Cómo ha corregido Honda una moto que sólo podía llevar Marc Márquez

Germán Garcia Casanova
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La lesión de Marc Márquez y su baja de larga duración dejó a Honda sin brújula y en una situación de lo más comprometida, casi extrema, quedarse por tiempo indefinido sin el único piloto que, resultados en mano, parecía capaz de maximizar el rendimiento de la RC213V.

Las criticas a la gestión de la marca del ala dorada fueron ganando volumen con el paso de las semanas, y la falta de alternativas a Márquez –el último en ganar una carrera al margen del catalán fue Cal Crutchlow, en abril de 2018 (Argentina)–, alimentaron la teoría de que el prototipo de HRC fue diseñado, únicamente, para gloria del #93.

Este razonamiento es lógico si tenemos en cuenta la estadística: las últimas 21 victorias de Honda en MotoGP las firmó el de Cervera. Entre eso, el bajón de Pedrosa en su último curso en HRC (2018), en el que no logró ni un solo podio, y el nefasto paso por allí de Jorge Lorenzo (2019), las críticas hacia el fabricante japonés entraban dentro de la lógica. La conclusión más compartida fue que la estrategia había convertido a Honda en rehén de Márquez, con el riesgo que conlleva concentrar todos los huevos en un mismo cesto, que, además, se rompió en Jerez.

El actual campeón no está del todo de acuerdo con esa teoría, sí admite que el prototipo no es fácil pero en ningún caso que solo él pueda extraer lo mejor de sus prestaciones.

“Si analizas los últimos diez años, la estrategia de Honda ha sido perfecta. Es el equipo que más campeonatos ha ganado, más que ningún otro fabricante. La moto es buena, pero uno tiene que estar físicamente al 100% para llevarla al límite porque es muy exigente. Sin embargo, cuando lo haces y la sensación es buena, puedes ir muy rápido con ella”, dijo en la primera entrevista que concedió tras conocerse que estaría un buen puñado de tiempo alejado de los circuitos.

Esta tesis la avala del propio Mick Doohan, cinco veces campeón del mundo de 500cc, siempre enfundado en el mono de HRC. “Hubo un tiempo en el que coincidieron hasta siete pilotos de Honda en la parrilla, pero solo había uno que ganaba de forma consistente. Marc tiene razón cuando dice que la moto no es fácil, pero es que ganar el Mundial no es fácil. Honda desarrolla la moto a partir de las indicaciones del piloto que va más rápido y el que gana. Si los demás no pueden llevar esa moto no es su culpa ni la de Honda”, comentó Doohan en declaraciones a Motorsport.com.

Hasta la pasada semana, antes del Gran Premio de Francia, los resultados daban la razón a todos aquellos que defendían que los números de esta temporada demostraban que el fabricante de Tokio había equivocado el tiro.

La ausencia de Marc obligó a los ingenieros de HRC a tratar de entender las necesidades de sus otros pilotos, y en este sentido, la mayor parte de la atención la concentraron Takaaki Nakagami y Alex Márquez. El japonés, quinto en la clasificación general a 29 puntos del líder, Joan Mir, ha sido hasta el momento el más regular. Sin embargo, los dos podios consecutivos del menor de los hermanos de Lleida, especialmente el del fin de semana pasado, en Aragón, en seco y tras una atronadora remontada –arrancó el undécimo y terminó el segundo–, confirman el indiscutible paso adelante dado por el #73.

En ese sentido, el test de Misano (15 de septiembre) marcó un antes y un después para Alex. A ese entrenamiento, Honda llevó diversos chasis, así como una nueva suspensión trasera, algunas mejoras relativas a la electrónica y modificó la distancia entre ejes para adecuar la moto a sus hechuras (1m79cm).

Después del test y entre las dos carreras de Misano, Alex detalló cómo sería su moto ideal: “Me gustaría frenar más tarde, acelerar antes y que girara un pelín mejor”. Casi nada. “Esa sería la moto perfecta, pero hay que saber aprovechar los puntos fuertes que tenemos y perder lo menos posible en otros. Ahora que tengo más experiencia y he hecho un test, espero poder dar comentarios más concretos y ver dónde podemos mejorar”.

La mejora fue instantánea. De terminar 17º en la primera prueba en San Marino, Alex cruzó la meta el séptimo en la segunda, rebajando su tiempo total en 22 segundos, 11 respecto del ganador. Otro elemento de comparación: su desventaja con Nakagami pasó de los 12 segundos (Misano 1) a menos de uno (Misano 2) en una semana.

Además, el pequeño de los Márquez lideró, por primera vez un entrenamiento, el warm up del domingo por la mañana, en lo que sin duda fue una importante inyección de confianza. No obstante, la indudable confirmación de la mejora llegó en Le Mans y Aragón, con los dos primeros podios en MotoGP del vigente campeón de Moto2, y los primeros de Honda en este 2020.

¿Qué ha cambiado para que una moto que parecía ‘inconducible’ permitiera que un novato la llevara por donde quiso en Motorland?

En opinión de Crutchlow, los buenos resultados de Alex son fruto del talento de un bicampeón del mundo.

“Todos [los pilotos de Honda] tenemos más o menos el mismo material”, dijo Cal en Motorland. “Alex está pilotando muy bien, así de simple. No hemos hecho un milagro ni se han introducido cambios masivos”.

Sin embargo, el de Coventry sí reconoció que en Honda no han dejado de trabajar.

“Tenemos una nueva suspensión trasera que parece que va mejor en determinadas situaciones y algunas mejoras electrónicas. Cosas de aquí y de allí que van trayendo. Pero básicamente la configuración de la moto es la misma que llevamos usando desde hace tres años”.

“Honda lo ha pasado mal en los últimos meses, y sin Marc la situación es más complicada. Pero seguimos trabajando sin desanimarnos y parece que estamos encontrando el camino. En Le Mans ya se vio, y Alex lo demostró en Aragón, donde su ritmo fue muy bueno. Estamos probando muchas cosas y encontrando una dirección en la que trabajar”, opinó el germano, que este próximo fin de semana afrontará su noveno gran premio, a la espera del regreso de Marc.

“Ahora Alex está yendo en su dirección. Si tienes a alguien como Marc, es normal que marque un poco el camino. Estoy contento por Alex, porque no lo ha tenido fácil”, se solidariza el de Augsburg.

¿Ha conseguido Honda hacer de una máquina difícil y critica una buena moto?

“Ahora entiendo por qué todo el mundo dice que la Honda es una moto difícil. Porque hay que ser fuerte en todos los puntos, no sólo en algunos como sucede con otras motos. Por eso es tan exigente para el piloto, porque tienes que ir al límite en todo lo que haces: en aceleración, en frenada y en paso por curva. Con las demás, probablemente te puedas relajar en algún momento, pero con la Honda eso no pasa. Por suerte, creo que empiezo a disfrutar y a tener la moto por la mano”, celebra Alex Márquez.

“Mi estilo es diferente al de Marc. Soy más alto, más fino, en algunos puntos cuido más el neumático. Tenemos problemas diferentes, pero puedo ayudar a Honda a hacer una moto más completa. Y con Nakagami nos volcamos en que este no sea un año perdido”, añade el español.

“Hay que dar la vuelta al mito de que la Honda es una moto difícil”, zanja el ‘Pistolas’, dando carpetazo a la idea de que la RC213 es ‘la moto de Marc Márquez’.