El día después de la Selección argentina: de las broncas a la esperanza

Goal.com
El plantel se entrenó por la tarde, siguió de cerca el triunfo de Nigeria y, luego, hubo cumbre entre todos. ¿El mensaje? Tirar para adelante.

El día después de la Selección argentina: de las broncas a la esperanza

El plantel se entrenó por la tarde, siguió de cerca el triunfo de Nigeria y, luego, hubo cumbre entre todos. ¿El mensaje? Tirar para adelante.

El 3-0 que Croacia le propinó a la Selección argentina se sintió como la eliminación que todavía no es. Las caras largas, la autocrítica... Todo apuntaba a que era el final. Las broncas en el micro que trasladó al plantel desde Nizhni Novgorod hasta Bronnitsy estaban a flor de piel. El refugio llegó a las 3:30 de la mañana, cuando llegaron a la concentración. Y duró hasta que Nigeria confirmó que había una última oportunidad.

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Al plantel le volvió el alma al cuerpo a eso de las 20, cuando se consumó la victoria del conjunto africano sobre Islandia. Se decidió adelantar una hora el entrenamiento, que estaba pautado para las 18 de Rusia, para las 17 de Rusia y, así, poder ver el encuentro que definiría con cuántas chances llegarían a la última fecha. Dispersos por el predio, los jugadores siguieron el partido cada uno por su cuenta. Las habitaciones y diferentes lugares comunes fueron testigos del sufrimiento albiceleste y de las primeras sonrisas después del palazo.

La reacción de todos fue inmediata: todavía hay una vida más, pero, ¿cómo se sigue? La primera medida fue una reunión entre los 23 futbolistas para volver a ver la derrota. Ellos solos. Ni dirigentes, ni cuerpo técnico, ni allegados. Pero la cumbre no fue solo entre los que entran a la cancha, sino también con los que están afuera. Después, el grupo se juntó con Jorge Sampaoli, el resto de los colaboradores y la dirigencia para limar asperezas. O, al menos, para dejarlas de lado un ratito.

¿La conclusión? Tirar todos para adelante en San Petesburgo. ¿Por qué? Porque todavía depende de Argentina.

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