El efecto Guardiola

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Pep Guardiola, campeón de Europa como jugador, entrenador y demiurgo (Foto: REUTERS/Phil Noble).
Pep Guardiola, campeón de Europa como jugador, entrenador y demiurgo (Foto: REUTERS/Phil Noble).

William Munny, asesino de hombres, mujeres y niños, reflexionaba ya retirado y arrepentido que matar a un hombre es duro: “Le quitas todo lo que tiene y todo lo que tendrá”. En el caso de Pep Guardiola sucede algo parecido. Una vez muerto (en la Champions League, se entiende), sus críticos no sólo se afanan en incendiar su presente sino también su pasado, al tiempo que sus defensores buscan la menor excusa para poner a su nombre éxitos venideros. La eliminación del Manchester City a manos del Tottenham Hotspur ha vuelto a destapar unas filias y fobias sin parangón en el fútbol mundial.

Tanto ‘As’ como ‘Marca’ colocaron el descarrilamiento en portada, quizá con la esperanza de que su público objetivo lo celebrara dejándose un eurito en el kiosco.

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A sus enemigos no les basta con restregarle la eliminación de turno, con el excel del gasto en fichajes actualizado, sino que tratan de deslegitimarle también con carácter retroactivo: Guardiola no sólo se la ha pegado este año y los dos anteriores con el City, sino que se rebobina a su etapa en el Bayern para recordar sus eliminaciones ante Real Madrid, Barcelona y Atlético. Se insiste en calificar como fracaso su paso por Alemania (tres Bundesligas, dos Copas, Supercopa de Europa, Copa Mundial de Clubes…) por no ganar la Copa de Europa, torneo del que se han disputado 62 ediciones y el Bayern ha ganado cinco.

Pero eso no es todo. Se trata de rebobinar a sus tiempos en el FC Barcelona y despojarle del mayor mérito posible en la era dorada del club. “Aquel era el Barça de Messi, no el de Guardiola”, repite Josep Pedrerol cada primavera desde 2014, a ver si de una vez nos enteramos. “Guardiola es un buen entrenador, pero con otro igual de bueno el Barça habría ganado lo mismo o quizá más”, aventuraba Joaquín Maroto (‘As’) la semana pasada en ‘Estudio estadio’. Por lo visto, ganar dos Champions League, tres Ligas y dos Copas en cuatro años —entre otros títulos— te lo mejora casi cualquiera.

A falta de éxitos tangibles en Europa, en la otra trinchera tratan de hacernos creer que el reino de Guardiola no es de este mundo. No se trata exactamente de que esté por encima de los resultados, sino de que estos le sean siempre favorables. Sean los que sean.

“Guardiola perdió. Pero Guardiola es el mejor entrenador que existe. El demiurgo que ha cambiado el fútbol para bien”, escribe en Twitter Diego Torres, periodista de ‘El País’. “Los 4 supervivientes de la Champions son deudores de ideas suyas. Gracias a él, esta Champions no es el reino del cerocerismo que sueñan sus detractores”. Guardiola, pues, ha colocado en semifinales a cuatro equipos tan dispares como Liverpool, Barcelona, Ajax y Tottenham. Lástima que el sorteo de cuartos de final emparejara al City con éste último, porque si no quizá habría colado cinco.

Igual que Iker Casillas desviaba penaltis con la mirada, Guardiola gana Champions de manera telepática. La de este año no será la primera vez que se adjudique el torneo en su condición de autor intelectual. Ya sucedió en 2013. Sólo unos meses después de que el Bayern anunciara su fichaje para la siguiente temporada, el equipo alemán logró el triplete a las órdenes de Jupp Heynckes, pero estimulado sin duda por el futuro míster:

[12-IV-2013] “En Alemania se habla ya del efecto Guardiola cuando se trata de explicar la pujanza actual de los futbolistas del Bayern. Desde que se enteraron de que Pep será su próximo entrenador, el plantel se ha convertido en un equipo de meritorios. La plantilla se siente observada y examinada en la distancia por un técnico que tendrá que elegir con quién se queda y a quién descarta. Todos se sienten atraídos por la posibilidad de jugar para Guardiola el curso que viene. Nadie en Alemania le quita méritos a Jupp Heynckes, pero tampoco se duda de que esa carrera por agradar al nuevo inquilino del banquillo le ha beneficiado para tener a la mayor parte del grupo enchufado y convertirlo en el más precoz en ganar una Bundesliga”. [Ladislao Moñino / El País]

Que sean cuatro Bundesligas entonces.

Algo parecido afirmaba César Luis Menotti tres años más tarde, al anunciarse su llegada a la Premier League: “Cuando se supo que Guardiola iba al Bayern, jugaba mucho mejor que antes. Empezaron todos a jugar a un toque, a pedir la pelota… Y ahora los del Manchester [City] ya saben a qué tienen que jugar”. El City, entrenado por Manuel Pellegrini, cayó entonces ante el Real Madrid en semifinales de la Champions. ¿Qué fue del efecto Guardiola?

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