Así ayudan las supercomputadoras a combatir el Covid19

Miguel Artime
·3 min de lectura
Imagen de la supercomputadora MareNostrum 4 localizada en el Barcelona Supercomputing Center. (Crédito imagen: Wikipedia).
Imagen de la supercomputadora MareNostrum 4 localizada en el Barcelona Supercomputing Center. (Crédito imagen: Wikipedia).

La unión hace la fuerza”. En tiempos del Covid-19 el dicho es más certero que nunca. Si ayer nos enterábamos de que las grandes empresas del IBEX habían unido sus recursos para comprar material sanitario para los centros de salud españoles, hoy vemos que por todo el planeta surgen iniciativas cooperativas similares. Sin ir más lejos un grupo de grandes empresas tecnológicas estadounidenses, entre las que se incluyen gigantes del Nasdaq-100 como IBM, Microsoft y Google, han comenzado a colaborar con universidades y laboratorios federales para enfrentarse de manera conjunta al Covid-19.

Todos esos entes, públicos y privados, han formado un consorcio llamado COVID-19 HPC (siendo HPC el acrónimo de “computadoras de alto rendimiento”) diseñado para dar apoyo computacional a los científicos a medida que estos vayan averiguando el modo de combatir a la enfermedad.

Y es que como bien sabemos, el COVID-19 se expande con una velocidad enorme, por lo que los investigadores tendrán que crear miles de modelos con la ayuda de supercomputadoras, si quieren entender las características de la pandemia y del propio virus, así como diseñar modelos que generan/prueben vacunas o antivirales potenciales. Por ello, el consorcio norteamericano recién creado facilitará acceso a 16 sistemas de supercomputadoras a todos los investigadores que necesiten capacidades de cálculo de alto rendimiento.

En plena crisis sanitaria global, sería un error desaprovechar esa enorme potencia de cálculo, que permite hacer en minutos u horas lo que a los ordenadores convencionales les lleva meses. Por lo que puedo leer, entre las universidades que participan en el consorcio está el mítico Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), institución en la que trabajan algunos de los cerebros más privilegiados del planeta. Además de esta entidad, también participan en el consorcio los 17 laboratorios nacionales que dependen del ministerio de energía de los Estados Unidos, entre los se incluyen algunos muy conocidos como el Lawrence Livermore, el Oak Ridge y el de los Álamos. En el consorcio partician igualmente agencias gubernamentales como la NASA o la Fundación Nacional de Ciencias.

Si te preguntas si en España veremos alguna iniciativa parecida que involucre a entidades como el Centro Nacional de Supercomputación, la respuesta es sí. Hoy mismo se ha anunciado que el Barcelona Supercomputing Center ha puesto sus instalaciones y equipamiento a disposición de la lucha contra el coronavirus, para lo cual contarán con la ayuda del Instituto de Investigación contra el Sida IrsiCaixa, que tiene su sede en el Hospital Universitario Hermanos Trias y Pujol de Badalona. Además, en el proyecto participará también la potente compañía biomédica catalana Grifols, lider mundial en procesamiento de plasma, la cual según anunció ayer el New York Times, probará terapias basadas en el plasma de personas inmunizadas contra Covid-19. La Generalitat por su parte, también se involucrará a través del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA).

La idea es dedicar toda la potencia de cálculo disponible del centro de supercomputación de Barcelona para analizar las distintas cepas del virus y sus mutaciones de animales a humanos, así como para diseñar vacunas que puedan ser efectivas, no solo con el SARS-Cov2, sino también con otros coronavirus que puedan saltar a la especie humana en el futuro.

Es tiempo de ciencia con mayúsculas, de iniciativas de cooperación nacionales e internacionales y de análisis de Big Data. Sin duda los supercomputadores pueden ser una herramienta definitiva en la lucha contra el Covid-19.

Me enteré leyendo Gizmodo y El País.

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