Dani Giménez: el futbolista que se atreve a hablar contra las casas de apuestas

Luis Tejo
LA CORUNA, SPAIN - DECEMBER 16: Dani Gimenez of Deportivo de La Coruna reacts during the la Liga 123 match between Deportivo de La Coruna and Real Zaragoza at Riazor Stadium on December 16, 2018 in La Coruna, Spain. (Photo by Quality Sport Images/Getty Images)
Dani Giménez durante un partido con el Deportivo. Foto: Quality Sport Images/Getty Images

Cualquiera que esté pendiente del mundo del fútbol se habrá dado cuenta de que en los últimos años ha irrumpido un actor más. Ya tenía tradición en algunos países, como el Reino Unido, pero en otros lugares, como España, se trata de una innovación peculiar. Eso sí, no se puede decir que no se viera venir, ya que el balompié tiene un componente de incertidumbre, incluso de azar a veces, que lo hace muy proclive a este tipo de iniciativas.

Se trata, cómo no, de las casas de apuestas. Multitud de empresas, no hace falta hacer una lista, han ido surgiendo e involucrándose en el deporte más popular del país. Patrocinios en camisetas, anuncios en las retransmisiones de radio y televisión, locales a pie de calle donde cualquiera puede jugarse sus euros a adivinar cualquier cosa relacionada con los partidos.

Una forma de ocio más, podría parecer, pensada para gente adulta y responsable que hace lo que quiere con su dinero. Así nos lo venden, pero en la práctica surge algún que otro problema. Por ejemplo, la epidemia de ludopatía: el juego genera adicción como si fuera una droga, y está creciendo a niveles pocas veces vistos.

Por otra parte, todo, absolutamente todo, es susceptible de apostar: desde quién ganará y quién marcará los goles, hasta cuántos córners habrá o cuántas tarjetas sacará el árbitro. Y hecha la norma, hecha la trampa: los resultados pueden manipularse para favorecer a auténticas tramas mafiosas que se benefician de las ganancias. Se ha visto hace poco con la operación ‘Oikos’, por la que se ha detenido a una red de futbolistas profesionales acusados de arreglar varios encuentros en Primera, Segunda y Tercera división.

No es, ni mucho menos, la primera vez que ocurre algo así. Pero pocas veces alguien desde dentro se atreve a levantar la voz. Demasiados intereses en juego, miedo a enfadar a inversores que a veces son los sustentos principales de los equipos. Puede que muchos futbolistas piensen que las apuestas están pervirtiendo el juego del que se enamoraron de niños; raramente se atreverán a confesarlo en público.

Una de esas honrosas excepciones es Dani Giménez. A sus 35 años, este guardameta que ahora milita en el Deportivo de La Coruña y que antes pasó por clubes como Rayo Vallecano, Alcorcón o Betis ya está en la recta final de su carrera y posiblemente tenga poco que perder. Sea o no ese el motivo, ha hablado alto y claro sobre las casas de apuestas:

“Al final te metes con las casas de apuestas, que son poderosas, por llamarlas de alguna manera. Un poder que están consiguiendo cada vez más por culpa de la gente que mueve esto. Porque realmente a nadie le gustan las casas de apuestas, a nadie le gusta que estén en los barrios obreros, que se aprovechen de la gente que tiene menos recursos. Pero al final patrocinan equipos, patrocinan competiciones... y bueno, esperemos que no sea demasiado tarde cuando nos demos cuenta de que no deberían ser así las cosas”, dijo Giménez ante las cámaras.

Son muy difíciles de encontrar otros ejemplos de fútbolistas pronunciándose en términos parecidos. Aquí en España, no hace mucho, salió a la luz el caso del Eldense, que en un partido de 2ª B de hace dos temporadas se dejó perder ni más ni menos que por 12-0 contra el Barcelona B, porque uno de los jugadores del equipo (Cheikh Saad) lo denunció a pesar de las amenazas recibidas. Aseguró que varios compañeros amañaban regularmente los marcadores para recibir grandes beneficios.

Casos así son los menos. En general el fútbol convive amistosamente con las apuestas, consideradas una fuente de ingresos más. En España no se ha vivido todavía ningún gran escándalo al respecto más allá de ‘Oikos’, pero en el fútbol europeo sí hay precedentes gravísimos, como el Totonero italiano, una red clandestina de amaños a principios de los ‘80 que, al descubrirse, llevó a segunda al Milan y la Lazio. En Inglaterra, con mayor tradición en este sentido, ya podían verse casos similares en 1915, cuando se detectó un arreglo de un partido entre el Manchester United y el Liverpool para que los jugadores ganaran un dinero extra.

De hecho, no es extraño ver futbolistas prestando su imagen para promocionar casas de apuestas, sin ningún pudor. En este ejemplo, varios integrantes de la plantilla del Real Madrid salen en un anuncio de Codere:

Y otros del Barcelona protagonizan un spot para Betfair:

Porque está claro que el mundo de las apuestas no está dispuesto a salir del deporte, al que considera su hábitat natural. Entonces ¿qué se puede hacer? ¿Se debe reformar la legislación? Actualmente la Ley de Regulación del Juego prohíbe expresamente, en su artículo 6, apostar a “los deportistas, entrenadores u otros participantes directos en el acontecimiento o actividad deportiva sobre la que se realiza la apuesta”, pero controlar que afecten a terceros es mucho más difícil. Lo único que se sabe con certeza es que es preciso encontrar alguna forma de solucionar, o al menos mitigar, el problema antes de que, como dice Giménez, sea demasiado tarde.

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