Cómo el dinero de las empresas pervierte la política en EEUU

La nación desperdició la recuperación económica más importante, según un nuevo informe de la Escuela de Negocios de Harvard (HBS, por sus siglas en inglés) sobre la competitividad de Estados Unidos. 

“Tuvimos esa maravillosa recuperación. Podría habernos dado la oportunidad de tomar algunos recursos importantes y dedicarlos a algunos de nuestros desafíos más conocidos, como las infraestructuras o la salud… nada de eso ocurrió. En lugar de ello, echamos a perder una importante recuperación económica y no la aprovechamos para hacer mejor las cosas”, dijo el profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, Michael Porter, coautor del estudio.

El papel del empresariado en política ha contribuido de una forma importante a la impotencia de Washington, según el informe de HBS. La mayoría de líderes empresariales encuestados dijeron que el involucramiento general de las empresas empeoró el sistema político al promover políticas que beneficiaron intereses concretos. 

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El informe presenta las distintas formas cómo las empresas se involucran en política hoy en día. Los 6.000 millones de dólares gastados cada año en grupos de presión es solo una faceta; otras incluyen el gasto en elecciones, iniciativas electorales, intentos de influir en los votos y donaciones de los empleados, y poner en nómina de las empresas a excargos públicos.

(El informe encuestó a miles de líderes empresariales, incluidos 5.713 exalumnos de la Escuela de Negocios de Harvard y 1.006 del público en general).

‘Pervertirlo todo’

La abrumadora mayoría de empresarios encuestados en el informe dijeron que tienen grupos de presión principalmente en favor de intereses avanzados de la empresa, a veces a expensas del interés público. Más de la mitad (un 56 %) del público general coincidió en esto. Solo el 26% del público general considera los lobbies corporativos como un medio para lograr avances políticos, de acuerdo a HBS.

El Capitolio de Estados Unidos iluminado en Washington D. C., con el fondo en gris. Foto: AP.
El Capitolio de Estados Unidos iluminado en Washington D. C., con el fondo en gris. Foto: AP.

“Los lobbies se han ampliado y crecido con el paso del tiempo y se acaba pervirtiendo todo lo que tiene que ver con la legislación”, dijo Porter. “Si quieres que se apruebe un acuerdo de fusión y adquisición, tienes que ejercer presión. Te acercas a las personas de la legislatura involucradas [la Comisión Federal de comercio] o te conectas con varios grupos y puedes lograr que se modifiquen las regulaciones. Puedes conseguir que se aprueben los acuerdos”.

Las empresas que tienen grupos de presión se aseguran de jugar en ambos bandos. “Es un gran festival de lobbies y los partidos están jugando a cambio de lo que pueden. Tienen mucha influencia, mucho dinero fluyendo hacia ellos”, dijo Porter. 

El informe destaca como ejemplo la crisis de los opiáceos. “¿Sabes por qué ocurrió la crisis de los opiáceos en Estados Unidos? Debido al sistema político y a los lobbies del sector que fabrica opiáceos; gastaron tanto dinero que lograron derrotar varias iniciativas que fueron votadas y pudieron revocar muchas de las propuestas reguladoras para controlar las recetas de opiáceos”, dijo Porter.

‘Distorsionó el proceso democrático’

De acuerdo a OpenSecrets, las empresas gastaron un estimado de 2 800 millones de dólares en las elecciones federales de 2018; el 71 % de los empresarios encuestados en el informe creen que el gasto general del empresariado en las elecciones distorsionó el proceso democrático, mientras que un 60 % del público en general coincidió en esto, según la HBS. 

Resulta revelador que cuando se les preguntó sobre el comportamiento en sus propias empresas, los exalumnos de la HBS pintaron una imagen optimista. “Los exalumnos sintieron que lo que hacían sus empresas estaba bien, pero sentían que lo que hacían las empresas como conjunto era malo para Estados Unidos”, dijo el profesor de la HBS, Jan Rivkin, coautor del informe. 

De los exalumnos de la HBS a los que se les preguntó sobre los negocios en general (no sobre su empresa), el 60 % dijo que las empresas no deberían tener comités de acción política (organizaciones que recaudan dinero en privado para influir en las elecciones). La mayoría de los exalumnos contestaron que el mundo de los negocios no debería usar estos comités como un medio para pedir contribuciones de los empleados a los candidatos que apoya la empresa.

Pero esta práctica es bastante común. Según Porter, la encuesta sugiere que muchas empresas “en realidad se acercan a sus empleados e intentan persuadirlos para que voten por el candidato que quiere la empresa y le den dinero”. 

El 29 de junio de 2018, el presidente de Estados Unidos Donald Trump pronuncia un discurso en la Sala Este de la Casa Blanca, Washington, EE. UU., para conmemorar los seis meses desde la aprobación de la Ley de Recortes de Impuestos y Empleo. REUTERS/Jonathan Ernst.
El 29 de junio de 2018, el presidente de Estados Unidos Donald Trump pronuncia un discurso en la Sala Este de la Casa Blanca, Washington, EE. UU., para conmemorar los seis meses desde la aprobación de la Ley de Recortes de Impuestos y Empleo. REUTERS/Jonathan Ernst.

“Se está arrastrando a los empleados a este juego”, dijo, al tiempo que agregaba: “No vemos eso como principios democráticos. Creemos que no es democracia cuando la empresa te dice a quién debes votar y a quién debes dar dinero”.

El relato según el cual la economía estadounidense funciona ‘no es exactamente cierto’

Las empresas han sido las principales beneficiarias del recorte fiscal del presidente Trump aprobado en 2017, pero hay pocas evidencias de que esos ahorros beneficiaran a una franja más amplia de trabajadores. Aunque el desempleo se encuentra en mínimos históricos y las acciones máximos históricos, aún persiste la desigualdad económica. De hecho, el 65 % de los exalumnos de HBS de entre 18 y 44 años dijo que Estados Unidos debería usar el sistema tributario para hacer llegar la redistribución a las personas con bajos ingresos.

“Hay muchos aspectos en las que el relato no es exactamente cierto”, dijo Porter. “Por ejemplo, tenemos a mucha gente con empleo, pero hay muchos datos que muestran que las personas con empleo a menudo no perciben un salario digno o acorde a su cualificación. Muchos graduados universitarios tienen trabajos en los que no los compensan por lo que saben”. 

Porter dijo que la tasa real de desempleo es cercana al 10 %. 

“Acerca del estado de la economía, creo que en este momento hay una cierta tendencia a contar una buena historia”, dijo. “Pero si rascas un poco y te fijas en las cosas realmente le importan a nuestra sociedad, no lo estamos haciendo tan bien como a veces se afirma”.

Sibile Marcellus

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