"Los policías le dieron dos patadas en la cabeza tras dispararle con un táser": nuevos detalles de la muerte de Atkinson

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Agentes de la policía de West Mercia están acusados del asesinato de Dalian Atkinson, antiguo jugador de la real Sociedad. Foto: Getty Images.
Agentes de la policía de West Mercia están acusados del asesinato de Dalian Atkinson, antiguo jugador de la real Sociedad. Foto: Getty Images.

Un hecho sorprendente en el fútbol internacional es que, pese a lo cada vez más globalizado que está el mercado de fichajes, los jugadores británicos generalmente tienden a quedarse en su país de origen. Cierto es que se pueden encontrar excepciones, pero son comparativamente escasas en relación a la cantidad de expatriados que aportan otras naciones. Uno de los pocos que se atrevieron a cambiar de aires fue Dalian Atkinson.

Este delantero natural de Shrewsbury, al oeste de Inglaterra, hizo carrera en los años '80 y '90 en equipos como el Ipswich, el Sheffield Wednesday o el Aston Villa, donde consiguió su único título (la Copa de la Liga de 1994). Pero en España le recordamos por su paso por la Real Sociedad. El Txipiron, como le apodaron los hinchas de San Sebastián por ser el primer futbolista negro en la historia del equipo, jugó de blanquiazul en la temporada 1990-91 y dio un rendimiento aceptable, con 12 tantos en 30 partidos.

Tras su retirada en 2001 después de pasar por ligas exóticas como la de Arabia Saudí o la de Corea del Sur, se desvinculó del mundo del fútbol y no se volvió a saber gran cosa de él hasta 2016. El 15 de agosto de ese año, cuando Atkinson tenía 48 años, recibimos la noticia de que había fallecido tras un enfrentamiento con la policía de Telford, ciudad muy cercana a su localidad natal donde residía su padre. La muerte ocurrió en circunstancias muy confusas que se están juzgando ahora, casi cinco años después. Y van saliendo detalles particularmente escabrosos.

Dalian Atkinson intentando avanzar con la pelota mientras Fernando Hierro trata de quitársela. Jesús Solana va corriendo detrás.
Dalian Atkinson (centro), en su etapa en la Real Sociedad, en un partido contra el Real Madrid, enfrentándose a los defensas merengues Fernando Hierro y Jesús Solana. Foto: Shaun Botterill/Allsport/Getty Images/Hulton Archive.

Tras tres años de investigaciones, el tribunal penal de Birmingham está haciéndose cargo del caso; el principal acusado es Benjamin Monk, un agente del cuerpo de policía de West Mercia. La fiscal Alexandra Healy asegura que el oficial disparó al antiguo deportista con una pistola táser durante un total de 33 segundos, casi siete veces más del máximo de cinco segundos que permite la normativa. Por si fuera poco, un testigo (identificado, según The Guardian, como Victor Swinbourne) asegura que, cuando Atkinson cayó al suelo tras la descarga "inconsciente a juzgar por lo rápido que colapsó, sin hacer esfuerzos por mantenerse en pie", el policía le pateó la cabeza al menos dos veces, con tanta fuerza que le quedó la marca de los cordones de la bota en la frente.

Inmediatamente después del desmayo de Atkinson, el policía "le dio un par de patadas no muy fuertes en el pecho usando el empeine de su pie derecho. Swinbourne las describió como tentativas. Después, vio al agente echar su pie derecho completamente hacia atrás y luego darle al hombre negro una patada final muy poderosa, usando la puntera de su pie derecho mientras el hombre permanecía en el suelo tumbado sin moverse", alegó Healy.

"La pierna del oficial fue hacia atrás y luego hacia adelante como si estuviera pateando un balón de fútbol. El testigo describió el movimiento como similar al que habría hecho falta para enviar una pelota muy lejos cuesta arriba. Pensó que inicialmente la patada fue al pecho, pero dada la fuerza del impacto, parecía como si rebotara hacia arriba y también le diera en la mandíbula, porque vio la cabeza del hombre negro doblarse hacia atrás", añadió la fiscal.

Según el relato de Swinbourne, Atkinson permanecía "en posición fetal, tumbado sobre su lado derecho, incapaz de moverse, mientras los oficiales se sentaban sobre él y trataban de esposarle". El vecino también indicó que "el hombre negro hizo ruidos terribles. Parecía que tenía graves dificultades para respirar y que no podía hacer llegar el aire a sus pulmones. Estaba impresionado por lo alto que sonaba".

El informe de la fiscal indica que otros policías que llegaron más tarde pudieron ver que Monk tenía su pie derecho apoyado sobre la cabeza de Dalian. Además, notaron que había restos de sangre en las botas del acusado, y aseguran que le oyeron reconocer que le había pateado en la cabeza. Al rato vino una ambulancia para trasladar a Atkinson a un hospital; según los testimonios, para meterle en el vehículo no le quitaron las esposas, ya que los agentes pensaban que el afectado podía estar "fingiendo".

Mary Ellen Bettley-Smith y Benjamin Monk posan de pie con gesto serio delante de una escalera.
Benjamin Monk (derecha) y Mary Ellen Bettley-Smith, agentes de la policía de West Mercia acusados en el juicio por la muerte de Atkinson. Foto: Steve Parsons/PA Images via Getty Images.

Por todo esto, Monk está acusado de asesinato y homicidio. Su compañera, la agente Mary Ellen Bettley-Smith, también está involucrada en el mismo proceso: se le imputa un delito de agresión y daños físicos por haber golpeado con una porra a la víctima hasta tres veces a la altura de la cintura mientras permanecía en el suelo. Ambos niegan todos los cargos.

Según la versión de Monk, fueron llamados de madrugada al barrio donde ocurrieron los hechos porque había un hombre con "comportamiento errrático": aparentemente estaba gritando que "era el mesías" y "no podía ser herido". El agente alega que tuvo que disparar con la pistola eléctrica hasta tres veces porque las dos primeras no parecieron tener efecto, hasta el punto de que Dalian llegó a romper un panel de cristal. Por lo demás, se ha limitado a declararse no culpable de la muerte.

Un detalle importante es que Atkinson ya padecía antes problemas graves de salud. Concretamente sufría una patología renal terminal, además de dolencias cardiacas y presión sanguínea anormalmente alta. No obstante, la acusación de la fiscalía insiste en que el fallecimiento, una hora después del altercado, "no se habría producido esa noche sin el tercer disparo de táser y las patadas en la cabeza". El futbolista sufrió una parada cardiaca en la ambulancia de camino al hospital.

El asunto todavía está juzgándose, sin que tengamos aún fecha para la emisión de la sentencia. De decidir sobre la culpabilidad o inocencia de los acusados se encargará un jurado popular formado por doce miembros, elegidos especialmente para que no tengan relación alguna ni con la familia de Atkinson ni con las fuerzas de seguridad de West Mercia. El juicio debía haberse celebrado el pasado septiembre, pero la pandemia del coronavirus ha obligado a retrasarlo hasta ahora.

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