Consiguen recuperar la movilidad de las manos en pacientes con tetraplejia

José de Toledo
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Imagen de la colocación de los electrodos durante el estudio. Crédito: PHOTOGRAPH: MARCUS DONNER/CENTER FOR NEUROTECHNOLOGY/UNIVERSITY OF WASHINGTON
Imagen de la colocación de los electrodos durante el estudio. Crédito: PHOTOGRAPH: MARCUS DONNER/CENTER FOR NEUROTECHNOLOGY/UNIVERSITY OF WASHINGTON

Hay algunos avances médicos que parecen menores, pero sólo porque no somos realmente conscientes de lo que suponen. Por ejemplo, el trabajo de un equipo de investigadores de la Universidad de Washington, con el que han conseguido que personas parapléjicas recuperen una pequeña parte de la movilidad de las manos.

Si al menos fuesen las piernas… o eso pensamos muchas veces. Pero en muchos estudios y encuestas a pacientes parapléjicos, ellos tienen muy claro que son otras. Ser capaces de recuperar la movilidad de las manos, aunque no sea completa, puede suponer una mejora en su calidad de vida mucho mayor que recuperar el uso de las piernas. Serían más independientes.

Y sin embargo, la mayor parte de la atención científica se centra en las piernas. Hay muchos motivos, pero uno muy poderoso es la complejidad. La coordinación motriz necesaria para realizar gestos con las manos es mucho mayor que la que hace falta para mover las piernas. Y si a nivel neurológico el movimiento de las manos es más complejo, también lo es para recuperar la movilidad.

Así que el hecho de que se ha encontrado una manera de recuperar una parte de la movilidad es una gran noticia. Cierto que es en pocos pacientes – seis en total – pero los suficientes para dar esperanzas. Pero es que la cosa mejora si se leen los detalles.

La técnica con la que se ha conseguido esta recuperación consiste en colocar unos electrodos en el cuello de los pacientes y hacer llegar una pequeña corriente eléctrica. Colocar unos electrodos sobre la piel, hacer pasar una corriente eléctrica una sola vez, y con eso se ha recuperado parte de la movilidad.

Es decir, no hacen falta carísimas prótesis, ni complejos y peligrosos procedimientos médicos, ni cirugías, ni siquiera tratamientos a largo plazo. Una aplicación de la terapia ha conseguido mantener los beneficios durante varios meses.

Por si fuese poco, consiguieron hacerlo sin dolor, lo que no resultó sencillo. Las corrientes eléctricas sobre la piel estimulan nervios, y si no se escogía la frecuencia eléctrica adecuada esta estimulación se traduce en dolor. Después de varias pruebas dieron con la frecuencia adecuada – en el ensayo emplearon corrientes a 10 kilohercios y entre 40-90 miliamperios – que lo hacía tolerable para los participantes.

Con la estimulación nerviosa consiguieron que los pacientes pudieran aprovechar mucho más la rehabilitación física que realizaban, pasando en algunos casos de ser incapaces de mover las manos a coger bloques y apilarlos. Algo que puede parecer menor, pero que para los pacientes es un gran avance.

Aún quedan estudios y pruebas que realizar hasta que este método sea universal. Pero es un gran avance, aunque de primeras pueda parecer pequeño

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