El día de su otra coronación, Zambrano se declara la segunda joya de Colombia

Agencia EFE
Anthony Zambrano de Colombia celebra al ganar este jueves en los 400m masculino en los Juegos Panamericanos 2019, en Lima (Perú). EFE/ Paolo Aguilar
Anthony Zambrano de Colombia celebra al ganar este jueves en los 400m masculino en los Juegos Panamericanos 2019, en Lima (Perú). EFE/ Paolo Aguilar

Lima, 10 ago (EFE).- A los 21 años, que cumplió el 17 de enero, Anthony Zambrano se considera sin rubor alguno "la segunda joya" del atletismo colombiano porque con su juventud y dos medallas de oro en los Juegos Panamericanos de Lima la siguiente etapa en su carrera es ser un atleta "de talla mundial".

La tercera etapa, según el flamante campeón panamericano de los 400 metros y de los 4x400 metros relevo masculino, es adquirir en Tokio la "talla olímpica" que ya tiene la especialista en salto de longitud, de altura y triple salto Caterine Ibargüen.

"Gracias a Dios yo soy la segunda joya porque primero es Caterine Ibargüen, la respeto mucho, es la reina, es talla olímpica, talla mundial", dijo el velocista nacido en Maicao de la medallista de oro en los Juegos de verano de Río de Janeiro.

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Tras la cita de Lima, la otra gran prueba para el guajiro en lo queda de la temporada es el Mundial de Doha, que comenzará el 28 de septiembre.

Y, como si fuera poco, ya está clasificado para los Juegos Olímpicos del próximo año, por lo que ahora ve sus metas cada vez más cerca.

Zambrano se declaró especialmente feliz porque en tres días ha dado a su madre, Miladis, dos regalos adelantados para celebrar su cumpleaños, este lunes.

"El jueves le di uno, ahora va el segundo. Imagino que tendrá que seguir llorando porque llora más que una Magdalena", declaró con fingida seriedad el joven que comenzó a correr descalzo en las polvorientas calles de Maicao.

Zambrano también le ha prometido una casa a su madre, pero esto puede esperar porque, en la vida como en su carrera, "los logros se dan paso a paso".

"Para llegar aquí he tenido que superar muchos obstáculos", dijo tras aclarar que no ha perdido la humildad por los tempraneros éxitos.

"Personas creen que porque yo no hablo con nadie cuando entro en la pista es porque soy agrandado (soberbio). No lo soy. Apenas me concentro para dar lo mejor de mí", precisó.

Ya en plena carrera admitió que le gusta "poner a sufrir a la gente", fingiendo que no tiene más fuerza "y después rematar, poner el cambio de camión que", explicó, "me pone para arriba".

Con esa estrategia admitió que ganó con un brutal remate desde atrás el oro en la decisión de los 400 metros.

"La gente en Colombia ha comenzado a entender que el remate es mi especialidad porque saco fuerzas, no sé de dónde, pero lo hago muy fuerte", manifestó.

Y para los que piensen que el colombiano teme ahora ser muy visible para los rivales en las próximas citas, él admite tener un plan B.

"La gente no me reconoce porque me pinto el pelo, salgo con arete, me pongo una cosa vistosa, otra distinta. A mis rivales no les facilito las cosas y ellos se quedan pensando: ¿ese será Zambrano?", puntualizó.

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