Cruyff, un legado imperecedero que conviene no perder de vista


EDITORIAL

Hoy hace un año que Johan Cruyff pasó a mejor vida y nadie le ha olvidado. Ni en Barcelona ni en el resto del mundo, balompédico o no, pues en su Holanda natal van a dedicarle una moneda en su honor. Mientras, en la capital catalana, su segunda casa, dan muestras de no acabar de acordarse que desde la llegada del ex del Ajax en 1973 ya nada volvió a ser igual en el Camp Nou y sus alrededores. Desde entonces, los éxitos más sonados del cuadro azulgrana siempre llevaron su sello de forma inequívoca.

Él dirigió al equipo que ganó su primera Champions League, entonces Copa de Europa, en 1992. Más tarde, dio el visto bueno a Frank Rijkaard, que acabaría con las urgencias históricas en la máxima competición del Viejo Continente en 2006. Pep Guardiola, ganador en 2009 y 2011, nunca ha escondido su admiración por el holandés, al que considera un mentor. Y cuando Luis Enrique Martínez asumió las riendas dio el visto bueno como sólo él sabía hacer. "Tiene una cosa a favor: le fiché yo" dijo días después de la incorporación del asturiano.

Johan Cruyff Barcelona

Y no mentía, aunque no llegó a dirigirle nunca porque le destituyeron antes. Aquel Barcelona ganó el quinto título en 2014. Sin embargo, hoy el cuadro azulgrana ofrece un juego aborrece el control que siempre predicó el holandés. En efecto, es inequívocamente ofensivo pero donde antes había rondos hoy hay contras. El juego directo ha sustituido al control, demostrando que incluso el querer jugar al ataque tiene matices, y ahí es donde puede perderse este Barcelona, uno de los tres únicos clubes europeos todavía en disposición de lograr el triplete, en cualquier caso.

Sin embargo, si algo dejó Cruyff fue un punto de retorno, un lugar al que regresar y volver a empezar cada vez que el equipo se perdiera en estos matices. Si Luis Enrique consigue levantar la Champions League a final de temporada supondrá un mérito añadido, pues será la primera vez que un técnico barcelonista logre semejante mérito sin el manual de Cruyff bajo el brazo. A la hora de plantear la sucesión del asturiano, conviene no olvidar la historia, pues quien lo hace suele repetir sus errores. De ahí que sean Ernesto Valverde y Juan Carlos Unzué los mejor posicionados en heredar el banquillo del Camp Nou.

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