Cuando la extrema derecha consiguió casi diez millones de votos en las elecciones presidenciales de EEUU en 1968

Alfred López
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Los periodos de crisis económica son muy propicios para la aparición de organizaciones ultraderechistas que saben captar la atención del ciudadano medio y descontento con sus líderes políticos, razón por el que en momentos muy puntuales de la historia han obtenido tanto apoyo; algunas veces a través de las urnas y otras respaldando golpes de estado o guerras civiles. Numerosos son los casos en nuestra historia reciente del último siglo con países en los que han llegado al poder o han obtenido una excelente posición en sus respectivas naciones.

La extrema derecha consiguió casi diez millones de votos en las elecciones presidenciales de EEUU en 1968 presentando como candidato al político racista George Corley Wallace quien pertenecía al Partido Demócrata (imagen vía reddit)
La extrema derecha consiguió casi diez millones de votos en las elecciones presidenciales de EEUU en 1968 presentando como candidato al político racista George Corley Wallace quien pertenecía al Partido Demócrata (imagen vía reddit)

Si repasamos las estadísticas de los últimos cien años, tres han sido las ocasiones clave en las que la extrema derecha ha conseguido congregar un mayor número de votos en unas elecciones presidenciales en los Estados Unidos: en 1936 (en pleno auge del nazismo en Alemania, antes de estallar la IIGM), en 1968 (en el que obtuvieron cerca de diez millones de votos) y en las elecciones de 2016 (en el que el candidato Donald Trump aglutinó el voto populista y más conservador, además de conseguir que los ultraderechistas lo votasen y apoyaran masivamente).

En el post de hoy del ‘Cuaderno de Historias’ (y siguiendo la serie de entradas relacionadas con las elecciones presidenciales estadounidenses) voy a centrarme en ese país y en dos de las veces en las que mayor apoyo electoral obtuvieron.

El ‘Union Party’ fue un partido fundado en 1935 a raíz de la enorme popularidad que había obtenido a través de su programa radiofónico Charles Coughlin, un polémico sacerdote de extrema derecha que a través de la radio se convirtió en un peligroso e influyente líder populista, congregando a millones de oyentes y lanzando mensajes criticando la gestión del presidente Franklin D. Roosevelt y alabando al líder del nazismo alemán, Adolf Hitler, además de hacer duras críticas antisemitas, culpabilizando de la profunda crisis económica que vivía el país (años de la Gran Depresión) a los judíos.

En las elecciones del 3 de noviembre 1936 presentaron una candidatura a presidir el gobierno estadounidense con William Lemke al frente, un reputado miembro de la Cámara de Representantes (por Dakota del Norte) que pertenecía al Partido Republicano y que incluso en algunas ocasiones había defendido posiciones políticas muy populistas, más acorde con el ‘New Deal’ del presidente Roosevelt que con los conservadores.

Lemke obtuvo 892.378 votos (1,95%) muy lejos de sus competidores electorales que consiguieron respectivamente 27 millones de votos Roosevelt (demócrata) y 16 millones de votos Alfred Mossman (republicano). Tras las elecciones el ‘Union Party’ se disolvió, sobre todo porque en los siguientes años y con el estallido de la IIGM hubo un descenso del apoyo a la extrema derecha quedando sin representatividad alguna en el espectro político del país. Por su parte, William Lemke volvió a presentarse como candidato del Partido Republicano a la Cámara de Representantes, siendo reelegido en varias ocasiones hasta 1950, cuando sufrió un infarto y muriendo en su octava legislatura como representante en el Congreso.

En las elecciones presidenciales de las siguientes tres décadas, el voto ultraderechista en Estados Unidos estuvo prácticamente ausente, apenas alcanzando el 0,2% de los votos (en el mejor de los casos). Ningún partido de esta ideología presentó candidato propio, centrándose el apoyo electoral en algunos de los candidatos republicanos que se iban presentando e incluso gran parte de la abstención provenía de ese espectro político.

La extrema derecha no volvió a presentar ninguna candidatura a unas presidenciales en EEUU hasta 1968, año en el que el exgobernador de Alabama, George Corley Wallace, se presentó en las elecciones del 5 de noviembre de 1968, enfrentándose al candidato republicano Richard Nixon que obtuvo 31.783.783 votos y al demócrata Hubert Humphrey quien consiguió 31.271.839 votos.

Unos comicios que estuvieron muy reñidos para los dos principales candidatos (ganó Nixon por un estrecho margen de medio millón de votos de diferencia) y en el que George Corley Wallace les arañó la nada despreciable cifra de 9.901.118 votos de los electores, unos resultados nunca vistos para una formación de extrema derecha en los Estados Unidos.

Una de las peculiaridades de aquellas elecciones de 1968 está en que el candidato, del recién fundado ‘American Independent Party’, era un político que toda su carrera la había hecho militando en el Partido Demócrata (fue escogido Gobernador del Estado de Alabama en 1963 hasta 1967 y posteriormente en tres periodos no consecutivos entre 1971 y 1987, siempre con los demócratas).

El hecho de que alguien como Wallace se presentara con el AIP (acrónimo del American Independent Party) despistó a gran parte del electorado, debido a que muchas fueron las personas que lo votaron desconociendo que dichas siglas representaban a un partido de ideología ultraderechista.

Pero George Corley Wallace, a pesar de haber militado en el Partido Demócrata durante varias décadas (y posteriormente también), no tenía unos ideales abiertamente progresistas sino totalmente conservadores, además de ser uno de los más férreos opositores a la integración racial en los EEUU, siendo uno de sus lemas políticos más repetidos: "segregation now, segregation tomorrow, segregation forever" (segregación ahora, segregación mañana, segregación siempre).

Tres años antes de las elecciones de 1968, el activista por los derechos civiles, Martin Luther King dijo públicamente de Wallace que se trataba del ‘racista más peligroso de los Estados Unidos en aquellos momentos’.

Y fue precisamente el evidente y público racismo de George Corley Wallace lo que llevó a los fundadores del American Independent Party (partido creado un año antes) a proponerle ser el candidato de esta formación en las presidenciales de 1968.

Wallace ya se había postulado como presidenciable dentro del Partido Demócrata para las elecciones de 1964, obteniendo el respaldo mayoritario de los compromisarios en las primarias demócratas de agosto de aquel mismo año el otro candidato (y en aquel momento Presidente de los EEUU) Lyndon B. Johnson.

Para las presidenciales de 1968, y tras recibir la oferta de la AIP que aceptó de buen grado, Wallace prefirió optar a ser un candidato alternativo a los dos grandes partidos y no volver a sufrir una dolorosa derrota en unas primarias, como le había ocurrido cuatro años antes.

Tanto Wallace como el American Independent Party eran conscientes de que sería prácticamente imposible obtener el triunfo electoral, pero estaban convencidos de que tendrían un gran respaldo de millones de ciudadanos insatisfechos con los dos grandes partidos y que, además, conseguirían aglutinar el voto de los antisegregacionistas (que continuaban siendo un importante número de personas). El plan no era ganar (que lo tenían asumido) sino el de obtener tal números de votos que hiciera cambiar algunas cosas del sistema electoral bipartidista, abriendo el camino a convertirse en lo que los estadounidenses llaman 'power broker' (o intermediario del poder); una figura política que, sin tener una gran representación en un estamento (por ejemplo el Congreso o el Senado) tiene gran influencia y poder para negociar ciertas leyes que deben ser aprobadas y que pueden beneficiar o perjudicar a ciertos sectores interesados.

George Corley Wallace sabía que si conseguía un respaldo electoral lo suficientemente alto, podría influenciar en las futuras decisiones que se tomasen en un futuro inmediato respecto a las políticas segregacionistas (a las que tanto se oponía).

A pesar de obtener la nada despreciable cifra de 9.901.118 votos (13,53%), convirtiéndose en la primera ocasión en la que un tercer candidato tenía un gran apoyo electoral de tal envergadura (dejando aparte las elecciones de 1924 con el progresista Robert M. La Follette y sus 4.831.706 votos) los 46 votos electorales obtenidos por Wallace y la AIP no fueron suficientes para conseguir una posición privilegiada e influyente dentro de la política nacional.

George Corley Wallace dejó de pertenecer a la formación de extrema derecha y volvió a presentarse al cargo de Gobernador de Alabama por el Partido Demócrata en 1971, siendo escogido para tal cargo y haciendo un paréntesis en el mismo para volver a postularse como presidenciable en las primarias demócratas de 1972, pero el 15 de mayo de aquel mismo año, durante un acto de campaña electoral, un joven caucásico de 22 años llamado Arthur Bremer intentó acabar con la vida de Wallace disparándole cinco tiros. No falleció en el atentado, aunque quedó paralítico para el resto de su vida.

Wallace tuvo que abandonar su candidatura a aquellas presidenciables, aunque continuó siendo Gobernador durante una década y media más, hasta 1987 (a excepción del periodo comprendido entre 1979 y 1983). En 1976 volvió a intentar presentarse en las primarias del Partido Demócrata quedando en tercera posición, debido a que los compromisarios no vieron factible dar su respaldo a un candidato en sillas de ruedas, llevándose la mayoría de apoyos Jimmy Carter.

Por su parte, la extrema derecha se ha ido presentando en las siguientes elecciones presidenciales reconvertido en otras formaciones como el American Party o Constitution Party, no obteniendo relevancia alguna (el mayor apoyo fue en 1972 con el 1,4% de los votos) hasta que en 2016 se organizaron para dar su apoyo a Donald Trump, que fue decisivo para su triunfo en algunos Estados clave.

Fuente de la imagen: reddit

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