Attar, su representante y socio en la aventura. Si se quiere gastar su fortuna en alcohol, no faltará quien le recomiende que escoja otra botella distinta.

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