El año perdido de Isco

Quality Sport Images/Getty Images
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Es difícil explicar qué le ha pasado a la carrera de Isco Alarcón en el último año. O, mejor dicho, cuando todo empezó a torcerse para el malagueño.

Isco ha contado para todos sus entrenadores, sabedores de su impresionante técnica, pero nadie le ha dado galones, excepto uno. Julen Lopetegui, de camino al Mundial de Rusia, sí lo hizo y todos pensamos que el momento del malagueño había llegado. El Mundial de 2018 parecía la rampa de despegue de un jugador que siempre ha tenido que luchar a contracorriente, pero la debacle de España a dos días del arranque de la cita en Rusia desordenó todo. Isco contó para Fernando Hierro, pero estuvo lejos de ser el jugador influyente que venía siendo bajo la batuta de Lopetegui.

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En el Real Madrid el ex canterano del Valencia había sabido ganarse su puesto en el equipo de Zinedine Zidane. Había sido titular en las últimas dos finales de la Champions League, arrebatándole su lugar en el once inicial a Gareth Bale, que parecía abocado a una salida del club. La accidentada llegada de Lopetegui, su gran valedor en la Selección --llegó a convocarle y hacerle jugar de titular cuando Zidane contaba poco y nada con él en el Real Madrid--, al club merengue posicionaba al malagueño como el primer espada del equipo. En la prensa se rumoreaba: serán Isco y diez más.

David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images
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Y así fue. Lopetegui le dio galones también en el Real Madrid a Isco, tanto en el extremo como en el puesto de interior, y el futbolista respondió. En el primer tramo de Julen como entrenador merengue, el Real Madrid brilló e Isco fue la gran estrella.

Luego llegó septiembre y todo cambió.

El 25 de ese mes se informó que Isco tenía apendicitis y debía ser operado. El 28 de octubre, el futbolista reaparecía en el fatídico 5-1 del FC Barcelona en el Camp Nou, partido en el que no jugó Lionel Messi. Isco estaba renqueante, pero apuró los plazos para ser de la partida. El pescuezo de Lopetegui estaba en juego y el malagueño quiso apretar para echar un capote a su entrenador que, finalmente, no sirvió de nada.

El técnico fue despedido tras el partido y Santiago Solari, ascendido desde el Castilla, dejó de contar con Isco de raíz. Se habló una clara falta de forma del malagueño, que derivó en que el nuevo entrenador le diera un tiempo de asueto para que se recuperara bien de la operación y recuperara su mejor versión. Isco tuvo entonces una falta de respeto hacia Solari y su staff, por lo que el nuevo dueño del banquillo blanco apartó el internacional español del grupo sin mediar mayor explicación.

La siguiente ocasión que Isco fue titular con la camiseta blanca del Real Madrid, fue a mediados de diciembre, mes y medio después, en la vuelta de una eliminatoria de la Copa del Rey sentenciada en la ida ante el Melilla.

El futbolista entró en una espiral negativa de la que, hasta hoy, no ha vuelto a salir. Solari no volvió a contar con Isco más que como relevo en algún encuentro, mientras que Zinedine Zidane, tras el despido del argentino, apostó por él en un principio —anotó en los dos primeros partidos de Zizou al frente del equipo— pero su estela acabó por difuminarse y terminó la liga siendo carne de banquillo.

David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images
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Ni el verano ni el arranque de temporada han sido buenos para. Se le nota triste, perdido, como si su magia se hubiera extraviado. Una lesión le ha tenido fuera de combate más de un mes en este arranque de campaña, y en su vuelta a los terrenos ante el Granada se le vio muy falto de ritmo.

Tras dos semanas de entrenamientos continuos sin partidos por el medio por el parón de selecciones, Isco está listo para volver a entrar en los planes de Zidane, pero falta por ver qué jugador nos encontraremos. Ha sido un año extraño, malo, pobre en lo futbolístico; un año básicamente perdido. ¿Cómo volverá Isco a la alta competición? Esa es la pregunta del millón de euros en estos momentos.

El mediapunta no está en los planes a corto plazo del nuevo seleccionador español, Robert Moreno, pues La Roja cuenta con nuevos miembros que han adelantado a Isco por la derecha. Si en el Real Madrid, además, no logra imponerse y brillar de verdad, será muy difícil que el malagueño sea parte del grupo que compita el verano que viene en la Euro.

Queda mucho para eso todavía, pero Isco debe dar un paso al frente y demostrarle a Zidane que a sus 27 años le queda cuerda para rato. El francés es un hombre casado con sus ideas, y a Isco lo tiene en un altar como al resto de jugadores que le trajeron tres Champions seguidas. Ahora está en el futbolista el darle la vuelta a la tortilla y demostrar que se puede poner a punto y volver a ser ese jugador magnífico que maravilló a medio mundo en sus primeros cinco años de blanco.

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