Diego Lainez, el "Messi mexicano" cuya carrera está agonizando en Europa

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Diego Lainez durante un partido de Liga con el Betis. (Mateo Villalba/Quality Sport Images/Getty Images)
Diego Lainez durante un partido de Liga con el Betis. (Mateo Villalba/Quality Sport Images/Getty Images)

Diego Lainez era el elegido, el esperado número 10 que finalmente acabaría con la penumbra del futbol mexicano. O al menos eso fue lo que nos dijeron de él. Tenía 18 años cuando se cerró su fichaje al Real Betis. Venía de ser campeón con el América y de recibir la bendición de ídolo en ciernes. No había nada que pudiera fallar en una historia que aspiraba a la perfección. A tres años de distancia, la realidad no podría ser más cruel con él y con todos los que depositaron su fe en un joven prometedor que hoy está totalmente extraviado.

Debutó con 16 años en la Liga MX. Ricardo Antonio La Volpe, entrenador que siempre se ha caracterizado por darle oportunidad a los jugadores jóvenes, envió al ruedo al número 340 el 4 de marzo contra León. No era un jugador normal. Bastaba con verlo tomar el balón para entenderlo. No abundan jugadores así en la actualidad. El entrenador argentino valoró el desparpajo que descubrió en Lainez y que escasea incluso a nivel mundial en un futbol marcado por la tiranía física.

No hay que ser un genio para entender que las cualidades de Lainez se salen de la norma mexicana. Es un futbolista ágil y técnico, con un talento eminentemente natural, al que le gusta encarar a sus rivales y buscar el arco contrario a máxima velocidad. Quizá le hace falta mayor creatividad para tomar decisiones y sacar provecho de su fino perfil zurdo, pero cuando toma el balón la sensación de vértigo es inevitable. Pertenece a esa clase de jugadores que generan peligro con su mera presencia.

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Durante 2018 se hizo de un hueco en el América y salió campeón del Apertura 2018. Los medios, con Televisa a la cabeza, hicieron el trabajo de manual: hablar exageradamente bien de la nueva estrella. Zurdo, bajito de estatura, con facilidad para la gambeta. Pues claro, hay que bautizarlo como la enésima versión del “Messi mexicano”. Eso no es culpa de Lainez, claro está, pero desde el comienzo de su carrera ha tenido una presión que condiciona cada uno de sus pasos: lo bueno es muy bueno y lo malo, desde luego, muy malo.

Desde que llegó al Betis en enero de 2019, Lainez apenas ha jugado 2 mil 646 minutos distribuidos en 72 partidos. Eso en tres años y cinco meses. Con el América, apareció durante 2 mil 836 minutos en 51 partidos, a lo largo de un año y nueve meses. En ningún momento ha estado cerca de ser titular, aunque ha regalado algunos momentos de lucidez que han evitado que la llama del optimismo se extinga por completo. Esta semana reapareció tras 42 días de ausencia. No cuenta para Manuel Pellegrini y eso al Betis lo tiene sin cuidado, pues viven su mejor temporada histórica sin que Lainez figure ni por accidente. Apenas suma trece partidos en el actual año futbolístico.

Diego Lainez no ha podido afianzarse con el Betis. (Kireev/NurPhoto via Getty Images)
Diego Lainez no ha podido afianzarse con el Betis. (Kireev/NurPhoto via Getty Images)

En la Selección Mexicana ha sido convocado frecuentemente, pero en ningún momento ha estado cerca de ser un jugador diferencial. Su chispa ha sido suficiente para revolucionar algunos partidos sin mayor trascendencia, pero queda claro que no está listo para asumir mayores responsabilidades. Y nadie sabe si algún día lo estará. En Tokio 2020, un torneo que debía sintonizar a la perfección con su juventud y energía, Lainez perdió relevancia con el paso de los partidos y progresivamente perdió la titularidad con Uriel Antuna.

Camino a los 22 años, todavía hay mucho campo que recorrer para Diego, pero la sensación a estas alturas es inevitable: ha desperdiciado tiempo y su proyección está estancada. El tiempo no perdona. Todavía queda margen de espera, pero las expectativas fueron muy altas desde el principio y los medios se encargaron de inflamar al naciente prospecto. Ya no importa que se convierta en Lionel Messi. Importa que Diego Lainez sea Diego Lainez.

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