EEUU: El romance prohibido que desafió los códigos de la época y sentó los precedentes para abolir la ley contra el mestizaje

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Dicen que el amor no sabe de motivos. Pero hasta el siglo pasado existía tal desaprobación social, castigos físicos e impedimentos legales que había que pensarlo dos veces para aventurarse a tener una relación amorosa prohibida.

Muchos decidían poner fin a sus romances y conformarse con las normas sociales. Otros, como Salvador Roldán y Marjorie Rogers, fueron una de las parejas que sentaron los precedentes legales para abolir la prohibición de las parejas interraciales en Estados Unidos.

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Las parejas interraciales estuvieron prohibidas en Estados Unidos hasta 1967. Pero el filipino Salvador Roldán y la estadounidense Marjorie Rogers lucharon por registrar legalmente su matrimonio. (Imagen referencial de Getty Images)
Las parejas interraciales estuvieron prohibidas en Estados Unidos hasta 1967. Pero el filipino Salvador Roldán y la estadounidense Marjorie Rogers lucharon por registrar legalmente su matrimonio. (Imagen referencial de Getty Images)

Él era un filipino y ella una estadounidense que se enamoraron y decidieron casarse en 1932. El problema se presentó cuando un funcionario del condado de Los Ángeles, California, se negó a otorgar el certificado de matrimonio porque según las leyes contra el mestizaje vigentes los ciudadanos filipinos tenían prohibido casarse con personas blancas porque pertenecían a la raza "mongola".


En ese momento, California era tan sólo uno de los 34 estados que prohibía los matrimonios interraciales. Aunque la mayoría de esas normativas impedían la unión de blancos y negros, 14 de ellas regulaban específicamente el matrimonio con asiáticos y con nativos estadounidenses.

La razón más evidente era mantener la segregación racial. Otro motivo se basaba en el temor de que la mano de obra extranjera con permisos de trabajos temporales se mezclara con los estadounidenses y decidiera quedarse para siempre. De esa manera, las leyes contra el mestizaje mantenían aislada a la fuerza laboral obrera, sin posibilidades de integrarse y solicitar su ciudadanía.

Esa es la explicación ofrecida por Rachel Moran, profesora y decana emérita de la Escuela de Leyes de la UCLA a Nathan Connolly, profesor de historia en la Universidad John Hopkins en el podcast Backstory

En su libro Interracial Intimacy: the Regulation of Race and Romance, Moran señaló en la década de 1939 existía una enorme migración de hombres filipinos que eran considerados estadounidenses porque en ese momento Filipinas pertenecía a territorio estadounidense. Las escuelas filipinas enseñaban inglés, los valores democráticos considerados como el pilar de los estadounidenses.

Ese empoderamiento hacía que los filipinos lucharan con más vehemencia que otros migrantes cuando sentían que sus derechos eran pisoteados en Estados Unidos. Contrataban abogados para litigar los rechazos de sus licencias matrimoniales y se defendían con el discurso de que eran estadounidenses y tenían los mismos derechos a otros ciudadanos.

Roldan y Rogers recibieron ese respaldo de la comunidad filipina y llevaron su caso a juicio. Pero la defensa no desafío la constitucionalidad de las leyes contra el mestizaje que indicaban que los mongoles no podían casarse con blancos.

Los abogados alegaron que no todos los asiáticos pertenecían al mismo grupo étnico y que desde el punto de vista científicos, los filipinos no eran mongoles sino malayos.

Roldan y Rogers ganaron su caso y obtuvieron su permiso de matrimonio luego de que la Corte Suprema de California aceptó que los filipinos estaban clasificados como malayos.

Pero la legislatura local respondió al incluir a los malayos dentro de la leyes contra el mestizaje y aunque lograron casarse, su matrimonio terminó siendo ilegal.

Con o sin permiso, Roldan y Rogers continuaron su relación, tuvieron 3 hijos y vivieron juntos hasta la muerte de Roldan en 1975.

La prohibición californiana no detuvo a los filipinos. Una salida para algunos fue casarse con jóvenes mexicanas porque a los ojos del registrador no eran "estrictamente blancas". Otros llevaban a sus novias blancas fuera de las fronteras del estado, como a Utah, donde no existían restricciones interraciales. Cuando volvían, el estado de California aceptaba los matrimonios como legítimos.

Pasaron más de 30 años para que Estados Unidos aboliera todas las leyes que prohibían las uniones interraciales en 1967.

El fallo de la Corte Suprema de Justicia a favor de Richard Perry Loving y Mildred Jeter, quienes habían sido fueron condenados a vivir 25 años fuera de su estado por "cohabitar como hombre y mujer, en contra de la paz y la dignidad de la comunidad de Virginia", otorgó a igualdad de derechos a las parejas mestizas.

Algunas regiones como Hawaii no aplicaron las leyes segregacionistas. Por ello registró en1961 el matrimonio entre un keniano y un estadounidense, él negro y ella blanca, del que nació uno de los mestizos más prominentes de la historia estadounidense: el ex presidente Barack Obama.

 

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