El coronavirus acabará con la presidencia de Trump

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El miedo del presidente Trump a Joe Biden parece tener fundamento, especialmente desde que ahora, según algunas estimaciones, Biden es el favorito para llegar a la Casa Blanca en 2021.

“Con un Trump que enfrenta una reelección improbable, es muy probable que Joe Biden gane las elecciones generales en noviembre”, esa es la predicción de Sandhill Strategies, la firma de investigaciones con sede en Washington D. C., hecha en su análisis del 16 de marzo. El brote del coronavirus ha desencadenado una tendencia a la baja en las acciones y una más que probable recesión, lo cual es una sentencia de muerte para las esperanzas de reelección presidencial. “Ningún presidente de Estados Unidos ha ganado la reelección en la historia reciente tras un período de recesión económica”, señala Sandhill.

Biden aún no se ha hecho oficialmente con la nominación presidencial del Partido Demócrata, pero parece inevitable, salvo un giro imprevisto en la contienda. Supera fácilmente a Bernie Sanders en el recuento de delegados y el mismo Sanders parece reconocer tácitamente su inevitable abandono de la carrera.

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Las recesiones son algo curioso, porque los economistas solo las declaran meses después de haber comenzado. La definición formal de una recesión es dos trimestres consecutivos de reducción del PIB, algo que aún no ha pasado. El PIB real, ajustado por la inflación, creció un 2,3 % el pasado trimestre de 2019 y está rindiendo a alrededor del 1,6 % en el actual trimestre. El 15 de marzo, ante la pregunta acerca de si la economía está en recesión, el secretario del Tesoro Steven Mnuchin dijo: “No lo creo”.

Pero el coronavirus está causando un shock económico abrupto que algunos economistas piensan que es más desconcertante que el colapso financiero de 2008, el cual causó la peor recesión desde la Gran Depresión. Los cierres y cancelaciones generalizadas parecen conducir a pérdidas económicas y despidos que ya se están viendo reflejados en un mercado bursátil que ha caído un 28 % en menos de un mes. Una encuesta productiva alcanzó su nivel más bajo desde 2009 el 16 de marzo, una señal de la carnicería que está por venir. “Esto parece mucho peor que 2008”, le dijo recientemente a Vox el economista de Harvard, Jason Furman, quien trabajó en la Casa Blanca con Obama.

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El presidente Donald Trump habla durante una conferencia de prensa sobre el coronavirus en el la sala James Brady de la Casa Blanca el sábado, 14 de marzo de 2020, en Washington (<em>AP Photo</em> / Alex Brandon).
El presidente Donald Trump habla durante una conferencia de prensa sobre el coronavirus en el la sala James Brady de la Casa Blanca el sábado, 14 de marzo de 2020, en Washington (AP Photo / Alex Brandon).

Dado que la crisis del coronavirus es un shock causado por un solo tema ‒por algo que desconocemos‒, es posible que los mercados y la economía se recuperen bruscamente una vez terminada la crisis, pero nadie sabe cuándo terminará. Además, el daño económico se agravará a medida que las empresas pierdan ingresos y tengan dificultades para pagar alquileres y otras cuentas. Algunas incumplirán la devolución de sus préstamos y se hundirán. La recuperación llegará demasiado tarde para algunos.

El Congreso está listo para aprobar una ley de estímulo económico esta semana y pronto posiblemente una más amplia. Si se estructura de forma correcta, esto ayudará. Aun así, a pesar de su durabilidad, la economía estadounidense depende mucho del gasto de los consumidores, que representa aproximadamente el 70 % de toda la actividad. Y este gasto cae a medida que la gente se queda en casa y cierran las tiendas.

Recesiones y elecciones

El presidente Trump ha recibido bajas valoraciones por su forma de manejar el virus, al minimizar la gravedad de la epidemia y decir: “lo tenemos totalmente controlado”, pero puede que el desempeño de Trump no importe, dado que las recesiones por sí solas hacen perder reelecciones: punto. George H.W. Bush tuvo un índice de aprobación del 85 % en 1991, tras la rotunda victoria de Estados Unidos en la Guerra del Golfo Pérsico. Sin embargo, perdió la reelección en 1992 debido a una recesión relativamente corta y leve que terminó antes de las elecciones pero que produjo una “recuperación sin creación de empleo” y muchos meses de ansiedad económica.

A siete meses de las elecciones, aún podría haber una sorpresa que inclinara la reelección a favor de Trump. El sitio de apuestas Smarkets muestra un aumento de las posibilidades de Biden de convertirse en presidente durante las últimas dos semanas mientras que Trump se desploma. Aunque en realidad el sitio pone a los dos candidatos en un empate virtual, cada uno con un 45 % de posibilidades de ganar.

Sandhill Strategies espera otros reajustes en las elecciones de noviembre. Si Biden lo hace bien, podrían aumentar las posibilidades de los demócratas de tomar el control del Senado. Hasta Mitch McConnell, el astuto líder de la mayoría en el Senado, podría perder la reelección, pero Sandhill cree que los demócratas podrían perder el control de la Cámara de Representantes en un momento en el que los votantes van en masa detrás de los titulares. Eso iría contra la pauta habitual de candidatos encontrados en boletas electorales subiéndose al carro del ganador presidencial, sencillamente porque muchos ciudadanos votan por todos los candidatos del partido que eligen. Sin embargo, eso podría ser lo menos impactante en un año de sorpresas de gran trascendencia.

Rick Newman

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