El día que Donald Trump salvó la UFC

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Trump en tercera fila durante una velada de UFC el 2 de noviembre de 2019. Foto: ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP via Getty Images.
Trump en tercera fila durante una velada de UFC el 2 de noviembre de 2019. Foto: ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP via Getty Images.

No estamos precisamente en un momento histórico en el que sea fácil ser partidario de Donald Trump. El presidente de los Estados Unidos no va haciendo precisamente amigos a su paso y su actitud ante una crisis de carácter mundial por culpa del coronavirus y la situación racial en el país de las barras y estrellas. Sin embargo, en estos momentos hay una competición deportiva en USA que sigue ofreciendo eventos y levantando pasiones, y pocos recuerdan que Trump fue uno de sus principales valedores cuando en sus inicios.

“Nadie nos tomaba en serio. Nadie excepto Donald Trump”. Son palabras de Dana White, el señor del trono de la UFC, la promotora más importante del mundo en lo referente a las Artes Marciales Mixtas (MMA en inglés). Organizar veladas de la UFC a principios del Siglo XXI era una tarea de lo más complicado. Las MMA no estaban permitidas en algunos estados de EE.UU. y encontrar un lugar en el que poder celebrar un evento de este tipo era prácticamente imposible. Las comisiones atléticas estatales no abrían la puerta a esa barbarie que algunos se atrevían a llamar deporte y que no era más que una ensalada de sangre y golpes. Los detractores más críticos, encabezados por el entonces senador John McCain, lo consideraban peleas de gallos humanos, mientras que Donald Trump tendía su mano a la UFC. “Donald fue el primero en reconocer el verdadero potencial que nosotros vimos en la UFC y nos ayudó a construir nuestro negocio”, explica White en una entrevista para NJ.com.

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El Taj Mahal a disposición de la UFC

Cuando la UFC cambió de dueños y los hermanos Ferttita se hicieron con la empresa a cambio de dos millones de dólares, colocando a Dana White como presidente de la misma, todo el mundo pensó que estaban tirando el dinero. Que nadie les apoyaría y que no encontrarían la forma de levantar un negocio que se iba a pique y no contaba con respaldo de ningún tipo. Todo el mundo menos Donald Trump, que fue el único que les ofreció ayuda para encontrar un lugar donde celebrar su primer evento como propietarios de la compañía. Fue el UFC 30, en febrero de 2001, para el cual el actual presidente de Estados Unidos cedió uno de sus tres casinos en Atlantic City, el Trump Taj Mahal. El por entonces ‘sólo’ millonario hombre de negocios puso su casa al servicio de la promotora más importante de la historia de las MMA y se sentó en primera fila para disfrutar de la velada, atrayendo la atención mediática y económica del país. “Siempre le estaré agradecido por estar a nuestro lado en los comienzos más complicados”, asegura White. Normal. Si no hubiese sido así, es muy posible que en la actualidad no pudiésemos hablar de la UFC como una de las empresas deportivas más rentables y adineradas del mundo. Quince años después de aquel evento, en 2016, los Ferttita vendieron la UFC por 4.200 millones de dólares, poniendo como condición que Dana White siguiese presidiendo la compañía. A día de hoy, Donald Trump todavía se mantiene junto a su amigo.

Donald Trump entre el público durante un combate de la UFC. (Foto: ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP via Getty Images)
Donald Trump entre el público durante un combate de la UFC. (Foto: ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP via Getty Images)

Donald Trump, fiel pese a los abucheos

Las últimas apariciones públicas de Donald Trump en eventos de la UFC fueron recibidas por los aficionados con sonoros abucheos. El más ruidoso de todos se produjo en el UFC 244, en noviembre de 2019. Era la primera vez que un presidente de Estados Unidos acudía a un evento de la compañía, aunque parte del público del Madison Square Garden no se alegró demasiado de su presencia. Trump saludó a los aficionados con el puño en alto y se dirigió hasta su asiento en mitad de un mix de vítores y abucheos. Su ingreso en el recinto deportivo no se retransmitió por las pantallas del mismo para evitar un griterío mayor por parte de sus detractores. “Jamás podré decir nada negativo de Donlad Trump porque él estuvo ahí cuando todos los demás nos volvieron la espalda”, comentó ante los medios de prensa Dana White una vez concluida la velada. “Cada vez que me ha pasado algo bueno en mi carrera, Donald Trump ha sido el primero en descolgar el teléfono y llamar para darme la enhorabuena”. Unas palabras muy parecidas a las que ya pronunció durante la Convención Nacional Republicana de 2016.

Hoy por ti, mañana por mí

Lo que pocos podrían imaginar era que la UFC en general y Dana White en particular podrían devolver el favor a Donald Trump años más tarde. En abril de 2020, con la pandemia de coronavirus que todavía hoy vivimos azotando con fuerza al mundo, el presidente de los Estados Unidos se mostraba firme en su idea de reconstruir la economía del país lo antes posible (aunque para ello hubiese que volver la espalda a la evidencia) y acudió al presidente de la promotora de MMA. Le incluyó en una especie de consejo de negocios con el que revitalizar la situación nacional. Las competiciones deportivas serían uno de los principales baluartes de las intenciones del presidente. “Necesitamos recuperar nuestros deportes. Estoy cansado de ver partidos de béisbol de hace 14 años”, comentó Trump en rueda de prensa.

Ni la NBA, ni la NFL, ni la MLB bailaron el agua al mandatario. No mientras no fuese factible llevar a cabo una competición dentro de un protocolo seguro. Por el contrario, y después de cancelar cinco eventos, la UFC volvió a la acción el 9 de mayo con el UFC 249, una velada de lo más exitosa (aunque sin público). “Quiero felicitar a Dana White y a la UFC, que van a tener un gran evento. Nos encanta. Creemos que es importante que se recuperen las competiciones deportivas”, comentó Trump en un mensaje que ESPN emitió durante la velada. El círculo se cerraba.

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