Desatenciones defensivas y rendimientos muy pobres: al Boca de Russo le va a costar mucho competir en América

Gastón Hirschbrand
·4 min de lectura

Siguen pasando los partidos y Boca Juniors no encuentra el funcionamiento: por la fecha 7 de la Copa Liga Profesional 2021, el "Xeneize" de Miguel Ángel Russo igualó 1 a 1 ante Independiente en un enfrentamiento para el olvido respecto a ambos conjuntos, que no mostraron la jerarquía que los puede diferenciar, sobre todo en la visita.

Si bien hoy el equipo boquense se encuentra fuera de la zona de clasificación a los Playoffs del torneo argentino (pasarán los primeros cuatro de cada zona, y Boca está sexto a un punto), la realidad es que seguramente los de Miguelo se terminarán clasificando por la gran disparidad en cuanto a nombres que tiene con el resto de la mayoría de planteles, e incluso no sería descabellado pensar que pueda lograr el tercer título local consecutivo de la mano de Russo.

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Sin embargo, aunque esto llegue (hoy en día parece improbable, igualmente, por el rendimiento del equipo), el hincha de Boca, acostumbrado a otra cosa, no estaría para nada conforme: el hincha de Boca quiere competir en la Copa Libertadores de América, quiere conseguir la séptima que se le viene negando desde aquella de 2007, justamente de la mano de Miguel Ángel Russo.

Pero no seamos necios, ni ciegos, ni simplistas: este Boca de Russo no tiene nada que ver con el Boca de Russo que ganó aquel certamen. Primero por la calidad de futbolistas que tenía en aquel momento, con un Juan Román Riquelme en modo imparable, y luego por las (in) decisiones que viene tomando el experimentado entrenador de 64 años, que a día de hoy muchos periodistas no logramos entender.

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Carlos Tevez, figura y capitán de este plantel, simplificó lo que quiero decir a la perfección, ayer apenas terminó el choque ante el "Rojo", donde incluso lo pudo haber ganado de no ser por el penal que Seba Sosa le atajó a Villa: “Jugamos bien, pero pagamos nuestros errores. No me intranquiliza que todavía no estemos entre los clasificados. Me intranquiliza no encontrar el equipo, la facilidad para jugar... Para jugar bien. Después, donde ganás uno o dos partidos, te prendés”, dictaminó el "Apache", tan claro fuera de la cancha como dentro.

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El crack de Fuerte Apache parece ser la única carta ganadora del equipo (al menos hasta que vuelva el astro colombiano Cardona), el único que puede mantener la constancia de partidos jugados / rendimientos esperados en un conjunto que parece no tener rumbo, con un entrenador cambiando de manera constante y sin resultados futbolísticos a la vista, con determinaciones dirigenciales polémicas (¿cómo se va a ir el goleador Ramón Ábila, teniendo en cuenta la falta de gol que tiene Boca?) y manotazos de ahogado constantes en distintas situaciones.

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Boca perdió el poderío de La Bombonera, que ya no te avasalla con su sola presencia (apenas ganó un partido en el año allí); tampoco te pasa por arriba con la camiseta, puesto que todos los rivales le han perdido el "respeto" que se supo ganar a lo largo de su historia por su importancia; tiene más jerarquía que casi todos, es cierto, pero al mismo tiempo los contrincantes se le animan de igual a igual y terminan consiguiendo resultados que antaño parecían improbables.

Con un arquero que ya no brinda tanta seguridad como antes (¿qué pasa, Andrada?), una defensa que no sale de memoria y que sigue sufriendo todo tipo de acciones (el gol de Togni ayer solamente es un ejemplo de muchos), un mediocampo desaceitado (cuando lo marcan a Campuzano no hay ideas: Falcioni bloqueó el circuito de juego del colombiano e inmediatamente se decidió jugar al pelotazo) y una delantera que depende de Tevez o de alguna corrida de Villa (seguimos esperando al goleador), el análisis es muy claro: al Boca de Russo le va a costar muchísimo competir en América. Es cruel, pero es la realidad. Y todos en el seno del club boquense, gigante por historia, deberían tenerlo en claro.