Edu Aguirre como excusa para el enésimo ataque homófobo a Cristiano Ronaldo

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Familia de Cristiano Ronaldo junto al periodista Edu Aguirre en el palco de un estadio viendo un partido
Edu Aguirre (abajo a la derecha) junto a la familia de Cristiano Ronaldo viendo el partido. Foto: Joaquín Arcos/Anadolu Agency via Getty Images.

Multimillonarios, jóvenes, con cuerpos atléticos y fuertes, con éxito profesional y admiración de la sociedad. Los futbolistas de élite tienen unas características diferenciadoras tan marcadas que a veces nos pensamos que están a otro nivel más allá de la gente común. Pero no: en el fondo no dejan de ser personas normales y corrientes que, con una mezcla de talento natural, suerte y esfuerzo durísimo, han conseguido llegar así de lejos. Por lo demás, tienen alegrías, penas, ambiciones, frustraciones y relaciones humanas como cualquiera de nosotros, incluyendo amores y amistades.

Cristiano Ronaldo, el jugador portugués de la Juventus y antes en el Real Madrid, tiene un amigo. Bueno, probablemente tenga más, pero hay uno en concreto que llama la atención porque resulta que también es un personaje conocido. Se trata del periodista deportivo Edu Aguirre, célebre por cubrir la actualidad del club blanco para El Chiringuito a las órdenes de Josep Pedrerol. No entraremos a debatir ahora si su trabajo es más o menos digno, porque no es lo que procede en este momento y porque ya lo hacemos cada vez que toca.

Que Aguirre y Cristiano se tengan cariño se traduce en situaciones que, vistas desde fuera, quizás puedan resultar un tanto extrañas. Como por ejemplo, que el reportero acuda invitado a ver un partido de la selección de Portugal junto a la familia del número 7 de los lusitanos (concretamente, la derrota a manos de Bélgica que les mandó anoche a casa en la Eurocopa, en el partido de octavos de final jugado en Sevilla). Habrá quien piense que el aprecio es interesado porque uno tendrá acceso a informaciones exclusivas y el otro se garantizará que siempre habrá una voz influyente defendiéndole. No es que esto fuera malo de por sí, o por lo menos no sería nada que no hubiéramos visto mil veces antes; en todo caso, no conocemos los entresijos de su relación (ni nos preocupa demasiado, allá ellos), así que tampoco tenemos por qué presuponer nada.

Con Cristiano Ronaldo eso es imposible. Hablamos de un personaje que cae tan mal que siempre habrá gente dispuesta a echarle basura encima. Los insultos que recibe son de todo tipo, pero en esta ocasión la presencia de Aguirre ha servido para una modalidad de ofensa gratuita que, tristemente, no podemos decir que sea nueva:

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De una tacada se siembran dudas sobre la legitimidad de la relación de Cristiano con su pareja, Georgina Rodríguez, y sobre la paternidad de su hijo, y de paso se insinúa una relación homosexual con Aguirre. Que es algo que, de por sí, en pleno siglo XXI, en caso de ser cierto no tendría nada de malo. Pero sabemos de sobra que la tolerancia de la sociedad no se ha extendido aún al fútbol, recluido todavía en un ambiente tremendamente homófobo, propio de épocas anteriores.

Estas acusaciones maledicentes, por tanto, tienen como único objetivo tratar de ofenderle y de desacreditar su figura profesional por motivos ajenos a su trabajo, y fomentar aún más el clima de hostilidad hacia él. Este hecho ya es suficientemente grave de por sí, pero el regusto que deja es aún peor. Porque el argumento que usa para intentar herirle es esa supuesta homosexualidad, que algunos aún ven como algo negativo.

Lamentablemente, Cristiano es víctima recurrente de actos repulsivos de este tipo. En su época en el fútbol español era frecuente escuchar en las gradas de los campos que visitaba cánticos homófobos contra él. En esta misma Eurocopa ocurrió algo parecido en Budapest, en el partido de su selección contra Hungría. Basta recordar los comentarios que surgieron durante la época en que la amistad de Ronaldo que acaparaba titulares era la del luchador marroquí Badr Hadi.

¿Es, como alegan algunos, simplemente una forma de descentrar a un jugador al que se le considera un enemigo desde el punto de vista estrictamente futbolístico? Nos lo podríamos llegar a creer; a fin de cuentas, su figura en España está muy vinculada al Real Madrid en concreto, lo que automáticamente genera la hostilidad de todos los demás. Pero si es por eso, hay argumentos deportivos más que suficientes para tirar por ahí. Recurrir a "acusarle" de homosexual, sea cierto o no, implica que la homosexualidad se sigue planteando como un problema, como un defecto que hay que ocultar, incluso como una especie de delito. Ese, y no otro, es el fallo que la sociedad debe corregir con urgencia.

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