Estaban locos por el gofre belga y acabarán empachados de feijoada

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Eden Hazard y Vinícius Júnior, esta temporada.
Eden Hazard y Vinícius Júnior, esta temporada.

Hay pocos jugadores que sean más felices que Vinícius Júnior en un campo de fútbol. El brasileño siempre viaja con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en su cara. Aunque acabe desaparramado por el suelo tras intentar marcar una diana y resbalarse inoportunamente en el último momento. ¿Recuerdan cuándo muchos aficionados se reían de su definición? Pues bien, ya cada vez son menos los que se burlan de un jugador cuyo mérito es haberse convertido en el mayor foco de desequilibrio de un Real Madrid con Eden Hazard en sus filas.

Lo hizo cuando se marchó Cristiano Ronaldo, lo repitió cuando Eden Hazard cayó lesionado y lo está volviendo a hacer aún con el belga sobre el campo. Sus vitales cabalgadas para desplegar al conjunto de Zinedine Zidane al contragolpe son tan importantes para un equipo falto de desequilibrio como su tormenta de regates sobre el lateral rival. De hecho, se ha erigido como un jugador tan necesario para los intereses blancos que el francés se ha visto obligado a encontrar la manera de hacerle hueco en la alineación.

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Descarado en espacios reducidos, temible cuando hay muchos metros hasta la portería rival. El joven brasileño se ha hecho con la banda izquierda del Real Madrid en la vuelta de la Liga y aún más importante: se ha apoderado del rol de mayor regateador del equipo que le pertocaba a Eden Hazard al principio de temporada. El belga, experto en aglutinar rivales por dentro y soltar por fuera, también se ha visto beneficiado de su aparición en el XI madridista, ya que concentra menos miradas que antes.

La descarga de responsabilidad en el ‘25’ blanco pese a sus 19 años está totalmente justificada por el volumen de ocasiones que genera. Puede que quede un pelín lejos y no interese recordarlo, pero cuando el Real Madrid perdió a Cristiano Ronaldo e iba corto de piernas y desborde, Vinícius Júnior saltó al primer equipo para tirar del carro en una de las temporadas más difíciles para el equipo de Concha Espina. El resultado fue extraordinario.

Vinícius Júnior nunca se rinde. La energía y el ritmo que aporta al equipo blanco es un ejemplo de agresividad para desestabilizar el sistema defensivo rival. Como pudimos ver ante Real Sociedad y Real Mallorca, se le intuye una mejora sustancial cuando encara al portero gracias a su trabajo en la finalización de las jugadas, aunque el margen de crecimiento que tiene es alto, el brasileño está madurando donde antes se le apagaban las luces.

Es cierto que muchas veces se mueve por instinto y debe serenarse cuando pisa el área, pero en ocasiones accede tan rápido a la zona de finalización que no elige bien cuándo frenar y cuándo acelerar. Es aquí precisamente, en la toma de decisiones, donde Vinícius está perfeccionando su técnica. Hasta que complete el proceso, de momento el Real Madrid podrá contar con uno de los jugadores más estimulantes y desequilibrantes de Europa. No parece mal negocio para un joven que representa la nueva política de fichajes de Florentino.

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