La lucha contra Nestlé para salvar el Arroyo de la Fresa, de dónde extrae millones de galones de agua de manantial

Tras la botella con agua que se compra en el supermercado y se porta convenientemente para beber en la calle y en multitud de situaciones existe un imperio y una guerra. La del enorme mercado de agua embotellada, al alza y muy redituable a escala global, y la de los que luchan por proteger los arroyos, manantiales y sus ecosistemas de la extracción sistemática e incluso depredadora del vital líquido.

En esa punzante dicotomía, como relata The Guardian, hay una pugna singular: la de la gigante multinacional Nestlé, con sede en Suiza, contra quienes luchan por la preservación de los recursos hídricos en California, en especial en tierras federales del llamado Arroyo de la Fresa (Strawberry Creek).

Grupos ambientalistas luchan por proteger manantiales, arroyos y pozos de la extracción depredadora de compañías del sector del agua embotellada. (Getty)
Grupos ambientalistas luchan por proteger manantiales, arroyos y pozos de la extracción depredadora de compañías del sector del agua embotellada. (Getty)
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Las ventas de agua embotellada de Nestlé ascienden a 7,800 millones de dólares al año (4,500 millones solo en Norteamérica), en cifras de 2018, pero esa enorme ganancia no impide que la empresa trate de hacerse del insumo básico, el agua misma, al menor costo posible. Y hay quien afirma que precisamente esa y otras empresas logran amasar ingentes utilidades al vender el agua embotellada porque en muchas ocasiones pagan muy poco por ella.

En el caso del Arroyo de la Fresa, ubicado en el Bosque Nacional de San Bernardino, una región montañosa dos horas al este de Los Ángeles, Nestlé ha extraído, de acuerdo a The Guardian, 45 millones de galones de agua de manantial tan solo en 2018, al grado de que conservacionistas afirman que el lugar se encuentra “seco hasta los huesos y los alguna vez abundantes manantiales se han reducido a meros chorritos”. El agua extraída es comercializada por Nestlé bajo la marca Arrowhead.

Y Nestlé pagó por ello “prácticamente nada” al tratarse de un recurso proveniente de tierras estatales y federales. En realidad, no tenía una autorización clara para hacerlo pues ésta expiró en 1988, y durante tres décadas Nestlé habría continuado extrayendo agua de allí con un “permiso zombie”, de acuerdo al Centro para la Diversidad Biológica.

De acuerdo a los ambientalistas, Nestlé pagó solo 524 dólares al año para hacerse del agua del citado arroyo para venderla en su marca Arrowhead y extrajo más de 160 millones de galones anuales sin un permiso vigente.

Por añadidura, aunque desde 2017 el estado de California investigaba si la multinacional suiza había extraído de ese sitio agua de modo ilegal y la había conminado a dejar de hacerlo de modo inmediato, en 2018 el Servicio de Bosques, una entidad federal, finalmente le concedió un permiso por cinco años más para operar en el lugar. Eso pese a la considerable oposición de grupos ambientalistas (que en 2015 presentaron una demanda por la extracción de agua sin permiso vigente), que han criticado que la extracción de agua de Nestlé en el Arroyo de la Frase ha causado devastación en la flora y la fauna del lugar.

Nestlé, según indicó el periódico Desert Sun, considera que tiene derecho legal a extraer el agua de allí y que la obtiene de modo sustentable “en volúmenes que se cree están de acuerdo a las leyes y los permisos en este momento”. Autoridades estatales afirman que Nestlé ha extraído de mucho más de lo que tendría derecho, pero al final poco es lo que se ha podido hacer para frenarlo.

De acuerdo a activistas citados por The Guardian, las armoniosas relaciones que Nestlé mantiene con la administración de Donald Trump (y sus importantes contribuciones de campaña a escala estatal y federal) le habrían facilitado la extracción de agua en Arroyo de la Fresa. La empresa, por su parte, afirma que ha poseído los derechos de extracción de agua desde hace mucho.

Los ambientalistas en California no han podido evitar que Nestlé opere en el Arroyo de la Fresa, y la empresa defiende que todo lo hace de modo apropiado. Pero no es el único caso de combate por los manantiales estadounidenses.

Una foto de archivo de la entrada de la planta embotelladora de agua de Arrowhead Mountain Spring Water Company, propiedad de Nestlé, que utiliza líquido proveniente del Arroyo de la Fresa (Strawberry Creek), en California, (AP Photo/Damian Dovarganes, File)
Una foto de archivo de la entrada de la planta embotelladora de agua de Arrowhead Mountain Spring Water Company, propiedad de Nestlé, que utiliza líquido proveniente del Arroyo de la Fresa (Strawberry Creek), en California, (AP Photo/Damian Dovarganes, File)

En Maine, la Corte Suprema estatal avaló un acuerdo que permite a Nestlé extraer 75 millones de galones de un pozo en la localidad de Freyburg. A los habitantes del lugar, cuenta The Guardian, se les sustituyó una toma gratuita de agua potable para casos de necesidad por botellas de agua gratis de la marca Poland Spring, también propiedad de Nestlé.

La empresa también ha optado por estrategias de inversión en la comunidad para mostrar su benevolencia. En Michigan, por ejemplo, ha pagado ambulancias y camiones de bomberos para comunidades de bajos recursos, mientras extrae de pozos en ese estado 1,100 galones de agua por minuto. Y en otros estados, Oregon y Pennsylvania de acuerdo al citado periódico, funcionarios públicos renunciaron luego de revelarse que Nestlé impulsaba en secreto acuerdos para obtener acceso a recursos hídricos rechazados por la población.

En todo caso, se ha criticado que mucho de la explotación de agua que esa empresa (y otras de su sector, si bien Nestlé ha sido recientemente muy notoria al respecto) realiza en aras de abastecer un ingente mercado del líquido embotellado está poniendo en creciente riesgo al medio ambiente de los lugares donde opera.

Por lo pronto, el Servicio Federal de Bosques exigió que se realizara un estudio del impacto de la extracción de agua en el Arroyo de la Fresa, pero el hecho de que eso este a cargo de la propia Nestlé y de que no vaya a hacerse público ha inquietado sustantivamente a los ambientalistas. Por ahora, las cosas se han orientado allí en beneficio de Nestlé, quien argumenta que opera de modo sustentable.

Y aunque no se descarta que un cambio tras las elecciones de 2020 pueda alterar el asunto, eso (como todo lo que actualmente se plantea bajo la hipótesis de un relevo en la Casa Blanca) está inmerso en un mar de incertidumbre.

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