El 'camión-botijo' evidencia que el conflicto en Cataluña es peor que en otras ocasiones

Imagen del camión especial de la Policía Nacional.
Imagen del camión especial de la Policía Nacional.

Dos noches de disturbios... y las que quedan. Y cada día más violentos. Incendios junto a gasolineras y guarderías. Quema de coches y motosLanzamiento de ácido a los agentes -hay 200 heridos-. Pirotecnia contra el helicóptero policial. En situaciones así es difícil calibrar si el conflicto en la calle está siendo más grave ahora que durante la huelga del 29-S de 2010. Y la Policía no acostumbra a realizar valoraciones de este tipo. Por eso es importante fijarse en los detalles. Y en esta ocasión se trata de uno de de casi 9 toneladas de peso. El ‘camión-botijo’.

Bajo este nombre cañí se esconde el polémico vehículo adquirido por el Ministerio del Interior en 2014 tras aprobarse la Ley Mordaza. Se trata de un peso pesado diseñado para labores antidisturbios que lleva tras de sí importantes polémicas por su falta de operatividad y por su elevado coste. 348.480 euros con los que adaptar un chasis Iveco Trakker y un motor turbodiésel de 13 litros y 410 CV para desplazar tanto el sistema de pulverización de agua a presión como los refuerzos blindados de sus ruedas y carrocería. La guinda es una pala de grandes dimensiones que desplaza las barricadas como si se estuvieran hechas de cartón pluma.

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La firma de la compra fue del entonces ministro Jorge Fernández Díaz (PP), quien justificó la compra por la conveniencia de dotar a las Unidades de Intervención Policial de "medios materiales que, debido a la actual dinámica social y en caso de tener que restablecer el orden público, se pueda realizar de la forma menos lesiva posible".

Pues resulta que el ‘camión-botijo’ ya está en Cataluña para desplegar un poderío y arsenal represivo que aún es una incógnita, porque nunca ha sido aplicado en España. Pero aquí van más datos. Proyecta agua con un cañón de 16 bares de presión que permite proyectar los 7.000 litros de su depósito a una distancia de 150 metros de altura. De momento está de paseo, para disuadir a los manifestantes. Pero no se descarta entrada en el operativo si la situación se recrudece esta noche en las calles del centro de Barcelona o si se vuelve a intentar ocupar el aeropuerto del Prat.

El vehículo tiene también un segundo depósito de entre 30 y 60 litros para añadir "colorantes" con los que teñir el agua y así manchar la ropa de aquellos manifestantes más violentos para 'marcarlos'. Un tinte que permitiría a posteriori a los agentes proceder a la identificación de los radicales.

¿Qué pueden hacer los manifestantes para burlar al camión-botijo? Trasladar el conflicto a calles estrechas o zonas laberínticas de la ciudad de Barcelona. Pero en ese caso la victoria sería de los agentes, ya que significaría que ninguna de las grandes arterias de circulación estaría afectada. En cualquier caso, de confirmarse su uso se habrá certificado que la escalada de violencia en las calles catalanas es mayor que nunca en la historia reciente.

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