El desprecio intolerable de Bale y la humillación de que Lucas le mande al banquillo

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Con Gareth Bale pasan dos cosas que conviene diferenciar. La primera de ellas es qué está pasando con él actualmente, tema agravado por su falta de respeto a sus compañeros ante el Levante, escenificado con el desprecio que le hizo a Lucas Vázquez, curiosamente el hombre que le ha quitado el puesto. La otra es qué le ha dado al Madrid en estos años, si su fichaje ha sido rentable.

El galés no cae bien, en términos generales. Ni a prensa, ni a aficionados, y ambos le machacan sin piedad a la mínima. Influye su personalidad introvertida, ese ensimismamiento constante, que no sepa casi ni una palabra en español después de casi seis años. También su aparente desidia en el campo, esos aires de estrella a la que no le gusta mancharse de barro.

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Todo a ello ha provocado que en la memoria de muchos, se hayan borrado todos sus grandiosos
momentos. Es curioso que se le meta en muchas ocasiones en el mismo saco que a Coutinho o a Lemar, dos fichajes millonarios que no han cuajado en Barça y Atleti y no han aportado, por ahora, nada a los éxitos de sus clubes. Bale, a bote pronto, cuenta con tres goles decisivos en finales de Champions, uno en final copera ante el Barça y un ratio de goles por partido superior al de Raúl González, nada menos.

Pero eso es el pasado. Bien estará despedirle, cuando proceda (va a ser pronto…), con honores, y justo es criticar todo lo que está pasando con él esta temporada. Bale era el hombre llamado a sustituir a Cristiano, el elegido para coger los galones del equipo. Un reto mayúsculo, pero era eso lo que él reclamó cuando tras ganar la Champions en Kiev se desmarcó con unas declaraciones que no venían a cuento poniendo en duda su futuro como jugador blanco. Pasaron algo desapercibidas por el terremoto que provocó Ronaldo con el mismo tema, pero hizo exactamente el mismo feo.

Y lo que estamos viendo de Bale es algo muy, muy lejano a lo que de él se esperaba. Lo que está
haciendo Vinícius con su impresionante irrupción es lo que quería ver el Bernabéu del británico. Es duro que un chaval de 18 años te adelante por la derecha, pero más frustrante aún debe ser ver que la partida te la está ganando… Lucas Vázquez.

Porque la realidad sobre Bale es que ha pasado de meter un gol de chilena en la final de la Champions a ver cómo Lucas le deja en el banquillo un día tras otro. Y eso le tiene que doler profundamente en su orgullo, porque una cosa es que te gane la partida Isco, y otra que un jugador de escaso talento y mucho trabajo te gane la partida.

Entendiendo lo herido que está su orgullo, lo inadmisible es la falta de respeto a sus compañeros. No es ya que reivindique más minutos, o que haga algún gesto raro, es que ha apartado a otro jugador en una celebración. Un compañero que, por cierto, le ha quitado el puesto por actitud, por trabajo. Bale tiene el talento, pero le falla la actitud, así que hay que pedirle menos enfados y más esfuerzo. De él depende volver a ser decisivo para sumar algún título este año.

Por Raúl Rioja (@raulriojazubi )

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