Zapatos del número 75 para cumplir el distanciamiento social: parece broma, pero tienen varios encargos internacionales

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Calcular los dos metros de distancia que recomiendan las autoridades sanitarias para reducir el riesgo de contagio por coronavirus no es sencillo a ojo. De ahí que, en estos tiempos de pandemia y con el confinamiento relajándose en muchos países una vez doblegada la curva, no dejen de surgir inventos que ayuden a cumplir con el distanciamiento social necesario para evitar un rebrote. Uno de los últimos en sumarse a esta nueva ola creativa ha sido un zapatero residente en Rumanía que, para que se entienda la idea- ha adaptado los típicos zapatones de payaso a la nueva normalidad de los ciudadanos de a pie.

El zapatero rumano Grigore Lup es el artífice de estos 'zapatones. (Foto: Inquam Photos/Raul Stef via REUTERS)
El zapatero rumano Grigore Lup es el artífice de estos 'zapatones. (Foto: Inquam Photos/Raul Stef via REUTERS)

En declaraciones recogidas por la agencia Reuters, Grigore Lup, artesano del calzado de la ciudad de Cluj-Napoca, ha explicado las razones que le llevaron a lanzar esta nueva línea. “Puedes verlo en la calle, la gente no respeta las normas de distanciamiento social. Fui al mercado a comprar semillas para mi jardín y había mucha gente comprando muy cerca”, ha comentado preocupado.

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Fue esa preocupación por que no se respeten las distancias en un país, Rumanía, donde se han registrado 18.791 casos de contagio por coronavirus y 1.240 personas han muerto, lo que le llevó a poner al servicio de la protección sus habilidades. “Si dos personas llevan puestos estos zapatos, pueden estar a casi metro y medio de distancia entre ellos”, ha puntualizado.

Es decir, no se cumple con los dos metros, pero se le acerca. Además, no hay que olvidar que para llegar a ese metro y medio se requiere que dos personas usen este calzado. Es decir, que por buena o divertida que pueda parecer la idea, no parece sencillo que cuaje. A estos ‘inconvenientes’ habría que sumarles lo incómodo que puede resultar andar con esos zapatones del número 75 europeo y el riesgo a ser pisado continuamente por otros transeúntes.

Detalles todos ellos de los que es consciente Lup. De ahí que él haya sido el primer sorprendido de contar ya con cinco encargos procedentes de su propio país, pero también de Reino Unido y Canadá, como ha comentado a Euronews. “No esperábamos que la gente los pidiera de verdad”, ha reconocido.

En cuanto las características de los zapatos más allá de ser del número 75, están hechos en piel -se requiere aproximadamente un metro cuadrad para cada uno–, tardan dos días en confeccionarse y el precio es de 102,5 euros el par.

Grigore Lup tarda dos días en hacer un par de zapatos y cuestan poco más de 100 euros. (Foto: Inquam Photos/Raul Stef via REUTERS)
Grigore Lup tarda dos días en hacer un par de zapatos y cuestan poco más de 100 euros. (Foto: Inquam Photos/Raul Stef via REUTERS)

Para Lup, que lleva 39 años como zapatero y cuya tienda la abrió en 2001, la crisis del coronavirus ha sido un duro golpe difícil de afrontar económicamente. Una buena parte del negocio está orientado a los pedidos personalizados para las compañías de teatro y, con los espacios culturales cerrados, el volumen de ventas ha caído de manera drástica.

Después de varios meses haciendo frente a la pandemia, el diseño de artilugios en torno a la misma da casi para una convención o similar. Algunos de los más llamativos son el mantel para merendar en el parque con seguridad, el traje que parece para ir al espacio pero es para ir de conciertos y discotecas, los ‘antipomos’ pensados para no tener que tocar las puertas al abrirlas y cerrarlas o aquella pecera para que no salpiquen las gotículas. Y no solo para uso privado, por así decirlo, sino también para los negocios. A ellos está dirigida la mesa neumática con ruedas que garantiza el distanciamiento social.

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