Las perturbadoras imágenes que ilustran el lado más deleznable de la ansiedad y confrontación que se vive en EEUU

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Las tensiones sociales están al alza en Estados Unidos. A la severa ansiedad por los efectos y riesgos de la pandemia de covid-19 se han añadido en semanas recientes desencuentros adicionales que, aunque no son nuevos, son signos de una profunda división y polarización por cuestiones raciales en la sociedad estadounidense.

En ese contexto, actitudes agresivas de parte de individuos y grupos en contra de otros, en ocasiones con componentes racistas y xenófobos, indignan a la sociedad pero son también un síntoma del desasosiego, la confrontación y la necesidad de propiciar el entendimiento que se registran en Estados Unidos.

La pandemia de coronavirus y la conflictiva presidencia de Donald Trump son parte del telón de fondo y de los factores que catalizan esas tensiones.

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Dos sucesos recientes en Estados Unidos, de talantes distintos pero comunes por su agresividad y carácter antisocial, ejemplifican esa situación.

Captura de videos de dos incidentes de agresión y odio en EEUU que revelan la crispación que sacude al país. (Captura de videos de YouTube)
Captura de videos de dos incidentes de agresión y odio en EEUU que revelan la crispación que sacude al país. (Captura de videos de YouTube)

Uno tuvo lugar en San José, California, el pasado 12 de junio dentro de un local de la cadena Yogurtland. De acuerdo a la televisora ABC News, Mireya Mora se encontraba con su pequeño hijo, de un año, y su abuela cuando tuvo un altercado con una mujer anglosajona, de unos 60 años, que estaba haciendo fila delante de ellas en el citado establecimiento.

Al parecer, ellas discutieron y la mujer se molestó porque la madre, cuyo pequeño hijo iba en una carriola, no estaba manteniendo la apropiada distancia social que se requiere en medio de la pandemia.

Pero, súbitamente, en un arrebato a la vez agresivo y grosero, la mujer se quitó la mascarilla y tosió directamente, dos o tres veces, sobre la cara del bebé. La madre denunció luego que la mujer habría agredido al pequeño de esa manera por prejuicio racista, pues contó que la agresora había comenzado a acosarla luego de que comenzó a hablar en español con su abuela.

La policía de San José divulgó un video del incidente, tomado por las cámaras de vigilancia del local.

Toser intencionalmente sobre otra persona, además de ser una falta de respeto y una acción realmente insalubre, puso al bebé en riesgo de contagio de coronavirus. En algunos estados, una persona que trate intencionalmente de contagiar de covid-19 a otra persona puede enfrentar cargos penales.

Se desconoce si la mujer, a la que se busca y aún no ha sido identificada es portadora del virus y está por esclarecerse si su condenable agresión contra el bebé tuvo un componente racista o fue solo un arrebato de furia y angustia por los miedos y tensiones de la pandemia.

En todo caso, que se agreda incluso a bebés es una señal ominosa del grado de crispación que algunas personas experimentan por miedos o ansiedades en torno al coronavirus. Todo se agrava si, en este caso, además existió un componente racista.

El de la mujer tosijosa que en California agredió al bebé es un caso reprobable de talante individual, pero el que protagonizó otra mujer en Branson, Missouri, refleja odio y racismo a escala inquietante tanto personal como colectiva.

El domingo pasado, según relató el HuffPost, se realizó una protesta –de las muchas que han tenido lugar recientemente contra el racismo y la brutalidad policiaca– del movimiento Black Lives Matter, en este caso frente a una tienda que vende imágenes y banderas alusivas a la Confederación, los estados del Sur que en defensa del sistema esclavista rompieron con la Unión Americana desatando la Guerra Civil, en la que fueron vencidos, en la década de 1860.

A ese lugar llegaron también otras personas, que vestían prendas en apoyo a la campaña presidencial de Donald Trump, portaban banderas confederadas y apoyaban a esa tienda.

La tensión entre ambos grupos al parecer creció y una mujer, que llevaba una gorra con el lema ‘Make America Great Again’ de Donald Trump y una bandera de la Confederación, se confrontó con un manifestante del movimiento Black Lives Matter.

Y, en una escena que fue captada en video y que se ha hecho enormemente viral en redes sociales, la mujer, que según el periódico Spriengfield News-Leader se identificó como Kathy Bennett (aunque eso ha sido puesto en duda), gritó: “yo enseñaré a mis nietos a odiarlos a todos ustedes”, refiriéndose a los manifestantes afroamericanos. Luego Bennett se envolvió en la bandera confederada y expresó, mostrando el puño, su fidelidad al grupo supremacista de odio Ku Klux Klan.

Ese desplante, si bien realizado por una mujer en específico, es signo de una tendencia que se ha exacerbado sobre todo durante la presidencia de Trump: el auge de grupos supremacistas, neonazis y otros que profesan odio racial. Esas organizaciones de ultraderecha han sido consideradas como la mayor fuerte de peligro de violencia dentro de Estados Unidos.

La retórica de Trump ha dado impulso a esos grupos (por ejemplo cuando dijo que había personas buenas entre los neonazis que se reunieron en 2017 en Charlottesville, Virginia) y en su reciente mitin en Tulsa criticó que se quiera eliminar “nuestra herencia” con la remoción de estatuas y símbolos de la Confederación. Pero esa herencia, que al parecer él hace suya, es la del esclavismo, el racismo, la opresión y la injusticia inherentes a ello, justo contra lo que se combatió en la Guerra Civil y a lo largo de la larga lucha por los derechos civiles estadounidenses.

La confrontación entre la seguidora del KKK y manifestantes de Black Lives Matter no pasó de lo verbal, y todo terminó ese día en Branson, Missouri, de modo pacífico. Pero la bravuconería racista de jurar odio y profesar una ideología racista y violenta es un signo perturbador.

Por ello, se trate de expresiones individuales o de grupo, urge en EEUU tender puentes de conciliación y tolerancia que permitan abatir la ansiedad, la injusticia y el racismo y garanticen la convivencia pacífica y las libertades comunes.

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