Operación Prueba Limpia: así golpea el dopaje de nuevo al ciclismo profesional

ALTO DO MALHÃO - LOULÉ, PORTUGAL - MAY 09: Manuel Amaro Antunes of Portugal and Team W52/Fc Porto during the 47th Volta Ao Algarve 2021, Stage 5 a 170,1km stage from Albufeira to Alto do Malhão 510m- Loulé / @VoltAlgarve / #VAlgarve2021 / on May 09, 2021 in Alto do Malhão - Loulé, Portugal. (Photo by Luc Claessen/Getty Images)
Amaro Antunes, campeón de la Volta a Portugal en 2020 y 2021, y uno de los tres corredores del W52 que no han sido investigados ataca en la pasada Vuelta al Algarve (Photo by Luc Claessen/Getty Images)

La estructura detrás del equipo W52-FCPorto ha ganado ocho de las últimas nueve Voltas a Portugal. De hecho, la que falta en ese palmarés (2018) también la ganó, solo que al vencedor, el español Raúl Alarcón, le cayó una sanción de la UCI por cuatro años, debido a las irregularidades en su pasaporte biológico. Alarcón, a quien se le han borrado todos sus resultados conseguidos desde 2015, sigue negando su culpabilidad y ha recurrido al TAS en espera de que no solo se le levante la sanción sino que se le devuelvan los triunfos conseguidos en el pasado.

En cualquier caso, el dominio del W52 es tan grande que, aunque a Alarcón también le quitaron la Volta de 2017, el triunfo fue a parar a otro compañero de equipo, Amaro Antunes, que quedó segundo. Antunes, de hecho, es el vigente campeón de la carrera, logro que consiguió en 2020 y 2021. Ahora bien, el corredor portugués no podrá participar este año en La Grandissima. No lo hará porque la UCI le ha quitado la licencia a su equipo y ha prohibido que se presente en ninguna carrera. El W52-FCPorto (el club de fútbol retiró hace un par de semanas su patrocinio) está en el centro de la llamada "Operación Prueba Limpia", que amenaza con poner del revés, si no lo ha hecho ya, al ciclismo portugués.

De la connivencia de las autoridades ciclistas portuguesas con el dopaje se ha hablado mucho en el mundo del ciclismo en los últimos años. Demasiados corredores que aparecían de la nada para la Volta y que parecían una mezcla de Pogacar y Vingegaard. Ahora bien, más allá de lo de Alarcón -sujeto aún a la interpretación del TAS- siempre había sido imposible demostrar nada. En eso está ahora mismo la ADOP (Agencia Anti-Dopaje Portuguesa), aunque no se lo vayan a poner fácil porque el ciclismo profesional sigue enrocado en un silencio y una permisividad peligrosas.

Prueba de ello es que el organizador de la Volta, para no perder dinero, estaba dispuesto a que el W52 participara en la prueba, pese a contar solo con tres corredores con licencia activa. Entre ellos, por cierto, el citado Antunes. Es desolador. Las distintas pesquisas policiales han encontrado productos dopantes en las concentraciones del W52, su director deportivo y su cuidador fueron detenidos, y hay diez ciclistas en investigación. ¿Cuál es tu reacción? Invitar a lo que quede. Por supuesto que todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario, pero de ahí a aceptarles como uno más hay un trecho. Ahora mismo, el W52 no es un equipo más. Es un equipo bajo investigación. Aunque no sea el único.

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Ha tenido que ser la UCI en primera persona quien prohibiera la participación del equipo. No ha extendido su decisión a los equipos Radio Popular, Efapel y Glassdrive por una cuestión de plazos más que otra cosa. Según informa el portal CyclingNews, la policía de Oporto entró esta semana en las dependencias de los tres equipos en busca de documentos incriminatorios y sustancias dopantes. Los equipos reaccionaron apartando corredores y técnicos del grupo, señalándoles, como siempre, como "manzanas podridas" en un cesto limpio: Francisco Campos ha sido expulsado del Efapel, Daniel Freitas, suspendido por el Radio Popular... y Glassdrive ha decidido no llevar a la Volta a Luis Mendonça, lo que, por otro lado, no ha impedido al equipo hacer doblete en la primera etapa -una contrarreloj- en una nueva exhibición de fuerza.

Teniendo en cuenta que la última de estas operaciones policiales tuvo lugar el martes, es muy probable que a lo largo de La Grandissima salgan a la luz noticias muy comprometedoras para corredores, equipos y organización. Como siempre, la decisión será tirar para adelante, como si no pasara nada. Se señala, se aparta... y si eres bueno, luego te repescan. Es el caso de Nuno Ribeiro, director deportivo del W52 pese a haber sido positivo por CERA (un derivado de la EPO) a lo largo de su carrera y haber sobrepasado el máximo en un control de hematocrito en el Giro de Italia hace casi veinte años.

Estos hechos, junto a la persecución de la policía francesa al equipo Bahrein en la previa del Tour y determinadas exhibiciones de algunos equipos que todo aficionado tendrá en su mente, hace que la combinación dopaje-ciclismo vuelva a comentarse en la opinión pública. Es una pena porque todos coincidimos en que estamos ante una "Edad de Oro" de este deporte, con una cantidad inaudita de corredores talentosos y jovencísimos, cuya edad, para empezar, nos hacía pensar que no podían tener nada que ver con la trampa y el doping.

Si estábamos en lo cierto o no, puede que o descubramos ahora o en unos años. La vigilancia siempre ha ido por detrás del delito. Muy por detrás. Si uno piensa en Pantani, Armstrong, Ullrich, Riis y tantos otros, tendrá que reconocer que ninguno dio nunca positivo en un control. Sabemos que se dopaban -y a lo grande- porque lo han confesado a posteriori o porque la policía lo ha demostrado en alguna "operación" al efecto. No sé cuántos años hace que nadie da positivo en una gran vuelta y no dejo de ver cómo los tiempos se acercan a los de los locos noventa. Veremos en qué queda esta "Operación Prueba Limpia" y si sus ramificaciones van más allá de Portugal. Ahí, tal vez, podremos hacernos una mejor idea -para bien o para mal- de cómo está ahora mismo el ciclismo mundial.

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