¡Cuidado con la leche de almendras! su consumo puede matar a millones de abejas

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Los pesticidas, las plagas y la explotación de las colmenas en las plantaciones de almendros matan a miles de millones de abejas polinizadoras en año en California. (Photo by Maja Hitij/Getty Images)
Los pesticidas, las plagas y la explotación de las colmenas en las plantaciones de almendros matan a miles de millones de abejas polinizadoras en año en California. (Photo by Maja Hitij/Getty Images)

La leche de almendras es el alimento nutricional del momento. Su bajo nivel calórico y su alto aporte de proteínas ha convertido a esta bebida en la favorita de los que desean cuidar su figura y su salud.

Pero la explosión de la popularidad de ésta alternativa vegetariana de la leche de vaca ha tenido un costo ambiental tan elevado que amenaza con exterminar a las abejas.

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El diario inglés The Guardian informó que la enorme demanda de la leche de almendras, que tan sólo en Estados Unidos se ha incrementado 250 por ciento en los últimos 5 años, ha disparado la tasa de mortalidad de las abejas polinizadoras.

Según un estudio de apicultores estadounidenses, unas 50.000 millones de abejas melíferas murieron en el invierno de 2018-2019.

Envenenamiento

Los apicultores creen que sus abejas mueren por las grandes cantidades de pesticidas que los agricultores de almendras usan en sus cultivos.

Y los efectos son devastadores para las abejas californianas porque el 80 por ciento de la producción mundial de almendras se concentra en el llamado Valle Central de ese estado del oeste de Estados Unidos y para ello necesitan unas dos millones de colmenas de abejas melíferas, que representan las tres cuartas partes de todas las abejas que existen en ese país.

Al contacto con productos químicos se suma el sobreesfuerzo que deben hacer los insectos, que deben despertar de su período anual de hibernación uno o dos meses de lo que marcan sus ciclos naturales.

Hay que tomar encuentra que las abejas no solo trabajan en los campos de almendros. Los apicultores transportan a sus colonias a otros estados para polinizar manzanas, cerezas, aguacates y otros cultivos en primavera, y luego alfalfa, girasol y trébol en el verano, época en que la producen un alto porcentaje de su miel.

Otro problema son las plagas que las afectan. Para polinizar los sembradíos de almendros, los apicultores deben liberar grandes cantidades de abejas en pequeñas zonas geográficas, lo que facilita la diseminación de enfermedades.

“Es como enviar a las abejas a la guerra. Muchas no volverán”, dijo Nate Donley, jefe de investigación del Centro para la Diversidad Biológica.

La polinización masiva de monocultivos se ha estancado, aunque en el pasado era considerado un proceso eficiente y de bajo riesgo para los insectos.

Maltrato animal

Otras hipótesis le restan peso a los pesticidas y parásitos por la devastación en las colmenas y apuntan a que las abejas trabajan hasta morir.

“Las abejas en los cultivos de almendras son explotadas y maltratadas”, dijo Patrick Pynes, un estudioso de las abejas y profesor de estudios ambientales en la Universidad de Arizona del Norte.

“Presentan un severo declive porque nuestra relación humana con ellas se ha vuelto demasiado destructiva”.

Los investigadores han encontrado que los pesticidas como el glifosato,  usado en los campos de almendros en cantidades industriales, es una de las causas pero no la única del desorden de las colmenas.

En su libro Lost Feast: Culinary Extinction and the Future of Food, Lenore Newman argumenta que los humanos amamos de tal manera ciertos alimentos que somos capaces de extinguir especies para saciar nuestro deseo de comerlos. Sobre las abejas explica que poseen organismos delicados y complejos que sufren un grave daño cuando se les interrumpe su etapa de hibernación.

Su transporte a otras zonas lejos de su ambiente natural, su concentración en áreas restringidas sin la posibilidad de dispersarse y la falta de diversidad en la polinización durante semanas debilita a las abejas.

El polen que sirve para polinizar las plantas es una importante fuente de alimento para las abejas mieleras. Newman dice que al igual que en una balanceada nutrición de los humanos, las abejas también necesitan recibir todos los nutrientes de distintos tipos de polen para mantenerse saludables.

La investigadora propone que una solución sería que cada región, como el Valle Central de California, tuviera una gran diversidad de cultivos para que las abejas no sean trasladadas, y se alimenten y descansen de acuerdo a su ciclo natural.

Diversidad

Algunas organizaciones ya han tomado pasos en esa dirección y han lanzado programas para proteger a las abejas y educar a los consumidores sobre los productos que usan métodos respetuosos con sus polinizadoras. La organización no gubernamental "Bee Better" creó una alianza con los agricultores de almendros para aumentar la biodiversidad en sus campos, mediante la siembra de mostaza, flores silvestres y tréboles entre las filas de almendros.

Otro desafío para los ambientalistas es mantener el equilibrio hídrico en las zonas donde se cultiva el almendro porque es un árbol que necesita grandes cantidades de agua para generar buenas cosechas.

Investigaciones han demostrado que para producir una almendra se necesitan unos 5 litros de agua. Y para producir los 350 mililitros que contiene un envase pequeño de leche de almendra es necesario usar unas 20 semillas, es decir, que se requiere 115 litros de agua para producir un poco más de un vaso de la bebida dietética.

¿Crees que tu figura vale la vida de miles de millones de abejas y las reservas hidrológicas que requieren los extensos campos de cultivo de almendros?

 

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