Diez años de cárcel para dueño de un restaurante que esclavizó a un hombre afroamericano

Por cerca de veinte años, John Christopher Smith recogió mesas, lavó platos sucios y cocinó en el restaurante J & J Cafeteria, enclavado en la localidad de Conway, en Carolina del Sur.

Tenía 12 años cuando este adolescente de raza negra con retraso cognitivo leve fue contratado. Pero todo cambió alrededor del año 2009, cuando un hombre de nombre Bobby Paul Edwards asumió el cargo de gerente y comenzó a esclavizarlo.

Bobby Paul Edwards, gerente de un restaurante en Conway, Carolina del Sur, acusado de esclavizar a un empleado con retraso cognitivo. Foto: Oficina del Sheriff del condado Horry.
Bobby Paul Edwards, gerente de un restaurante en Conway, Carolina del Sur, acusado de esclavizar a un empleado con retraso cognitivo. Foto: Oficina del Sheriff del condado Horry.
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Su calvario duró unos largos cinco años de amenazas verbales, intimidación y hasta violencia física. Hubo semanas en las que Edwards obligó a Smith a trabajar más de 100 horas sin retribución alguna.

Tan grave se volvió la situación, de acuerdo con un reporte de The Washington Post, que Smith llegó a desestimar la opción de acudir a las autoridades policiales. Tenía miedo, mucho miedo.

Sin embargo, fue otra persona la que le dio parte a la policía en 2014.

Al año siguiente, entrevistado por la WMBF, filial de NBC, Smith explicaba los azotes que Edwards le daba con un cinturón y no escondía su deseo de que terminara en la cárcel por todo lo que había hecho.

“Quiero que vaya a prisión y quiero estar allí para verlo”, dijo.

Llegó la sentencia

Ahora el Departamento de Justicia ha hecho público que Edwards, de 54 años, había sido sentenciado a diez años de prisión y al pago de casi 300,000 dólares como retribución a la víctima, en un caso que las autoridades federales han visto como “esclavitud abusiva”.

“El acusado se declaró culpable el 4 de junio de 2018 de un cargo de trabajo forzado por obligar a un hombre afroamericano con discapacidad intelectual a trabajar largas horas en un restaurante sin paga alguna”, se lee en el comunicado de prensa del Departamento de Justicia.

Mientras, Sherri A. Lydon, fiscal para el Distrito de Carolina del Sur, ratificó que Edwards “se ha ganado todos los días de su sentencia por robarle la libertad y los salarios a su víctima”.

“La Oficina del Fiscal no tolerará el trabajo forzoso o la explotación en Carolina del Sur —insistió—. Estamos agradecidos con el ciudadano que nos alertó y con nuestros asociados en la aplicación de la ley para ponerle fin a esta violencia particularmente cruel”.

Detalles del maltrato

Según trascendió, en 2009, al año de haberse convertido en gerente diario de J & J Cafeteria, el acusado dejó de pagarle a Smith e hizo que se trasladara a vivir en un local adjunto al restaurante, un espacio infestado de cucarachas cuyas condiciones fueron descritas por sus abogados como “perjudiciales para la salud humana”.

De esa manera, entre septiembre de 2009 y octubre de 2014, abusó físicamente de él y lo amenazó cuando consideraba que estaba trabajando demasiado lento o que había hecho algo mal en el trabajo.

Un día, entre las peores agresiones, Edwards introdujo unas pinzas metálicas en aceite caliente y se las pegó en el cuello a Smith porque consideraba que se había demorado demasiado con el traslado de unas raciones de pollo.

En otras ocasiones, lo azotó con un cinturón y lo agredió con ollas y sartenes, para estupor del resto de los empleados.

Según documentos judiciales, Smith llegó a trabajar agotadoras jornadas de 17 horas bajo la vigilancia de Edwards, y hasta los domingos tuvo que estar activo entre las 6 a.m. y las 2 p.m.

En todo momento, Edwards dejó de pagarle a Smith, pero siempre aseguraba que le “mantenía una cuenta bancaria” a su nombre.

La investigación arrojó que dicha cuenta no existía.

Durante el proceso de investigación, trabajadores sociales asignados al caso hallaron cicatrices en la espalda de la víctima inmediatamente lo pusieron bajo la custodia de los Servicios de Protección para Adultos.

“Es casi inconcebible que casos de trabajo forzoso perduren en este país hasta nuestros días, un siglo y medio después de la Proclamación de Emancipación —expresó el fiscal general adjunto Eric S. Dreiband en un comunicado—. El Departamento de Justicia continuará investigando, procesando y condenando a los traficantes de personas involucradas en trabajos forzados y buscando hacer justicia en nombre de sus víctimas”.

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