El arroz crecerá peor y tendrá más arsénico en el futuro cercano

El arroz crecerá peor y tendrá más arsénico en el futuro cercano
El arroz crecerá peor y tendrá más arsénico en el futuro cercano

Si hay un cultivo del que deberíamos estar pendientes, este sería el arroz. Esencialmente porque, a día de hoy, más de la mitad de la población mundial consume este cereal y supone una quinta parte de las calorías que comemos a nivel global. Por eso cualquier noticia sobre posibles problemas con este cultivo debería preocuparnos.

Y un artículo reciente nos ofrece un escenario complicado para el cultivo del arroz. Para 2100 la producción de arroz a nivel mundial caerá en un 40% debido al aumento de temperaturas, y además la concentración de arsénico del grano será mucho mayor. Pero los efectos comenzaremos a verlos mucho antes. De hecho, en un plazo de tiempo relativamente corto, en torno a 10 años, ya podríamos empezar a notar los problemas de los que estamos hablando.

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Vamos a explicar los problemas que plantean los investigadores. El primero tiene que ver con el cultivo y la producción de las plantas de arroz. ¿Por qué se van a ver reducidas? La razón principal tiene que ver con la manera en que se cultiva el arroz.

Que se hace por inundación, cubriendo el terreno con agua. Y en el marco de un aumento de temperaturas, con menor acceso a un agua de calidad, se complica la cuestión. Se podrían – de hecho, ya se hace – emplear aguas recuperadas, pero esto trae otro problema del que hablaremos un poco más adelante.

Pero antes, resaltar otro dato: las plantas son organismos vivos, adaptados a determinadas condiciones. Si aumentan las temperaturas, las plantas no pueden crecer de la misma manera ni al mismo ritmo. Conviene no olvidarlo.

Y ahora, en cuanto al arsénico. El arsénico actúa en nuestro organismo como un veneno, eso lo sabemos. Y hoy en día, el arroz – al igual que otros cultivos – tiene una determinada concentración de arsénico. Pero muy por debajo de la que supondría un problema.

¿De dónde saca el arroz este arsénico? Del suelo. Al inundar los terrenos de cultivo, el arsénico pasa a ser absorbido por las plantas, no porque ellas quieran si no porque no lo pueden evitar. Pero mientras la concentración no sea muy elevada, no hay problema.

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Pero el escenario que muestran los modelos de los investigadores pinta otra situación. El problema está en el aumento de las temperaturas: al inundar los terrenos en estas temperaturas mayores, el arsénico se vuelve más soluble y por lo tanto las plantas capturan más concentración de este elemento.

Aún peor si se emplean aguas recuperadas. Porque estas aguas tienen, ya de partida, una mayor concentración de arsénico. Así que estamos obligando a las plantas de arroz a absorber aún más arsénico.

Entonces, ¿deberíamos asustarnos? ¿Va a ser imposible comer arroz, con el problema a nivel global que eso supondría? No, existen soluciones. Para empezar, conocer el problema permite que se busquen soluciones.

Monitorizar los terrenos de cultivo para evitar aquellos con mayores concentraciones de arsénico hasta que puedan ser gestionados puede resultar complicado, pero es viable. Y aunque los efectos se empezarán a ver en el corto plazo, los más dramáticos se prevén para el medio plazo, con lo que hay tiempo para pensar y diseñar estrategias y alternativas.

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