¿Por qué los delanteros de Racing hacen tantos goles?

Toda la información sobre los que vienen, los que se van y los que llegarían a los clubes de Primera División.

Mauro Gerk todavía guarda un recorte de diario donde hay un titular de cuando Gabriel Batistuta jugaba en Fiorentina: “Cuando erró un gol, limpio mi mente y vuelvo a enfocarme”. Lo usó con Juan Martín Lucero, en Defensa y Justicia. Lo pensó en el entretiempo de hace dos semanas de Racing contra Sarmiento de Junín porque Lautaro Martínez había errado dos en el primer tiempo. En el segundo, el pibe metió los que adeudaba. “Que lo haya logrado demuestra que está en un gran momento”, explica, ahora, el especialista en delanteros que tiene la Academia, tratando de dar alguna pista de por qué en el equipo de Diego Cocca, desde su llegada, los delanteros metieron 12 de 15 goles -en 2014, de los 30 gritos, los tres puntas hicieron 21-.

Racing es el único de los cinco equipos denominados grandes que juega con dos centrodelanteros. La moda dispone esquemas de jugadores por afuera: 4-2-3-1, 4-3-3 o 4-1-4-1. Gerk detalla que, en México, donde se formaron Cocca y él, es común el doble nueve. En 2014, eran Diego Milito y Gustavo Bou. Ahora, son Martínez y Bou. La estadística es contundente: en 7 partidos, 6 victorias; 5 goles de Lautaro -según la cuenta El Método Racing, un grito cada 92 minutos- y 5 de Bou; más un gol de Brian Mansilla y uno de Maximiliano Cuadra.

“En el fútbol argentino, a nosotros nos parece que jugar los dos centrodelanteros contra dos defensores es algo que nos genera más gol. Es poner a dos jugadores desequilibrantes en el corazón del área”, plantea Gerk, para dar la primera clave del peso goleador de los puntas: la decisión táctica. Específicamente, eligen que haya uno por adentro -antes Milito o Lisandro López, ahora Martínez (el más de centro que tienen, ya que el exInter sale más hacia afuera- y otro por afuera, Bou. Con la advertencia de que no se aleje demasiado del otro delantero. Entre otras cosas, para hacer una jugada académica típica desde la Copa Libertadores 2015 hacia adelante: uno la pide más adelante que otro, la deja pasar y va a buscar la devolución.

Racing juega 4-4-2, con doble cinco, y, de a ratos, aislando a los delanteros del resto de los compañeros. “Hacemos eso porque tenemos los atacantes que tenemos. Gustavo es el mejor delantero del fútbol argentino. Ahora, encima mejoró porque tiene más juego asociado que antes. En 2014, era más egoísta. Pero es cierto que él sólo puede crearse una situación de gol fácil, contra varios rivales”, detalla Gerk. Milito admite que Racing no es el primer equipo en el que jugó de esta manera: en Zaragoza, el año en que le marcó cuatro goles a Real Madrid en un mismo partido y eliminó de la Copa del Rey al Barcelona de Frank Rikjaard, jugaba de la misma manera, con Víctor Fernández como entrenador y Ewerton haciendo de Bou.

Cocca es el que dispone el funcionamiento táctico y Javier Bustos, preparador físico y planificador de la agenda del plantel, es el que le avisa al especialista en atacantes cuándo podrá trabajar individualmente con los delanteros. En un papel, en su casa o en el estadio, dibuja los montones de ejercicios que se pueden hacer. Gerk, que con 63 goles es el máximo goleador en la historia de Querétaro, tiene dos nociones de entrenamiento: el de situaciones de partidos y el de técnica individual. 

El de partido se adapta al rival de turno: por ejemplo, si va a jugar contra un equipo de tres defensores, dispone figuras para que los puntas se muevan entendiendo que existe un líbero y dos marcadores por el centro más -aunque admite que es muy difícil poder simular exactamente igual un partido-. También se trabaja según la movilidad o la presión que disponga el rival. Todo en un campo reducido, haciendo un recorte de los que participan en esa jugada.

El de técnica individual es de cada caso: en Milito y Lisandro López, se trataba de perfeccionar; en Martínez, de pulir errores. Es, en estos casos, que utiliza más la tecnología: todos los entrenamientos son filmados para desprender, de ahí, errores. Sobre todo uno que le preocupa mucho: “De la coordinación y de cómo uno queda parado, depende la definición”.  

Gerk remarca lo obvio, pero determinante: “Tuvimos la suerte de tener jugadores con mucha técnica que nos permiten hacer lo que hacemos”. Milito, Lisandro, Bou y, ahora, Lautaro son la materia prima de este planteo y este entrenamiento. La vuelta de Licha no cambiará el esquema ni el estilo, pero no hay chances de que sea suplente. El capitán del equipo lo jerarquiza todo. Pero bien vale una última descripción. 

Porque la frase futbolera a veces es demasiado metáfora y, ya que Gerk es un especialista, sirve que explique qué quiere decir cuando anuncia que Lautaro Martínez tiene el arco entre ceja y ceja: “Se trata de estar ubicado donde va el gol. Pensar en cómo recibir para hacer un gol. Si el otro desbordó, meterse en el área. Es tener un poder de observación muy bueno”.

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