Por qué el número oficial de contagios por coronavirus es una trampa que ha contribuido a expandir la pandemia

Yahoo Noticias

Es un impulso irracional díficil de contener el querer saber en todo momento a cuánto ascienden el número de contagios por coronavirus (o covid-19) en tu país, o en otras partes del mundo, pero se está empezando a constatar que su importancia es más relativa de lo que pudiera parecer en un principio, y que las cifras de afectados que ves por país o región son un espejismo.

Por ir al grano, hay dos motivos principales tras esta afirmación: el primero, que el coronavirus ataca severamente al sector de avanzada edad, pero que tanto en niños como en jóvenes muchas veces no manifiesta ningún síntoma, por lo que el contagiado no sabe realmente que lo está, a pesar de que puede estar esparciendo la pandemia en su entorno. Ese positivo, por tanto, ni se alerta ni acaba contabilizando en los datos oficiales que tanto los diferentes gobiernos o la Organización Mundial de la Saludad hacen públicos.

El segundo, que son las propias autoridades médicas de varios países (entre los que se incluye España) las que han empezado a aplicar una política que descarta diagnósticos en procesos de síntomas leves o en el entorno de positivos ya confirmados, dentro del cual se supone que hay más contagiados.

Desplázate para ir al contenido
Anuncio

La decisión, aplicada en comunidades autónomas como Madrid o Cataluña desde hace días, o por sistema en países como Reino Unido, entra en contradicción con lo recomendado por la OMS, pero responde en el primer ejemplo a un criterio de supervivencia logística, ya que, ante el recrudecimiento de la enfermedad, la Sanidad está teniendo que priorizar los casos más graves.

Esto explica, por ejemplo, que haya tantos políticos locales contagiados en comparación con lo que vivimos en nuestro entorno, ya que tienen más facilidades para ser diagnosticados, aunque no tengan síntomas.

¿El resultado? Que ya ha quedado demostrado cómo hay muchísimas más personas contagiadas por coronavirus de lo que se reflejan los datos, en medio de una realidad con infectados asintomáticos y otros sintomáticos sin recibir la prueba.


Lo que los números en realidad están enseñando

Teniendo todo esto en cuenta, vayamos a los números para comprobar qué efectos desata. En la tabla superior podemos ver cómo Corea del Sur tiene más de 8000 contagios confirmados, con un balance superior a las 70 víctimas mortales. Supone, haciendo cálculos, un porcentaje de letalidad que no llega al 1%.

Veamos ahora los números de Italia: más de 25.000 contagios y 2.000 muertes. El porcentaje aquí se acerca al 8%.

¿Cómo se explica esta diferencia?

Muy sencillo: a día 13 de marzo, Corea del Sur había hecho más de 200.000 tests de coronavirus entre su población; Italia, en cambio, a duras penas superaba los 80.000. En esa diferencia se encuentran muchísimos casos sin diagnosticar oficialmente.

Eso nos lleva a pensar que, aplicando las medidas de Corea del Sur, Italia podría haber ya superado la barrera de los 200.000 contagios y España los 50.000. Las propias autoridades lo reconocen: Reino Unido, que a 16 de marzo contabilizaba poco más de 1000 contagios por coronavirus, reconoce que en realidad la cifra real puede andar rondando los 55.000 positivos. El caso más flagrante es el de EE.UU. donde a 12 de marzo solo 12.000 personas habían sido chequeadas. Esto son poco más de 36 tests por millón de habitantes. En Corea del Sur, el balance es de 3920 tests por millón de habitantes, 100 veces más.

Las consecuencias: una explosión invisible de contagios

Todo esto supone un problema: la pandemia se está extendiendo en muchos casos de manera silenciosa entre los jóvenes de muchos países del mundo. Si eres Italia o España, donde la situación se ha desbordado y tienes a toda la población aislada y confinada, el engaño en los números no es tan grave ahora, pero sí lo fue en el pasado. El problema es que el pasado de Italia y España es el presente del Reino Unido o EE.UU., o mejor dicho: el presente de Italia y España puede ser el futuro del Reino Unido o EE.UU.

Para visualizarlo mejor, nada como este tuit:


La gráfica compara la distribución por edad del número de contagiados en Corea del Sur e Italia. Italia, en verde, muestra que el mayor porcentaje de infectados se sitúa en la población de avanzada edad. En Corea del Sur es al contrario: el 30% de los positivos corresponde a edades entre los 20 y 29 años. ¿Significa que los países son radicalmente opuestos? No: significa que, al haber hecho muchos más tests, la foto de Corea del Sur es mucho más fiable y muchos jóvenes asintomáticos tenían coronavirus sin saberlo.

La conclusión es meridiana y ya ha sido corroborada por la ciencia: son los infectados no detectados los que aceleraron la explosión del coronavirus en China y los que muy probablemente lo estén haciendo en el resto del mundo. La sentencia pertenece a una investigación de la revista Science basada en un modelo matemático aplicado a las cifras de contagios en Wuhan, origen de todo. En él se muestra cómo en el momento en que las autoridades chinas bloquearon por completo la ciudad ya era demasiado tarde: el coronavirus ya se había esparcido por más de 400 ciudades chinas. Un modelo matemático muestra ahora que, para entonces, la mayoría de los contagios los provocaban infectados no detectados. Solo después del confinamiento, método empleado en la actualidad en países como Italia, España o Francia, los contagiados invisibles frenaron su capacidad de provocar una pandemia, pero ya era inevitable. Ahora son el resto de países los que están cometiendo ese mismo error.

La utilidad real de los números

¿Debemos entonces fiarnos de los datos oficiales? Definitivamente sí en el del número de muertos, puesto que igual que el número de contagios se puede estar dejando muchos casos bajo el radar, en el balance de víctimas no hay lugar a engaño alguno. Con respecto a los contagios, los datos sirven para comprobar las tendencias: en casos como los de Italia o España, demuestran hasta qué punto un país ve el brote descontrolado, mientras que las curvas evolutivas sirven para comprobar cuándo existe un punto de inflexión y la epidemia empieza a estar controlada, como es el caso de China.

Más historias originales sobre el Coronavirus que te pueden interesar


Otras historias