¿Dónde está más cómodo Messi, el superhéroe?

El club azulgrana ha llegado a un acuerdo para extender el contrato del rosarino.

El tamaño de la cabeza de Hulk devela que abajo de la capucha está el Superman de la pelota. Es la mañana bien mañana de un domingo y Barcelona jugó el día anterior y la playa de Casteldefels junta dos grupos distintos: las parejas grandes que recién se levantan y las parejas jóvenes que todavía no durmieron. Dos nenes chiquitos, un Dogo de Burdeos con apodo de superhéroe, una chica y un muchacho con gafas negras y un buzo que lo cubre pasean por la arena. Josep Minguella, el hombre que lo llevó a esa ciudad en 2001, instaló el término “Little Rosario” para hablar del cerrado mundo donde residía el 10 culé. Hasta que los hijos lo cambiaron y empezó a preocuparse por la escuelita de fútbol donde iría el mayor de sus críos. Dejando de ser mito para ser padre y, desde ahí, alcanzable. Lionel Messi vive días lindos.

Para la vuelta contra PSG por la Champions League, Luis Enrique recordó la posición en la que Tito Vilanova lo había puesto en 2013 para remontar una serie contra un duro Milan y lo mandó detrás de David Villa y ganaron 4-0. Una especie de enganche de otra época quedó siguiéndole los pasos a Luis Suárez. “Venite para acá, juntémonos”, cuenta Messi, para la biografía de Andrés Iniesta que escribieron los periodistas Ramón Besa y Marcos López, que le dijo al volante pelado, más de una vez, en partidos importantes, para resolver el problema que los inquietaba -en el clásico contra Real Madrid, uno y otro se eligieron como el compañero al que más le dieron la bola: 23 combinaciones-. Luis Enrique lo manda a la zona donde puede estar cerca de él y de Sergio Busquets y los resultados son raros.

Porque en esa vuelta contra PSG y contra Juventus, Messi termina jugando de juntar marcas: difícilmente recibía, pero también es cierto que Neymar jugaba más cómodo sin tener, por el caso, a Pjanic y a Khedira (Juventus) o a Rabiott y a Matuidi (PSG). El 10 no se luce. Juega como si no estuviera.

Porque contra Real Madrid sus dos goles lo construye entrando por esa franja del medio, siempre de derecha a izquierda para quedar mejor perfilado para su zurda, pero rompiendo en ese sector, incomodando a Casemiro, el volante central brasileño con el que desde Zinedine Zidane en el merengue hasta Tite en la Selección han ordenando sus equipos y ganado sin parar.


Ponerlo en la franja del medio o lograr que llegue al área por esa zona parece fundamental: Messi es el goleador de la liga española con 31 gritos y el 52% de ellos los hizo ingresando por el centro (36% por la derecha). Más allá del factor particular del partido en Santiago Bernabeu, donde corrió 8,2 kilómetros, algo poco habitual en él , acostumbrado a menos recorridos. Donde, además, pesó la mística de un clásico donde no convertía hace más de mil días. Y la bronca barrial, siempre necesaria para agitar cualquier corazón.

Pero el dolor de cabeza en esta historia no es de Luis Enrique, sino de Jorge Sampaoli, quien desde junio -casi seguro- será el entrenador de la Selección argentina. Porque, pese a que recién sabrá en mayo cuántos partidos no podrá contar con el 10, tendrá que definir la posición de Messi, ocupándose a la vez de Paulo Dybala, quien en Juventus juega detrás de Gonzalo Higuaín, en el mismo lugar que la Pulga.

Sampaoli tiene dudas sobre quién irá por el centro y quién por afuera. Partido a partido toma una nueva conclusión y duda. Si aprovechar que Higuaín y Dybala juegan en el mismo equipo y ponerlos de titulares utilizando los movimientos ya trabajados con Massimo Allegri en Juventus. Si hacer uso de Messi en ese lugar, donde tanto brilló contra Real Madrid. Si usará al Pipa o a Mauro Icardi de titulares, lo cambia el estilo del asistidor que se viene. Pero habrá tiempo para definirlo.

Mientras, Messi, que no habla catalán porque asegura que lo hace mal y no quiere arruinar tan bonito idioma, camina por las playas de afuera de Barcelona, llevando una vida feliz de señor barbudo y nenes pequeños. Está cómodo en su vida y deberán hallarle la comodidad en la cancha, tanto el sucesor de Luis Enrique como el de Bauza. La duda es dónde él y dónde Dybala. Sobra talento porque sobran los superhéroes.

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