Danny León, el niño que jugando con su skate enamoró a Red Bull ahora representará a España en los Juegos Olímpicos

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Danny Leon performs a blunt front at the Red Bull Bowl Rippers in Marseille, France on October 02, 2020

Cuando alguien conoce la historia de Danny León (Móstoles, 1994) es inevitable no pensar en aquel chavalín que veía un skatepark al mirar por la ventana de su habitación y que comenzó a patinar pidiendo prestada la tabla a los demás. Hoy todavía guarda mucha de la esencia de aquel chiquillo, que ha ido creciendo y ha terminado viviendo de su pasión, pero sin perder la ilusión de deslizarse con su tabla. Nunca pensó que fuese a vivir del skate (“Yo quería ser bombero. ¡Y todavía quiero serlo!"), pero lo cierto es que siempre fue un alumno aventajado y ahora se doctorará en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Defiende que el skate es un estilo de vida y lo tiene tan claro que asegura que seguiría patinando aunque se fuesen todos los sponsors. Exactamente igual que lo hacía antes de recibir la ayuda de un mastodonte como Red Bull. “Cuando tenía 13 años, vino Red Bull a patrocinarme. Fue la primera marca que me ofreció patrocinio con sueldo. Ahí, mi manera de patinar se profesionalizó”, me cuenta sentados a la sombra en el conocido skatepark de Escombro.

“Fue bastante natural. Estaba jugando como un niño con el skate, dando vueltas con otro niño. Me quedé sentado y se me acercó una persona y me dijo que trabajaba para Red Bull, que llevaban como tres años fijándose en mí, que habían visto que competía con los mayores y que les gustaba mi perfil. Me recalcó que patrocinaban a una persona de cada deporte en cada país y que me querían, no como el mejor, pero sí como futura promesa y que querían hablar con mis padres”, recuerda como si fuese ayer. “Para mis padres fue un alivio porque no tenían que matarse tanto a trabajar para pagar la gasolina de los viajes. Si Red Bull podía ayudarles en eso, pues era un respiro. Mis padres me tuvieron súper jóvenes y no tenían dinero para nada, y me lo intentaron dar todo sin tener para nada”.

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Desde ese momento, lo de Danny León sólo fue a más y su trayectoria siguió hasta alcanzar un momento clave al conseguir su propio modelo de tabla. “La marca Jart me hizo mi propio pro-model y en el mundo del skate se dice que eres pro cuando tienes una tabla con tu nombre”. A sus 26 años es todo un referente en el skate nacional y uno de los nombres propios de la escena mundial, pero reconoce que no estaría en esa posición de no haber sido por la ayuda de sus padres y su hermana un año mayor. “El apoyo de mi familia ha sido fundamental. Mis padres nos han apoyado en todo a mí y a mi hermana. Si no había dinero, se esforzaban para darnos lo que queríamos. No lujos, pero sí felicidad”, reconoce con orgullo.

Ahora la situación es bastante distinta y cuando nos juntamos para charlar (me niego a llamar a aquel rato una entrevista) Danny ultimaba su preparación para los Juegos Olímpicos de Tokio, en los que el skateboard se estrenará como deporte olímpico. Algo que no todo el mundo ve con buenos ojos, pues hay quien considera que el skate no puede considerarse un deporte. “Son dos cosas diferentes. Por un lado está el estilo de vida y por otro los campeonatos, que puedes tomártelos de risa o en serio. Y a quien no le guste, que no mire. Hay a muchos que no les gusta porque no pueden estar ahí. No debería ser un problema ir a patinar con una persona porque compite. A la gente que piensa así prefiero no tenerlos en mi vida. ¿Quieres participar en un campeonato? Es otra rama de este mundillo, y me parece genial si te quieres dedicar a lo que más te gusta, porque yo lo hago”, asevera.

Danny Leon poses for a portrait at X-Madrid, Spain on June 18, 2020
Danny Leon en Madrid.

Cuando le preguntas si los Juegos Olímpicos van a prostituir el skate, Danny sacude la cabeza. “Es el miedo que nos da. Que nos cambien lo que tenemos. Que la gente empiece a competir por ir a unos Juegos en vez de patinar y disfrutar de lo que te da el skate”. Entre esas cosas, él valora la amistad, viajar y conocer otras culturas, y es incapaz de entender que pueda haber niños que patinan sin pasárselo bien o que lo hagan solos para que los demás no les copien los trucos.

Entrando en materia y analizando el panorama que se va a encontrar en Tokio, donde competirá entre los 20 mejores del mundo en la modalidad de park, Danny habla con una emoción especial. “Se puede decir que es la primera vez que compiten los mejores del mundo”, comenta antes de quedarse un tanto pensativo. “La verdad es que no me lo había planteado así hasta que me lo has dicho. Ahora me vas a poner nervioso. Voy a estar toda la noche comiendo techo”, dice entre risas. “Va a ser un evento muy grande y para disfrutarlo. Se van a ver trucazos”.

Sobre el ganador, no duda, aunque cree que estará muy abierto. “Si no soy yo, que voy a ir a muerte, creo que se lo llevará Pedro Barros. Disfruto mucho viéndole y me llevo bien con él”, pronostica. Este que escribe, admirador confeso del estilo del brasileño, también espera que en lo alto del podio esté Danny. Aunque sólo sea por recordar estas líneas algún día.

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