Egipto confina el Mundial de balonmano en una burbuja

Agencia EFE
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El Cairo, 12 ene (EFE).- Las medidas para frenar la propagación del coronavirus son prácticamente inexistentes en Egipto a pesar del incremento de contagios en un país que, sin embargo, ha decidido confinar en una burbuja el Mundial de balonmano: sin público ni medios.

La 27 edición del torneo ha sido presentada como "histórica", porque por primera vez tendrá 32 participantes que se repartirán en ocho grupos en la primera fase clasificatoria, pero la competición es casi invisible a los ojos de la mayoría de los cien millones de habitantes del país.

La capital egipcia, que se viste de gala cuando se acerca un gran evento deportivo (como la Copa Africana de Fútbol de 2019), no respira estos días el ambiente festivo de una Copa del Mundo, sin carteles publicitarios, tan solo algún que otro tímido anuncio en los andenes de contadas estaciones de metro.

UN MUNDIAL SIN PÚBLICO NI MEDIOS

En un primer momento, la organización decidió limitar el aforo en los cuatro estadios en el que se celebrará el torneo al 30 % y poco después fue reducido al 20 %, hasta que a dos días del pitido inicial anunció que nadie podrá sentarse en la grada.

Esta decisión fue tomada en una reunión en la que participaron el primer ministro egipcio, Mustafa Madbuli, el titular de Juventud egipcio, Ashraf Sobhy, y el presidente del comité organizador, Hasan Mostafa, y en la que concluyeron que "los juegos se llevarán a cabo a puerta cerrada como medida de precaución para combatir la COVID-19".

En un mundo ya acostumbrado a ver grandes campeonatos sin público, esta medida no sorprendió, especialmente porque el país ha registrado un incremento considerable de los contagios desde principios de año y esta semana se han estabilizado en torno a los 1.000 diarios, según datos del Ministerio de Salud egipcio.

En la calle las autoridades se han limitado a imponer multas de 50 libras egipcias (unos 3,19 dólares) a aquellos que no lleven una mascarilla en el transporte público o en espacios públicos cerrados, pero ni grupos burbuja o límite de reunión de personas.

Para la prensa que quiere cubrir la cita, sin embargo, sí se han impuesto restricciones y aquellos que deseen asistir presencialmente a los partidos y ruedas de prensa deben estar acreditados y metidos en una "burbuja".

Esta burbuja incluye el confinamiento durante todo el torneo en hoteles escogidos por la organización y una prueba PCR cada 72 horas, entre otras cosas, por un precio de entre 200 y 230 euros al día que cada medio de comunicación tiene que costear. Los demás periodistas pueden seguir los partidos 'online'.

UNA COPA DEL MUNDO MUY DISPUTADA

La vigente campeona Dinamarca, también ganadora de los últimos Juegos Olímpicos, intentará revalidar el título después de alzarlo por primera vez en 2019 en casa, mientras que Francia, el combinado nacional más galardonado, con 6 trofeos, le pondrá las cosas difíciles y España intentará tocar la gloria como lo hizo en 2005 y 2013.

El duelo entre la anfitriona Egipto y Chile abrirá el torneo, siendo esta la sexta participación consecutiva del equipo chileno en un Mundial desde su debut en 2011.

El cuadro egipcio del español Roberto García Parrondo luchará para dejar un buen sabor de boca después de que en 2019 cayera en el partido por el séptimo lugar ante España.

En esta edición, la nacionalidad española, junto a la islandesa, es la más común entre los técnicos de los combinados nacionales, puesto que las selecciones de Catar y Argentina también están dirigidas por los españoles Valero Ribera López y Manolo Cadenas.

Todos los partidos de este mundial se disputarán en cuatro estadios, de los que el mayor es el Cairo Stadium Sports Hall, con capacidad para 17.000 espectadores y que acogerá los partidos de los grupos de Argentina y Chile.

El New Capital City Hall, construido especialmente para acoger este Mundial en la nueva capital administrativa de Egipto, a unos 35 kilómetros al este de El Cairo, tiene capacidad para 7.500 espectadores y será inaugurado por la selección española, que comparte grupo con Brasil.

Finalmente, el estadio Dr Hassan Moustafa Indoor Complex, en la zona periférica de 6 de Octubre, será la sede de los partidos del grupo de Uruguay, mientras que el Borg el Arab Hall, al oeste de la ciudad mediterránea de Alejandría y con capacidad para 5.000 espectadores, acogerá los partidos de las selecciones de la República de Corea y Rusia.

Carles Grau Sivera

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