La dama de la socialité estadounidense que arriesgó su fortuna por defender el sufragio femenino y a los más desfavorecidos

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Florence Jaffray Harriman nació en Nueva York en 1870 y desde muy joven estuvo rodeada de las personalidades más influyentes de la época; entre otras del famosísimo banquero J.P. Morgan, a cuya casa asistía para recibir clases particulares.

Florence Jaffray Harriman, en 1912, durante uno de los muchos actos en los que participó a lo largo de su vida (imagen vía Wikimedia commons)
Florence Jaffray Harriman, en 1912, durante uno de los muchos actos en los que participó a lo largo de su vida (imagen vía Wikimedia commons)

Pero a pesar de crecer rodeada de cierto lujo y glamour, desde muy jovencita dejó ver sus ideales reivindicativos en los que expresaba su deseo a que los derechos de las mujeres se equipararan a la de los hombres, por lo que a menudo se la podía ver en actos, desfiles o manifestaciones, siendo recordada por haber sido una de las más fervientes defensoras del sufragio universal y participar activamente en todo tipo de campañas en las que se reclamaba.

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Pero no solo se preocupó de temas relacionados con el sufragismo, también se entregó en cuerpo y alma, a lo largo de su vida, en un gran número de causas sociales, con el fin de ayudar a los más desprotegidos.

A pesar de su privilegiada vida, como una de las grandes damas de la alta sociedad estadounidense de la primera mitad del siglo XX, arriesgó a menudo todo su capital y prestigio en pos de la defensa de sus ideales.

Cuando tenía 19 años, Florence (que cariñosamente era llamada ‘Daisy’) contrajo matrimonio con el joven y próspero banquero Jefferson Borden Harriman (descendiente de una importantísima y adinerada familia). A la ceremonia acudió la flor y nata del mundo de la política, empresarial y de la alta sociedad estadounidense. Algunas fuentes indican que aquel era un matrimonio concertado, pero otras señalan que fue por amor. Lo que sí que quedó claro es que durante los 25 años que estuvieron casados (él falleció en 1914, a los 50 años de edad) se mostraron como una de las parejas más estables y enamoradas de la socialité neoyorquina.

Curiosamente, Florence y Jefferson tuvieron un muy estrecho y fuerte vínculo sentimental, a pesar de tener caracteres muy diferentes e incluso ser de ideologías políticas opuestas (el conservador y ella progresista).

Florence se expuso durante gran parte de su vida a las críticas por parte de la estirada alta sociedad de la época, siendo constantemente diana de acusaciones de no comportarse del modo correcto que una celebridad de su categoría debía tener.

Pero no se la acusaba de un modo de vida díscolo o desmadrado, sino de implicarse demasiado en causas humanitarias en favor de los más desfavorecidos e incluso de apoyar enérgicamente a las feministas y sufragistas de la época.

Suyas fueron muchas de las propuestas que el colectivo sufragista llevó a cabo y de su propia fortuna salió la financiación de múltiples actos y desfiles, entre ellos el que transcurría por la Quinta Avenida de Nueva York y que se convirtió en uno de los más famosos y concurridos de la época.

Su activismo la llevó a ocupar cargos de relevancia en algunas instituciones sociales, pero quizá el puesto más importante fue el que le ofreció el presidente Franklin Delano Roosevelt cuando, en 1937, la nombró embajadora de los Estados Unidos en Noruega.

En aquel momento Florence Jaffray Harriman tenía 67 años de edad (había enviudado hacía 23) y ya estaba considerada como una de las más influyentes e importantes activistas pro-derechos humanos.

Dos años después de trasladarse a Oslo, para hacerse cargo de la embajada, estalló en Europa la Segunda Guerra Mundial y en 1940 vivió en primera persona la invasión de Noruega por parte del Tercer Reich alemán.

Florence gestionó todo el plan de escape de estadounidenses que se encontraban en el país, así como poner a salvo a docenas de refugiados, incluida la familia real noruega, a quienes ayudó a huir hacia Suecia.

En 1941 volvió a EEUU y siguió vinculada a diversas organizaciones humanitarias y políticas, trabajando incansablemente y arruinándose en varias ocasiones.

El nombre de Florence Jaffray Harriman quedó en la Historia como uno de los referentes en la ayuda hacia los demás. Recibió varios homenajes en vida, entre ellos la distinción que le otorgó personalmente el presidente John F. Kennedy en abril 1963, cuatro años antes de fallecer a la edad de 97 años.

Florence Jaffray Harriman recibiendo la distinción de manos del presidente estadounidense John F. Kennedy (imagen vía jfklibrary)
Florence Jaffray Harriman recibiendo la distinción de manos del presidente estadounidense John F. Kennedy (imagen vía jfklibrary)

Fuentes de las imágenes: Wikimedia commons / jfklibrary

 

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