El drama de la minoría uigur como parte de China: abortos, esterilizaciones y DIUs para que su poblacion no aumente

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Durante décadas China proporcionó numerosos derechos a las distintas minorías que componen el país como el otorgamiento de más puntos en los exámenes de ingreso a la universidad, cuotas de contratación para los puestos en el Gobierno o una política de natalidad menos restrictiva que en el resto del país. Sin embargo, desde la llegada al poder de Xi Jinping estos beneficios se han ido reduciendo.

Tal y como revela la periodista Mónica García Prieto en su especial Las guerras ocultas de China en la revista 5W, el objetivo chino es asimilar a sus minorías y que no haya fuentes de disensión dentro de su territorio.

Niños uigur jugando en la ciudad de Hotan. (AP Photo/Ng Han Guan)
Niños uigur jugando en la ciudad de Hotan. (AP Photo/Ng Han Guan)
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Una de las minorías que más están sufriendo el acoso de las autoridades chinas es la uigur. Según Amnistía Internacional, en los últimos años esta población, de mayoría musulmana aunque no solo, está sufriendo detenciones masivas e indiscriminadas y se ha encarcelado a centenares de personas. Las autoridades imponen restricciones para practicar su religión, hablar su lengua y expresar su cultura.

Tal y como revela ahora la agencia AP, la persecución también llega a la natalidad, ya que las autoridades chinas están recurriendo a abortos, esterilizaciones y dispositivos intrauterinos (DIU) para reducir los nacimientos de esta minoría y frenar el crecimiento de su población.

Los datos son reveladores. Las tasas de natalidad en las regiones uigures se han desplomado en más del 60% entre 2015 y 2018. En Xinjiang, zona principal en la que se asienta la minoría, solo en 2019 ha bajado la tasa de natalidad un 24% frente al 4,2% en el resto de provincias del país.

En los últimos años las autoridades chinas han desarrollado una represión sin precedentes que ha provocado que cientos de miles de uigures hayan terminado en cárceles o centros de reeducación acusados de “signos de extremismo religioso”.

Además de acusarles de rezar o usar redes sociales extranjeras, también se les está persiguiendo por tener demasiados hijos. Funcionarios y policías buscan niños y mujeres embarazadas y se tiene un control exhaustivo de los nacimientos. Los exámenes ginecológicos son cada vez más frecuentes. Por ejemplo, de las 484 personas detenidas en un campo en el condado de Karakax, 149 estaban allí por tener demasiados hijos.

Centro de reeducación para uigures en Kunshan. (AP Photo/Ng Han Guan, File)
Centro de reeducación para uigures en Kunshan. (AP Photo/Ng Han Guan, File)

Así se aplica la represión

Aunque durante años en China primó la política del hijo único, en el año 2015 se permitió a la mayoría han que pudiera tener dos o tres hijos, algo que ya se le consentía a las minorías, incluida la uigur. Si bien esta medida equiparaba los derechos de toda la población, lo cierto es que los uigur que se pasan son castigados con multas astronómicas (tres veces el ingreso anual del condado), medidas anticonceptivas, persecución y encierro. En el caso de los han la única penalización es la multa económica.

En los campos de detención, las mujeres se ven sometidas a dispositivos intrauterinos, vacunas para la prevención del embarazo y deben asistir a conferencias sobre natalidad. Varias detenidas le confesaron a AP que fueron obligadas a tomar píldoras anticonceptivas que las terminaron dejando estériles. Otras mujeres han revelado que sufrieron abortos forzados. La política de represión china se ve reflejada en las cifras de la región.

En el año 2014 apenas se insertaron poco más de 200.000 DIU en Xinjiang. En 2018 estos dispositivos habían aumentado en un 60% hasta 330.000, mientras que en el resto del país los DIU se reducían a medida que muchas mujeres se los iban retirando.

Varios policías patrullan en la región de Xinjiang. (AP Photo/Ng Han Guan)
Varios policías patrullan en la región de Xinjiang. (AP Photo/Ng Han Guan)

Las estadísticas también muestran un auge de la esterilización en la provincia. Mientras que en el resto de China se ha desplomado, en el caso de Xinjiang ha aumentado siete veces entre los años 2016 y 2018 y superan los 60.000 procedimientos.

La situación es tan grave que algunos expertos ya lo llaman un genocidio demográfico cuyo objetivo es evitar que la población musulmana crezca mediante la coacción y la represión. La situación para los uigures es cada día más comprometida.

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