El crecimiento de la selección de USA no va de la mano con el de la MLS

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La victoria de la selección de Estados Unidos en la Nations League ha sacudido fuerte a sus alrededores, en especial por ser el primer éxito de la nueva y prometedora generación norteamericana, encabezada por jugadores en el primer nivel europeo.

En contraste, la selección mexicana recibió un duro golpe en forma de aviso, porque quedó claro que la rivalidad contra las barras y las estrellas ascenderá de nivel durante los próximos 10 años y eso por supuesto que levanta las alarmas en críticos y analistas; sin embargo, ese mismo análisis requiere mayor profundidad.

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Una de las grandes falsedades que circulan en las redes sociales es equiparar el éxito de la selección nacional estadounidense con el crecimiento de la Major League Soccer. Los dos proyectos están a kilómetros de distancia y aunque pueden tener beneficios mutuos, cada uno sigue un camino distinto.

El conjunto norteamericano tiene una mezcla de jugadores interesante. Algunos sí proceden de equipos de la MLS, pero las grandes estrellas son importaciones del fútbol europeo. Christian Pulisic, Weston McKennie, Giovanni Reyna y Sergiño Dest ni siquiera jugaron en la liga local, pues completaron su proceso de formación en academias del fútbol alemán y holandés.

Los acuerdos con academias europeas se deben aplaudir, pero no benefician en absoluto a la MLS; al contrario, es retirar talento que pudo lucir en la primera división norteamericana, pero que en busca del mejor desarrollo deportivo, fue exportado para que eventualmente pudiera ser material de selección.

Christian Pulisic, Weston McKennie y Tyler Adams, pilares de la nueva generación de Estados Unidos | John Dorton/ISI Photos/Getty Images
Christian Pulisic, Weston McKennie y Tyler Adams, pilares de la nueva generación de Estados Unidos | John Dorton/ISI Photos/Getty Images

La MLS sigue su ruta paulatina rumbo al crecimiento, combina "fichajes bomba" para mejorar los ingresos en venta de derechos y mercancía, pero al mismo tiempo tiene que dividir los ingresos en un número desmesurado de equipos. Actualmente son 27 las franquicias que necesitan su rebanada de pastel.

Ante tal magnitud de equipos, no hay dinero que alcance para surtir bien a cada uno de ellos y eso conlleva a menor calidad en los jugadores para rellenar planteles. Mientras tanto, la exportación de juveniles con talento no ayuda a mejorar el promedio cualitativo, pero se encarga de ver por la selección nacional a futuro.

Hoy se ve un proceso muy bien conformado y encaminado en la selección estadounidense, pero la MLS sigue varada en el limbo entre espectáculo, mediocridad y calidad. También está mermada por el incomprensible calendario y un tope salarial que no permite equipos dominadores ni concentración de calidad.

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